Magistrados de la Séptima Sala modificaron la sentencia impuesta por un juez de primera instancia contra cinco hombres que desde 2011 utilizaron un taxi para secuestrar, robar y abusar sexualmente de al menos 20 víctimas, la mayoría mujeres.

Las condenas suman más de mil 300 años de cárcel y en total los acusados deberán pagar 6 millones 412 mil 40 pesos como multa.

La Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México señaló en un comunicado que tres de los imputados fueron sentenciados por secuestro exprés agravado y abuso sexual agravado.

Para uno de los procesados, la condena es de 376 años, ocho meses de prisión y multa de un millón 849 mil 820 pesos; para otro de los imputados es de 301 años, ocho meses y sanción económica de un millón 475 mil 840 pesos; mientras que un tercero recibió una sentencia de 276 años, ocho meses y una multa de un millón 356 mil 200 pesos.

Otro de los acusados, quien fue declarado penalmente responsable del delito de secuestro exprés, recibió una sentencia de 100 años de cárcel y fue multado con 498 mil 640 pesos. El quinto procesado, sentenciado por secuestro exprés agravado y violación agravada, recibió una condena de 250 años en prisión y tendrá que pagar un millón 231 mil 540 pesos de multa.

Las investigaciones permitieron establecer el modo de operar de este grupo delictivo, que consistía en utilizar un taxi para supuestamente levantar pasaje en distintos puntos de la ciudad.

En el trayecto el conductor fingía que se descomponía el vehículo, por lo que se desviaba de la ruta solicitada por las víctimas para que subieran dos cómplices, mientras otros dos viajaban en camionetas.

Durante el tiempo que privaban de la libertad a las víctimas, las sometían a golpes, las amenazaban con armas de fuego y punzocortantes, les hacían tocamientos y les robaban dinero, objetos de valor y tarjetas bancarias, de las cuales las obligaban a darles sus números confidenciales para retirar dinero de cajeros automáticos.

Después, las bajaban del vehículo y uno de los imputados las abrazaba y caminaba unos metros con ellas y, en el trayecto, las amenazaba con volverlas a secuestras y violarlas si los delataban.

En uno de los casos, la víctima fue golpeada, despojada de sus pertenencias y sufrió violación por parte de uno de los delincuentes.