En sesión solemne, los plenos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), del Consejo de la Judicatura Federal y del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) despidieron al ministro José Ramón Cossío, quien este viernes dejará el cargo que mantuvo durante 15 años.

“Me voy muy contento y muy satisfecho, me voy en paz y muy agradecido”, señaló al pronunciar unas palabras en la ceremonia efectuada este jueves en el edificio sede del alto tribunal.

En su intervención recordó sus inicios en la SCJN y aseguró que cuando llegó en 2003, “la democracia mexicana gozaba de cabal salud” y que lo mismo pasaba con la justicia constitucional, pues “estábamos en un momento extraordinario”.

“(Hoy) si nos preguntamos dónde estamos, me parece que el panorama no es tan halagüeño como estaba en ese año en el que llegué”, añadió.

De acuerdo con Cossío Díaz, en el mundo de ahora hay nuevos poderes, autoritarismos, abusos militares, una mayor concentración de la riqueza, mayor capitalismo financiero, así como un “reverdecimiento de los muy peligrosos nacionalismos".

“Hay una conflictividad con la democracia”, la cual no se mira como hace 15 o 20 años, “no se mira ni como sistema electoral ni como democracia sustantiva, como entendimiento racional de las comunicaciones entre nosotros”, expuso.

“En esta crisis de la democracia que estamos viviendo, ¿qué le sucede a la justicia Constitucional? Creo que la crisis de la democracia está trastocando la imagen general de la justicia Constitucional, y esto me parece peligrosísimo.

“¿Por qué? Porque la democracia, en el apoderamiento de los órganos de Estado, está suponiendo que puede hacerse desde los órganos de Estado lo que venga en gana, porque a final de cuentas se tiene un gobierno legítimo y mayoritario”, apuntó.

Antes, el ministro Javier Laynez reconoció el legado del ministro Cossío, que dijo: “Ya es parte de la historia jurídica contemporánea de nuestro país".

Laynez Potisek destacó tres rasgos característicos de la personalidad del ministro José Ramón Cossío: su indiscutible honestidad intelectual, su rigor académico y su integridad en el ejercicio del cargo.