El huachicoleo no solo se dedicaba a surtir de gasolina a automóviles, sino también a aviones y helicópteros, para los que les vendían turbosina, particularmente a empresas privadas y a algunos aeropuertos estatales, publicó El Universal.

El diario aseguró que los delincuentes robaban diariamente 700 mil litros de turbosina —antes de la estrategia del presidente Andrés Manuel López Obrador contra el huachicoleo—, en donde la mayoría salía de los ductos de Petróleos Mexicanos (Pemex), algo que representaba pérdidas de 13 millones 42 mil pesos cada día.

Aclararon que el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México no compraba este combustible robado porque la red de alimentación está blindada, de acuerdo con fuentes de Presidencia consultadas por el periódico.

Gracias a los operativos realizados por el Ejército y la Marina en contra del huachicol, se logró reducir el robo de turbosina.

A pesar del robo millonario, Pemex señaló que cuenta con un millón de barriles de turbosina en diversos centros, por lo que el abasto está garantizado en todo el país.

Aunque se sabe que empresas privadas compraban turbosina robada, Volaris y Aeroméxico aseguraron que le compraban el combustible directamente a Aeropuertos y Servicios Auxiliares (ASA), y que todo el que utilizan cumple con las regulaciones nacionales.

Las compañías que no hicieron comentarios sobre el robo y compra de combustible fueron Interjet y VivaAerobús, además de la Cámara Nacional de Aerotransportes (Canaero), que reúne a las principales aerolíneas nacionales, señaló el medio.