El 5 de julio, Guillermo de Toro anunció que becaría no a uno, sino a tres estudiantes de maestría en Gobelins (París, Francia), la escuela de animación más importante del mundo. Hasta ahí todo era amor y felicidad. Pocos días después dieron a conocer a los ganadores, en colaboración con la cadena Cinépolis.

Uno de ellos fue Christian Arredondo Narváez, un cineasta de 31 años de Celaya, Guanajuato quien declaró a un sitio web de noticias que estaba feliz por haber ganado la beca, pero que por ahora le era imposible costear el vuelo hacia París. Por tal motivo, pidió apoyo a las autoridades del ayuntamiento donde vive.

Aunque la beca incluía manutención y colegiatura, explicó que no podía pagar el pasaje (estimado entre 15 mil y 36 mil pesos). Una vez que esta publicación fue puesta en redes sociales, la furia de muchos usuarios (de Twitter, principalmente) se desató.

Los juicios hacia Christian no han parado desde entonces, con quejas que apuntan que un hombre de 31 años debería ser capaz de costear un boleto de avión “si trabajara”, “si no fuera un mantenido”, “si le falta creatividad para conseguir financiamiento, quizás no es el elegido”... Aunque ninguno de ellos conoce realmente la situación personal del estudiante que obtuvo la beca.

Ante tanto bullying, Guillermo del Toro acaba de anunciar que él pagará el boleto de avión. En su mensaje puesto en Twitter, deja ver que parte de la selección de las becas es que se otorga no solo a jóvenes talentosos y con potencial de destacar en el cine de animación, sino también a aquellos que no tienen recursos económicos para costear ese tipo de educación.

Guillermo del Toro acaba de sufrir la muerte de su padre y lleva meses alejado de los reflectores, sin embargo, siempre encuentra un espacio en sus redes sociales para manifestar los temas que considera relevantes.