Luego de que un grupo de hombres rociara de gasolina y prendiera fuego al restaurante El Gran Pastor, en Monterrey, Nuevo León, Luis Orozco, vicefiscal del estado, aseguro que a pesar de que se están llevando a cabo las investigaciones pertinentes esto fue “un intento de enviar un mensaje”.

Orozco explicó a la prensa local que el restaurante había recibido amenazas antes del atentado, las cuales no se dieron a conocer para no entorpecer las investigaciones de otro suceso violento que sucedió en el mismo lugar en junio de 2018, cuando el gerente del restaurante fue asesinado por un grupo de cuatro encapuchados armados que irrumpieron en el lugar.

Orozco Suárez informó que el ataque ocurrió a las 6:30 horas, cuando todavía no había comensales. Detalló que el saldo fue de dos trabajadores lesionados y daños materiales: “Pudo ser mayor, pero los presuntos delincuentes ordenaron a los empleados que desalojaran el lugar, antes de prenderle fuego”.

Por otra parte, Samuel García Sepúlveda, senador por Nuevo León, recordó este atentado como lo sucedido en el Casino Royale en agosto de 2011, cuando un incendio provocado dejó un saldo de 52 personas muertas. “Es una lástima que se vuelvan a ver los mismos síntomas de la crisis que vivió Monterrey hace diez años. Qué lástima que Nuevo León se ahogue otra vez en un mar de violencia”, dijo.

El senador hizo un llamado para que el ejército regrese “de manera urgente” a Nuevo León y así evitar que la violencia se "se vuelva como la que tuvimos hace una década”.