La Unión Europea (UE) y Reino Unido ultimaron durante los últimos 17 meses un larguísimo acuerdo de divorcio de 585 páginas, 185 artículos y 3 protocolos que deshacen de una manera inédita los lazos forjados a lo largo de más de cuatro décadas de relación.

El Brexit, como se conoce a la salida del Reino Unido de la Unión Europea, comienza su etapa final. Tras el referéndum de junio de 2016, en el que por un estrecho margen los votantes del Reino Unido decidieron dejar la Unión Europea, siguió un proceso para regular una separación histórica, que no estaba contemplada en los acuerdos europeos.

Este domingo, en una cumbre corta y rápida entre los 27 países miembros del UE, se aprobó el acuerdo. A continuación, los principales puntos del mismo, respaldado este domingo por los líderes europeos, que sienta las bases de la retirada del Reino Unido en marzo y que debe ratificar todavía el parlamento británico y la Eurocámara.

Irlanda del Norte

¿Cómo evitar la reintroducción de una frontera clásica entre Irlanda, país de la UE, y la provincia británica de Irlanda del Norte al tiempo que se preserva el acuerdo de paz de Viernes Santo de 1998? A ese reto, el acuerdo responde en dos tiempos.

La solución final pasa por la futura relación entre británicos y europeos, especialmente por un eventual acuerdo de libre comercio, que todavía deben negociar y que regirá al término del período de transición, inicialmente, el 31 de diciembre de 2020.

Si pese a todo siguen sin una solución al término de la transición, ambos acordaron un “backstop” o “red de seguridad” que pasa por crear un “territorio aduanero único” entre la UE y Reino Unido, sin aranceles ni cuotas en el mercado europeo para productos británicos.

Sin embargo, de cara a mantener la unidad del mercado único europeo y no sólo la integridad de Reino Unido, Irlanda del Norte mantendría aquellas normas del bloque necesarias para evitar una frontera clásica en la isla, como las relativas a los productos agrícolas o las fitosanitarias.

Reino Unido o la UE pueden poner fin a este protocolo sobre Irlanda, que acompaña el acuerdo de divorcio, en cualquier momento tras la transición, pero de mutuo acuerdo.

Derechos de los ciudadanos

"Los ciudadanos establecidos en Reino Unido y los británicos establecidos en un país de la Unión antes del final del período de transición podrán continuar viviendo su vida como antes en su país de residencia", promete Michel Barnier.

Los derechos de los ciudadanos en la UE, como el de poder solicitar la residencia tras cinco años viviendo en un país, se respetará para aquellos residentes actualmente en Reino Unido o en uno de los otros 27 países del bloque o que lleguen durante el período de transición.

El proyecto de acuerdo prevé que más de 4 millones de ciudadanos (3,2 millones de europeos en Reino Unido y 1,2 millones de británicos en el resto del bloque) puedan continuar estudiando, trabajando, recibiendo ayudas y reagrupando a sus familias.

Factura

El precio del Brexit: entre 35 mil y 39 mil millones de libras (entre 44 mil y 50 mil millones de dólares), según el gobierno británico, en base al método de cálculo del acuerdo de divorcio.

Reino Unido deberá cumplir todas las obligaciones financieras que asumió como miembro de pleno derecho de la UE desde 1973, incluso si estas se extienden más allá del final del período de transición.

Transición

Al consumar el divorcio a finales de marzo, Reino Unido seguirá durante 21 meses en el mercado interior de la UE y en la unión aduanera, para dar tiempo a las empresas y los países a preparar la ruptura final.

Este período de transición finaliza el 31 de diciembre de 2020, una fecha que coincide con el final del Marco Financiero Plurianual de la UE 2014-2020, si bien ambas partes pueden decidir a mediados de ese año prolongarlo hasta finales de 2022.

Durante ese tiempo, Reino Unido deberá seguir respetando las reglas de la UE, sin tener ni voz ni voto, y podrá empezar a negociar sus propios acuerdos comerciales, que solo podrán entrar en vigor al término de la transición.

La jurisdicción del Tribunal de Justicia de la UE seguirá aplicándose durante esos meses. Sobre el acuerdo de divorcio, un panel de arbitraje se encargará de resolver los diferendos, si bien el Tribunal de Justicia de la Unión Europea tendrá voz sobre cuestiones de derecho comunitario.

Gibraltar

Además del protocolo sobre Irlanda del Norte y otro sobre las bases británicas en Chipre, el acuerdo de divorcio establece las bases de cooperación entre Reino Unido y España en lo referente a Gibraltar, enclave británico cuya soberanía reclama Madrid.

El documento recoge los principios generales en temas como los derechos de los ciudadanos, tabaco, medio ambiente, cooperación policial y aduanera y asuntos fiscales, entre ellos la lucha contra el fraude. Estos se desarrollarán en memorandos bilaterales entre Londres y Madrid.

La primer Ministro, Theresa May, y el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. Foto: Emmanuel Dunand/AFP
La primer Ministro, Theresa May, y el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. Foto: Emmanuel Dunand/AFP

¿Y ahora qué?

Los 27 socios de Reino Unido en la Unión Europea también respaldaron este domingo una declaración política, negociada entre Londres y Bruselas, que establece a lo largo de sus 26 páginas las aspiraciones de ambas partes en su futura relación tras el divorcio.

La declaración ve una relación muy profunda entre Reino Unido y la UE basada en valores comunes, derechos individuales, el libre comercio y la promoción de la democracia, todos ellos símbolos de la pertenencia al proyecto europeo.

Respecto al comercio, ambas partes están de acuerdo en buscar una “zona de libre comercio que combine una profunda cooperación en materia de reglamentación y aduanas”.

“Al tiempo que preservan su autonomía reglamentaria”, ambas partes acuerdan evitar barreras innecesarias para las empresas y que las normas sean compatibles “en la medida de lo posible”.

Para sorpresa de muchos, los lazos que unirán la City de Londres, una de las capitales financieras del mundo, con Europa después del Brexit están muy avanzados, con Reino Unido aceptando un papel menor.

Según el documento, las “evaluaciones equivalentes” tendrán que comenzar “tan pronto como sea posible”, señalando que Reino Unido buscará acuerdos similares a los que Wall Street y Japón mantienen con el bloque.

La libre circulación de europeos en Reino Unido fue una de las principales motivaciones de la victoria del Brexit en el referéndum en 2016. El texto señala que este principio “ya no se aplicará” en ningún sentido.

Las partes acuerdan que su objetivo será proporcionar viajes sin visado, pero sólo para visitas de corta duración.

En cuanto a la política exterior, la declaración prevé una estrecha cooperación entre el Reino Unido y la UE, respetando al mismo tiempo el derecho de ambas partes a seguir su propio camino en función de sus intereses estratégicos y de seguridad.

En la lucha contra el crimen, ambas partes acordaron establecer mecanismos para compartir información sobre el ADN, las huellas dactilares y los datos de matriculación de vehículos y “considerar la posibilidad de adoptar nuevas medidas” para intercambiar información sobre sospechosos y desaparecidos