Parecería una broma si alguien nos dijera que unos Crocs con tacones se han convertido en uno de los calzados más populares en ventas en línea, pero no lo es. Los zapatos famosos por su extrema comodidad, suavidad, ventilación y un diseño que semeja a los suecos —aunque hechos con plástico— causan tanto repudio como amor. Se les puede incluir en la categoría de ugly shoes (zapatos feos), pero también son un “mal necesario” para quienes necesitan de hormas anchas.

Existe un amplio repertorio de chistes en torno a los Crocs y la gente que los usa. No obstante, hace unos días, este modelo “Chipre”, de tacón de dos pulgadas, con un precio de 44.9 dólares (850 pesos) se agotaron y ahora solo se consiguen en Amazon, pero por 224 dólares (unos 4,235 pesos). Sí, parece una contradicción que una marca que se dedica a la comodidad comience a hacer tacones, pero ha sido un éxito... aunque no todos piensan positivo.

“¿Es esta una señal de que el fin del mundo está llegando?", “Pensé que los lunes eran lo suficientemente malos, pero luego descubrí que Crocs hace tacones ahora”, son solo algunos comentarios sobre estos zapatos que podrán no tener la elegancia de unos Louboutin o unos Prada, pero fama, la tienen.


El nada nuevo hermano Croc

Y aunque estos zapatos parecen una rareza, en realidad no lo son tanto. Hace más de 10 años que Crocs dejó de hacer únicamente sus típicos modelos suecos (muy socorridos por los cocineros, médicos y quien ama estar en plena comodidad) y lanzó opciones más “fashion”. Incluso, la idea de añadir una plataforma o tacón también ocurrió hace varios años ya.

En la primavera de 2007, Crocs debutó con el “Sassari”, su primer zapato de tacón. En octubre de 2017 colaboró con la marca de alta costura, Balenciaga, para hacer estas plataformas que causaron también mucha controversia.

Aunque muchos no explican su vida sin la comodidad de los Crocs, el mundo de la moda está lejos de la idolatría. Un artículo del Washington Post describió el fenómeno de estos zapatoas así: “El mundo de la moda tampoco está enamorado de los Crocs. Su creador podrá promocionarlos como un estilo italiano ultramoderno, pero mucha gente los encuentra horribles”.

El famoso crítico de moda y gurú del estilo, Tim Gun dijo a la revista Time: El Croc parece una pezuña de plástico. ¿Cómo se puede tomar eso en serio?”. En esa mima publicación, aparecieron en 2010 entre la lista de los 50 peores inventos; la revista Maxim los ubicó como la sexta posición (de siete) entre las peroes cosas que le sucedieron al hombre en 2007. ¿Será casual este odio si incluso usuarios se dieron el trabajo de grear el blob IHateCrocs.com? Sí, esto en realidad existe, aunque no se ha actualizado desde 2011 (intuimos que porque esos odios se dispersaron en otros intereses).

Sus críticos podrán decir lo que quieran, pero estos famoso zapatos los han vestido desde George Bush hasta Michelle Obama o el pequeño príncipe George, hijo de los duques de Cambridge, William y Kate Middleton.

Viejos conocidos

Los Crocs llevan 16 años de historia; todo comenzó cuando el empresario George B. Boedecker fundó una fábrica para producir un diseño de zapatos suecos adquirido a la empresa canadiense Foam Creations. El primer modelo salió a la luz en 2002 en el Fort Lauderdale Boat Show (el espectáculo náutico más grande en el mundo), y ahí vendió los 200 pares producidos en ese momento. Sus ventas se aceleraron tanto que de un año a otro se triplicaron.

Este calzado ha sido polémico no solo por su diseño, sino porque lo mismo es elogiado por ser ideal para quien sufre de pie diabético como odiado por aquellos padres cuyos hijos sufrieron heridas cuando sus pequeños Crocs quedaron atordos en escaleras eléctricas.

La empresa, además de su línea de calzado, tiene bolsos y hasta zapatos para golf. Sus mayores fábricas están en China y justamente en México.