La niña Camila tenía nueve años de edad cuando fue violada y asesinada en el municipio de Valle de Chalco, en el Estado de México.

“Era muy risueña, muy vanidosa. Le gustaba mucho fotografiarse, le gustaba mucho jugar con sus hermanos, le gustaba hacer mucha amistad. Mucha gente de la colonia la conocía, la querían mucho a mi hija. Era muy amiguera mi hija”, comentó José Manuel Espinosa, padre de la niña, en entrevista con Excélsior.

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"Eran como las 7 de la noche cuando me metí a bañar y mi hija me pidió un encendedor. Me dijo: ‘papito, me puedes prestar un encendedor’, le dije: ‘para qué’ y me dijo ‘voy a prender mis ratoncitos, mis cuetes’... Le digo 'sí, tómalo de mi mochila. Y se bajó afuerita de mi casa”, narró el padre.

La pequeña vivía en la Colonia Popular, la misma en la que el pasado 1 de enero su cuerpo fue hallado con signos de abuso sexual.

Este martes 2 de enero, la menor fue sepultada en Valle de Chalco, lugar en donde la familia exigió que se hiciera justicia.

Durante el cortejo fúnebre, vecinos se dieron a la tarea de buscar al asesino de Camila no solo en las calles, sino también en casas y azoteas.

La situación se tensó y al lugar acudieron policías estatales y militares.

En una conferencia de prensa, el edil de Chalco, el morenista Francisco Tenorio, aseguró que las más de tres horas de búsqueda del presunto asesino se debió a una psicosis colectiva provocada por los propios vecinos.

El padre de Camila publicó en Facebook la foto del supuesto asesino de su hija, quien era vigilante de la colonia y en cuya vivienda fue encontrado el cuerpo de la pequeña. Rápidamente, la imagen fue replicada en redes.

El Estado de México es el lugar más peligroso para ser niña o adolescente, pues encabeza la lista de feminicidios de menores de edad con 32 de 202 casos registrados entre enero de 2015 y mediados de 2018, según datos del el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).