El arzobispo de Tarragona, Jaume Pujol, apoyó este miércoles a dos párrocos que fueron apartados de sus funciones por presuntos abusos sexuales a menores y ha considerado que los abusos denunciados no son “tan graves” como para que sean secularizados, esto es, expulsados de la Iglesia.

“Han podido tener sus errores y han podido tener sus faltas, pero no son tan graves como para poder decir que tienen que ser secularizados, de ninguna forma”, afirmó Pujol, perteneciente al Opus Dei, en declaraciones a los medios. “Los he apoyado hasta este momento y los continúo apoyando”, insistió.

El obispo dijo que transmitió las denuncias a la Santa Sede, que no vio suficiente relevancia penal a los tocamientos como para acudir a los juzgados. El expediente eclesiástico se cerró sin sanción para los curas. “Pasado el tiempo consideré que podrían volver a ejercer y los volví a nombrar rectores de parroquias con toda conciencia”, defendió Pujol.

“A veces pienso: ¿Y no hay un mal momento, en un cura?”, se ha preguntado Pujol, que ha insistido en que “puede haber un mal momento en la vida” que lleve a los párrocos a “hacer una cosa de la que quizás se arrepentirán toda la vida”, en referencia a los abusos de niños y jóvenes. Añadió que opina que desde el Arzobispado han actuado bien con las familias afectadas. “Para mí, no son unos desgraciados”, afirmó sobre los dos religiosos.

El arzobispo firmó este miércoles el documento en el que aparta del servicio al rector de la parroquia de Arbeca (Lleida), Josep Maria Font, un día después de también apartar de sus funciones al párroco de Constantí (Tarragona), Francesc Xavier Morell, ambos presuntamente involucrados en tocamientos a menores.