El narcotraficante colombiano Jorge Cifuentes, uno de los proveedores de cocaína de JoaquínEl Chapo” Guzmán, declaró que un funcionario de Pemex habría acordado trasladar cocaína de Ecuador a México, según Alan Feuer, periodista que cubre para The New York Times

De acuerdo con el testimonio de Cifuentes, Alfonso Acosta se reunió en las montañas de Michoacán con Guzmán y con Dámaso López “El licenciado” para acordar los arreglos para trasladar la droga en barcos petroleros desde Ecuador hasta el puerto de Lázaro Cárdenas, Michoacán.

El ejecutivo también tuvo reuniones con el hijo del Chapo, Ivan Archivaldo, y el hijo de Ismael El Mayo Zambada, Vicente Zambada, quien fue el contacto con Pemex.

El arreglo de los traslados solo se discutió y nunca se llevo acabo. Las pláticas se realizaron después de que otros métodos como los barcos atuneros y los aviones de fibra de carbono, indetectables para el radar, ya no estuvieran disponibles para el cártel.

Además, Cifuentes “El Chapo” Guzmán adquiría cocaína del ahora extinto grupo guerrillero Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

El testigo aseguró que entre 2007 y 2008, él comenzó a enviar la cocaína desde Ecuador debido a su temor de regresar a Colombia y ser asesinado.

Desde Ecuador, Cifuentes adquiría la cocaína principalmente del traficante colombiano Gilberto García, alias “Serpa”, “Pastrana” o “Político”. García compraba la coca en el departamento de Putumayo, en una zona que era controlada por las FARC.

García entregaba esa coca adquirida en Colombia en la comunidad de San Lorenzo, en Ecuador, desde donde Cifuentes la transportaba a sus bodegas en las ciudades de Quito y Guayaquil.

Cifuentes explicó que dado que las FARC controlaban la zona de Colombia limítrofe con Ecuador, esa era “la única forma” de comprar cocaína.

“Le dije al señor Guzmán que comprábamos cocaína de la FARC y le pareció bien”, declaró bajo juramento el testigo Cifuentes.

Para transportar la cocaína desde San Lorenzo a las bodegas en Quito y Guayaquil, Cifuentes explicó que pagaba sobornos al capitán del ejército ecuatoriano Telmo Castro, quien cobraba 100 dólares por cada kilo de coca que transportaba en camiones militares.

El objetivo de transportar la cocaína en camiones militares era que así la mercancía no se perdería ni sería decomisada, señaló Cifuentes.

Desde las bodegas, la cocaína era llevada a los puertos de Ecuador, donde lanchas rápidas las transportaban hasta barcos tiburoneros provenientes de Perú, que se encontraban en aguas internacionales con barcos atuneros mexicanos.

Los barcos atuneros mexicanos entregaban a su vez la cocaína a lanchas rápidas frente a las costas de Sinaloa. De esa manera, cuando llegaban a los puertos, los barcos ya no contenían la droga.

Con información de Notimex