"La Universidad es tu segunda casa y a veces pasas más tiempo aquí que en tu propio hogar, pero este año hemos sufrido mucha violencia”, expresó Mery, estudiante del sexto semestre en el CCH Oriente, plantel de la UNAM en donde el lunes Aideé, una joven de 18 años, fue asesinada de un balazo durante su clase de matemáticas.

La joven, quien fue compañera de Aideé en la materia de Filosofía, señaló que tanto al interior del plantel como en los alrededores el clima es de inseguridad; sin embargo, el asesinato de una estudiante al interior de la escuela, asegura, “es peor aún”.

Con Mery, coincidió Andrea, también de sexto semestre, quien dijo que las mujeres estudiantes deben crear colectivas que busquen mantener su seguridad.

“No me siento segura ni adentro, ni afuera del plantel", sentenció la joven, quien no dudó en catalogar el asesinato de Aideé como un feminicidio, el tercer crimen en menos de un año entre estudiantes del CCH Oriente.

Este martes, el CCH estuvo de luto. El bullicio normal del plantel fue prácticamente nulo y a la asamblea convocada por los estudiantes acudieron alrededor de unos 70 jóvenes, algunos incluso acompañados por sus padres.

¿Por qué creen que hayan venido tan pocos?, se le preguntó a un grupo de estudiantes. “Por miedo”, respondieron sin titubeos, pues, hubo rumores en redes sociales y en grupos estudiantiles sobre un posible ataque planeado en contra de Aideé. “A mí tampoco me dejaron venir, pero aquí estoy”, dijo un joven de segundo semestre quien prefirió omitir su nombre.

Al feminicidio de ayer se suma el de Jennifer Sánchez, de 16 años, también alumna del plantel quien desapareció el 20 marzo de 2018 y cuyo cuerpo fue encontrado seis días más tarde. La joven había sido vista por última vez en la Avenida Canal de San Juan, en Iztapalapa, y la noticia de su muerte se dio a conocer el 31 de marzo a través de un comunicado oficial de la UNAM.

Miranda Mendoza Flores, de 18 años, y también estudiante en Oriente, fue secuestrada y asesinada después de que salió del plantel el 20 de agosto pasado. La estudiante no llegó a casa y sus padres recibieron una llamada en la que les exigían un rescate de 5 millones de pesos. Un día después en el municipio de Cocotitlán —cerca de Chalco— el cuerpo de Miranda fue hallado calcinado.

Aunque la capital del país está por debajo de la media nacional, 10 de las 16 alcaldías que conforman la Ciudad de México se encuentran en el listado de los 100 municipios más peligrosos para las mujeres con base en cifras de enero a septiembre de 2018, siendo Iztapalapa la zona con el mayor número de casos registrados en dicho lapso con cinco, de acuerdo con datos del Secretariado Ejecutivo.

Según la Procuraduría Capitalina, en lo que va de 2019 en la Alcaldía de Iztapalapa suman ya tres casos de feminicidio.

Ante la inseguridad, estudiantes y padres de familia pidieron este martes mayor vigilancia en la escuela y los alrededores, solicitud que no es nueva.

César Acosta, estudiante de sexto semestre en el CCH Oriente, aseguró en una improvisada asamblea la mañana de este martes, que desde hace más de siete meses, estudiantes pidieron a las autoridades mayor seguridad, pero sus consignas han sido ignoradas.

“Tres feminicidios de compañeras es ya una cifra alarmante (...) Nuestra protesta no es nueva, llevamos siete meses pidiendo más seguridad, botones de pánico, pedimos que el espacio de al lado (un baldío) se convirtiera en un centro cultural”, explicó el joven, quien reconoció que hay mayor presencia de policías, pero únicamente afuera del plantel, no en los alrededores, donde ocurre la mayor parte de los crímenes.

“Existe un caso, específicamente en este plantel, que es muy cruel porque estamos en el límite del Estado de México, Iztacalco e Iztalapa, que son zonas rojas de violencia, y el director no ha tenido ni la amabilidad de hablar con las autoridades ni para solicitar transporte seguro para los alumnos”, asegura el estudiante.

Adentro del plantel, afirmó un alumno, existe venta de drogas y presencia de dos grupos porriles: el 3 de abril y La Onda, cuyos integrantes buscan romper la organización estudiantil y pueden ingresar al plantel en el momento que quieran.

“Ni siquiera en mis clases, en mi salón, en mi banca puedo estar seguro", indicó el joven, quien exige justicia para Aideé y para sus otras dos compañeras asesinadas en meses pasados.

A la petición de mayor seguridad se unieron padres de familia como Alejandro Hernández, cuya hija estudia el sexto semestre de CCH Oriente.

“Es alarmante que suceda en una institución en donde, creo yo como padre de familia, mi hija está segura”, dijo. Y cree que poner arcos detectores de metales en la entrada principal del plantes puede ser una solución.

“Debe haber cámaras de videovigilancia que sirvan y que haya un protocolo para garantizar la seguridad de los jóvenes”, asegura.

Ante el asesinato de Aideé, la Rectoría de la UNAM, encabezada por Enrique Graue, aseguró que comparte el sentimiento de indignación y consternación tras lo hechos y pidió justicia para la joven.

En tanto, los estudiantes acordaron una segunda asamblea este jueves 2 de mayo y se prevé una marcha para exigir justicia ante el caso de Aideé, quien fue velada en un templo mormón y cuyo cuerpo será trasladado a Puebla, de donde es originaria su familia.