En Dos Bocas, Tabasco, se inició en diciembre de 2018 la construcción de la nueva refinería de Petróleos Mexicanos. Este megaproyecto, uno de los emblemas de la Administración del presidente Andrés Manuel López Obrador y en el que se invertirán 8 mil millones de dólares, tiene un gran problema, según una investigación de El Universal: los terrenos donde se ubican tienden a inundarse.

De acuerdo al diario, desde octubre los cuerpos de agua comenzaron a cubrir cada vez más y más espacio de la zona deforestada. Aunque en febrero disminuyó un poco el agua, en marzo creció de nuevo. La investigación usó cuatro plataformas satelitales diferentes para comprobar estas crecidas.

El 27 de julio, AMLO anunció que la refinería prometida en la campaña se construiría en Dos Bocas. Seis semanas después empezaron los trabajos y, en septiembre, talaron 230 hectáreas, unas 40 veces el Zócalo de CDMX, de manglar, selva y cultivos. Los manglares sirven como barrera natural frente a los fenómenos climáticos.

De hecho, cuando López Obrador se presentó el 9 de diciembre para la ceremonia de colocar la primera piedra, lo tuvo que hacer en unos terrenos cercanos ya que la zona del manglar deforestado estaba inundada. Las inundaciones, según El Universal, son un problema conocido en la zona.

Los problemas de la refinería también son legales. En noviembre, el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA) presentó una denuncia ante la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente, el órgano federal que supervisa la seguridad industrial y la protección ecológica en el sector petrolero, porque el desmonte “se realizó sin la autorización de Cambio de Uso de Suelo Forestal, ni con la autorización en materia de impacto ambiental, que son esenciales para una obra de esta naturaleza”.

Aunque el 21 de diciembre, la ASEA ordenó detener los trabajos de la refinería, El Universal visitó la zona y comprobó que la limpieza del terreno continuaba. El 18 de marzo, Rocío Nahle, secretaria de Energía, anunció que las firmas invitadas a la licitación eran Bechtel-Techint, Worley Parsons-Jacobs, Technip y KBR.

El pasado jueves, en su conferencia de prensa matutina, AMLO anunció que la licitación para otorgar contratos para construir esta refinería fue declarada desierta y que será gobierno federal decidió que harán la obra Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Secretaría de Energía.

Según el presidente, las empresas que participaban en la licitación “estaban pidiendo mucho” y aseguró que la obra se concluirá en tres años, en mayo de 2022, con un costo de 160 mil millones de pesos.

“La conducción la va a llevar a cabo Pemex en coordinación con la Secretaría de Energía. De manera específica, la encargada del proyecto, la responsable del proyecto, va a ser Rocío Nahle (secretaria de Energía), ingeniera petrolera. Se va a tener como sede para llevar a cabo el proyecto, es decir, para darle seguimiento a toda la obra, se va a operar desde Villahermosa, Tabasco”, indicó.