El 16 de octubre de 2017 la periodista Daphne Caruana Galizia fue asesinada a pocos metros de su casa, por una potente bomba plantada en su automóvil.

El atentado buscaba silenciar a la periodista más influyente de Malta, la nación isleña que ha sido presentada como un modelo a seguir entre los miembros de la Unión Europea. La detonación resonó como la confirmación de una labor investigativa que, en solitario y bajo amenazas, había logrado fisurar con pruebas de corrupción al gobierno maltés.

La impunidad que Caruana Galizia denunciaba se ha extendido a su asesinato, no así el silencio: “El sol brillaba el día en que asesinos tomaron la vida de Daphne. Ahora sus colegas harán luz sobre las historias por las que murió”, reza la página del Proyecto Daphne, en el cual 45 periodistas de 15 países se han unido para concluir las investigaciones que intentaron detener en una explosión. Su hijo, el también periodista Matthew Caruana Galizia (1986), habla por teléfono con Horizontal sobre una vida que exigió la verdad y una muerte que demanda justicia.

Conviviste desde muy pequeño con la labor periodística de tu madre, ¿qué significaba para ella esta vocación?

Mi madre comenzó su labor como periodista cuando yo tenía dos años de edad, tras nacer mi segundo hermano. Al principio trabajaba en un redacción durante el día, pero al trasladar su trabajo a casa comenzó a hacerlo de noche. Ella solía trabajar en las horas tras llevarnos a dormir. Durante el día cuidaba de nosotros, tres niños pequeños, y cuando ya estábamos acostados se dedicaba a su máquina de escribir y se pasaba la noche trabajando.

A lo largo de los años ella fue objeto de numerosas amenazas y actos de intimidación, ¿cómo respondió a estos constantes ataques?

Los ataques empezaron cuando yo era muy joven. Mi madre rompió completamente el molde en cuanto a periodismo en Malta: en aquél entonces el 99% de los periodistas eran hombres, y mi madre comenzó muy pronto a escribir una columna de opinión que resultó extremadamente popular. Fue la primera columnista en Malta en usar su nombre verdadero, en un época en la cual todos los demás columnistas usaban seudónimos.

Por escribir tan honestamente sobre corrupción, sobre conservadurismo —los políticos en Malta han sido históricamente muy conservadores y mi madre era muy liberal— pronto empezaron campañas de odio en su contra. La primera vez que atacaron la casa yo tenía nueve años. Alguien le prendió fuego a la puerta de entrada. Lo que resultaba espantoso es que éramos objeto de tantos ataques, a lo largo de los años —la puerta incendiada, mataron a nuestros perros— que se volvió algo normal. Era algo con lo que vivíamos. Para mí, el trabajo de periodista llegó a estar asociado con este acoso y violencia. Claro que en Europa no es normal que ocurra, pero yo llegué a creer que un periodista vivía bajo estas condiciones. La realidad no es esa: periodistas en el resto de Europa no viven así.

En 2008, tu madre comenzó a escribir el blog Running Commentary el cual llegó a tener una enorme cantidad de lectores — 300 mil en un país de menos de 450 mil habitantes— ¿qué buscaba lograr con su trabajo?

Ella buscaba documentar lo que ocurría en Malta, ese era su objetivo; decía: “Es improbable que logre cambiar el país, pero tenemos que documentar lo que está ocurriendo, todos los abusos, la corrupción”. Eso es lo que ella quería lograr. Simplemente no podía dejarlo seguir ocurriendo sin documentarlo.

Malta a menudo ha sido presentada como una historia de éxito en la Unión Europea. Tu madre cuestionada esta narrativa, ¿qué reveló el 16 de octubre sobre el país que ella había denunciado?

Lo percibimos desde antes de que mi madre fuera asesinada, desde 2016, cuando salieron a la luz las historias de los Panamá Papers (la filtración de documentos que reveló una red internacional de evasión de impuestos y corrupción). Ahí descubrimos que el jefe de asesores del primer ministro y su ministro favorito del gabinete tenían compañías secretas en Panamá, cuentas offshore, o trust en Nueva Zelanda, y no pasó nada. Ahí supimos que todo en nuestro país estaba profundamente mal, que en vez de fortalecerse, nuestra democracia estaba empeorando.

¿Por qué estaba tan comprometida tu madre con denunciar la corrupción, arriesgando su propia seguridad y pese a todas las prueba de la impunidad imperante?

Ella nunca dejó que nadie la intimidara. No soportaba que le dijeran que se callara, que la forzaran al silencio. Era una luchadora nata. Ella solía decir: “Entiendo que no todos son como yo, o naces con una personalidad combativa o no la tienes”.

El mismo gobierno que ella denunciaba está liderando la investigación sobre su asesinato. En un principio, tres hombres fueron detenidos acusados de llevar a cabo el asesinato, pero se negaron a hablar. Un año después, ¿cómo se ha desarrollado la investigación y qué resultados ha dado?

No vemos señal alguna de avances. Cuando fueron arrestadas estas tres personas fue como si el gobierno hubiera arrestado la bomba. Estas personas eran piezas de evidencia forense. No hablaban y sabíamos que nunca lo harían. Eran los responsables más bajos, ni siquiera hicieron la bomba ellos mismos. Sólo fueron arrestados porque, el día después del asesinato, el Departamento de Estado de Estados Unidos ofreció ayudar y dijo que el FBI podría contribuir a la investigación. Nuestro gobierno no estaba en posición de rechazar la oferta y aceptaron. El FBI usó su tecnología para encontrar a estas tres personas, pero sin la intervención del Departamento de Estado eso nunca hubiera ocurrido. Desde entonces no hemos visto el menor avance. Lo que solemos decir es lo mismo que dicen las familias de víctimas en países corruptos en todas partes: no puedes esperar que un estado que posiblemente esté involucrado en el asesinato de un periodista lidere una investigación eficaz sobre ese asesinato.

¿Qué esperanza hay de romper la impunidad por la vía internacional, por ejemplo mediante la Unión Europea?

La presión por parte de la Unión Europea debe incrementarse. Necesita nuevos instrumentos para ejercer presión sobre estados miembros. Requiere de nuevos poderes ejecutivos, para lidiar con una situación donde el estado de derecho ha colapsado completamente, como ha ocurrido en Malta.

El Proyecto Daphne ha retomado las investigaciones de tu madre para sacarlas a la luz, ¿qué ha significado ver su trabajo llevado a cabo por periodistas en todo el mundo?

No podría expresar lo mucho que ha significado para mis hermanos y para mí. En cierta forma, el Proyecto Daphne ha logrado traer a mi madre de vuelta a la vida. Se ha asegurado que sus investigaciones no fueran olvidadas. Que desaparecieran con ella. Me hace sentir extremadamente orgulloso de mi madre.

En Malta, junto a un monumento nacional, personas han instalado un memorial a Daphne Caruana. ¿Qué significa?

Fuerza a las personas a recordar que el país sigue esperando justicia. Que las personas continúan viviendo en un estado de miedo. Fuerza a los culpables a recordar lo que le hicieron a mi madre. Y cómo la dejaron luchando sola.

*Esta publicación ha sido realizada en colaboración con # Tenemos que hablar , un espacio digital de Horizontal apoyado por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). Su contenido es responsabilidad de los autores y no refleja necesariamente el punto de vista de USAID o del Gobierno de los Estados Unidos de América.