Le llamaban El Licenciado y era el subdirector de la prisión federal de máxima seguridad Puente Grande en Jalisco, donde el narcotraficante Joaquín El Chapo Guzmán pasó ocho años tras su primer arresto en Guatemala en 1993.

Dámaso López renunció a su puesto cuando el gobierno empezó a investigar la corrupción en el penal. Pero tras la increíble primera fuga del Chapo en un carrito de ropa sucia en 2001 -ayudado por otro empleado a cargo de la lavandería- comenzó a trabajar para el capo, de quien se declaró “muy cercano” hasta este martes, cuando lo traicionó en su juicio por narcotráfico en la corte de Brooklyn.

Cargamentos de seis toneladas de cocaína en submarinos desde Colombia, avionetas ligeras cargadas de estupefacientes, transporte de droga desde Honduras a Sinaloa por tierra, compra de químicos para cortar el “perico”...

El Licenciado ató cabos sueltos de otros testimonios y relató con lujo de detalles lo que vio e hizo en sus años de trabajo para El Chapo, incluido cómo sobornaba a funcionarios mexicanos en su nombre, cómo le representaba frente a proveedores colombianos y coordinaba para él embarques de cocaína y heroína a Nueva York y Canadá.

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Arrestado en mayo de 2017 en Ciudad de México, acusado de narcotráfico y extraditado a Estados Unidos, el Licenciado, de 52 años, espera que su testimonio le libre de la cadena perpetua a la que fue sentenciado.

El acusado, de 61 años, y su actual esposa Emma Coronel, de 29, que ha asistido al juicio casi a diario, escucharon serios y atentos el testimonio del padrino de una de sus pequeñas hijas mellizas, ambos vestidos con chaquetas de terciopelo carmesí haciendo juego.

Primero, contó El Licenciado al jurado, su trabajo consistió en comprar ranchos y casas para el Chapo.

Luego empezó a sobornar en su nombre a funcionarios del gobierno mexicano para que les informaran de operaciones en curso contra el cartel de Sinaloa.

Tenía dos contactos en el gobierno, que con el dinero del Chapo pagaban sobornos a la Procuraduría General de la República (PGR), al Ejército y a la Policía Federal de Caminos.

“Javi pagaba a los contactos más de 100 mil dólares por mes (1.9 millones de pesos) (...) Roberto me comentó que pagaba más de 1.5 millones de dólares por mes (poco más de 28 mil millones de pesos)”, dijo Lic en la corte en referencia a dos de sus contactos.

La fiscalía mostró asimismo al jurado algunos mensajes de texto entre el acusado y el testigo, parte de los más de un millón de mensajes de texto interceptados al Chapo y su entorno por las autoridades estadounidenses.

López explicó que en uno de ellos El Chapo ordena matar a un policía a pedido de una alcaldesa de La Paz, posible candidata a gobernadora por el PRI. “Si es la favorita (en las elecciones) hay que hacerle el favor”, escribió El Chapo, que pide usar una pistola y no un rifle para que el crimen no parezca tan violento.

López también contó que el Chapo ordenó matar al capo rival Rodolfo Carrillo Fuentes el 11 de septiembre de 2004 porque éste no lo respetaba y también a su primo Juan Guzmán Rocha (“Juancho” o “Virgo”).