A los gatos no les importa ni tu afecto, ni tu voz familiar y es probable que tampoco tu existencia. Mucho menos les importa tu carrera como un respetado académico ni las entrevistas que puedas dar a la televisión en tu propia oficina. El historiador polaco Jerzy Targalski se dio cuenta de esto mientras hablaba directo a la cámara para un programa holandés de noticias y su gato escalaba hasta su cabeza.

Targalski se encontraba hablando con un periodista de Nieuwsuur, la televisión pública holandesa, sobre el controversial cese de un jueza polaca, Malgorzata Gersdorf, a manos del partido conservador en el poder.

A la mitad de la grabación, el gato comienza a maullar por el costado derecho de su dueño. Después escala por el brazo del profesor y trepa hasta sus hombros.

"Eh... ¿vamos a tolerar esto?", pregunta Targalski al equipo de la televisión, mientras el gato ya está rodeando su cuello. Alguien detrás de cámaras hace un sonido. El profesor sonríe y continúa, con la resignación de un hombre que ha compartido su hogar con un gato y por lo tanto conoce su lugar en el orden felino-humano.

Mientras el académico continúa con la entrevista, el gato olfatea en su oreja y dobla la cola en dirección a la cara del profesor, cubriendo sus ojos. Targalski, que obtuvo su doctorado con una tesis sobre el desmantelamiento del comunismo en Yugoslavia, simplemente retira la cola del gato y la mantiene alejada de su rostro.

Aunque ese material en video no apareció en el segmento televisivo, el gato sí logró colarse en el corte final del reportaje, pero de una manera mucho menos llamativa. Aparece en el regazo de Targalski siendo acariciado por su dueño mientras él responde a la entrevista.

Este académico no es el primero que participa en una entrevista televisiva que no resulta de acuerdo a lo planeado. El profesor Robert Kelly, mejor conocido como "el padre de la BBC", fue interrumpido por sus dos hijos pequeños de manera hilarante mientras daba un entrevista sobre política internacional a la televisora británica.