Las modas alimenticias cambian año con año y aunque algunas tendencias quedan más o menos olvidadas con el paso del tiempo (hola, búlgaros de leche), otras conservan su vigencia. Una de estas últimas es la de las superfoods, alimentos cuyo contenido nutritivo es superior al promedio y cuyo consumo se ha convertido casi en un estilo de vida y en una excusa para encarecer los productos de algunas marcas.

Para demostrarte que no tienes que vaciar la cartera en tu propósito de comer saludable durante 2019, te recomendamos cinco superfoods mexicanas de consumo cotidiano que encontrarás en cualquier mercado.

¿Qué son las superfoods?

Los superalimentos, como ya mencionamos, son productos comestibles de alto contenido nutritivo que al consumirlos tienen efectos benéficos para la salud. Su popularidad se debe parcialmente a que la dieta procesada de la sociedad actual ha dado pie a que las personas busquen nutrientes en otro tipo de fuentes, como los suplementos alimenticios, las vitaminas en cápsula, etcétera.

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Una forma más natural de obtener dichos nutrientes es a través de las superfoods: “Son compuestos o alimentos naturales que contienen altas concentraciones de nutrientes esenciales con beneficios comprobados para la salud”, explica Paulina Moreno, wellness coach en Benefit Lab, en entrevista con mexico.com. “Son altos en vitaminas, ácidos grasos u Omega 3, minerales, antioxidantes por nombrar algunos y dependiendo del tipo de alimento”.

Si bien los superalimentos están de moda, no son nuevos, pues han formado parte de la alimentación mexicana por décadas o hasta siglos.

1. Amaranto

El amaranto es un grano vinculado a la alimentación mexicana desde tiempos de las culturas mesoamericanas. Los aztecas, por ejemplo, lo ocupaban incluso como parte de sus ritos religiosos. Es una superfood mexicana muy nutritiva: tiene calcio, proteínas, hierro, vitaminas A, B, C, B1, B2 y B3 y es fuente de ácido fólico. Además, fue designado por la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos como el “mejor alimento de origen vegetal para el consumo humano”.

“Hay quien compara el amaranto con la quinoa”, dice Paulina Moreno, “pero el primero tiene más nutrientes y es mucho más barato”.

2. Aguacate

De acuerdo con la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad en México (CONABIO), el fruto del aguacate es de los más nutritivos entre las frutas comerciales: “Tiene un alto contenido de calorías, proteínas, lípidos y vitaminas (particularmente A), así como potasio, fósforo y calcio”.

“Es una grasa saludable, entonces al cerebro lo ayuda a concentrarse mejor, te mantiene satisfecho”, dice la experta en alimentación saludable. “Si alguien tiene problemas de colesterol, hay nutricionistas que recurren al aguacate para contrarrestarlo. Además puedes consumirlo en dulce o salado”. Paulina Moreno recomienda dos formas de comer aguacate que salen de lo convencional: una es tomar una rebanada de pan de granos enteros, poner aguacate como base y luego una mermelada de fresa natural; otra es como un mousse: “pongo aguacate, cacao en polvo natural y algún tipo de miel como la de agave y extracto de vainilla”.

3. Cacao

Si crees que con esto nos referimos al chocolate en polvo, reconsidera. El cacao es el fruto puro antes de ser procesado. Las culturas mesoamericanas lo consideraban el alimento de los dioses, de modo que ha sido consumido en esta región del continente desde hace siglos. Su contenido nutricional es alto y es muy benéfico para el cuerpo humano.

De acuerdo con la CONABIO, el cacao es fuente de vitaminas B1 y ácido fólico y de minerales como el potasio, el fósforo y el magnesio. Es alto en antioxidantes y mejora el estado de ánimo. “El cacao tiene unas propiedades grandiosas y ahí es donde entra el concepto de los superalimentos: con un poquito, tienes suficiente para ver los efectos positivos en tu salud”, explica Paulina Moreno.

“Lo puedes encontrar de manera natural, en trocitos”, agrega la experta en alimentación saludable. “A mí me da energía y me hace sentir despierta. Pongo un poquito de cacao en mi smoothie en lugar de tomarme una taza de café en la mañana”. Eso sí, siempre en su forma menos procesada y sin añadir azúcar.

4. Sandía

Esta fruta se cultiva durante todo el año en 28 estados mexicanos, con Sonora, Chihuahua y Jalisco como los más productivos. Esto permite que haya buena disponibilidad de sandía y que esté a tu alcance por largas temporadas. Gracias a su refrescante textura, es una superfood típica del verano e incluso en Estados Unidos hay un día dedicado a celebrar su consumo (el 3 de agosto).

La sandía es rica en vitaminas A, B y C, además de tener potasio. Pero, de acuerdo con The New York Times, también podría contener licopeno, que puede tener beneficios cardiovasculares como la disminución del riesgo de sufrir infartos cerebrales. No tiene grasas y sí mucha agua, lo que disminuye su concentración de azúcar. Por ejemplo, una taza de sandía picada contendría menos de 10 gramos de azúcar, mientras que la misma porción de plátano tendría hasta 15 gramos de azúcar.

Por si fuera poco, las semillas de sandía también son consideradas superalimentos: tienen fibra, minerales y proteínas que, por ejemplo, evitan la retención de líquidos y favorecen el tránsito intestinal.

5. Chía

Esta semilla es popular en México y se compra a granel o empacada en mercados y supermercados. Generalmente se utiliza para acompañar bebidas (como el agua de limón con chía) o como complemento para otros alimentos (como ensaladas o mousse). De acuerdo con la CONABIO, la chía es gran productora de Omega 3. También advierte sobre su consumo excesivo ya que puede “bajar en exceso el azúcar de la sangre, la presión arterial y causar diarrea”.

“La chía es muy rica en fibra, proporciona 11 gramos por onza”, explica Paulina Moreno, quien agrega que consumida adecuadamente “la semilla de chía puede ayudar en problemas gástricos, a absorber más vitaminas solubles en grasa, contiene calcio y proteína”.

Consumo responsable

Como con todo en la vida, se recomienda moderación hasta en el consumo de las superfoods. “De pronto nos concentramos mucho en contar las calorías y la verdad lo que deberíamos hacer es contar los nutrientes que tiene nuestra comida”, sugiere Paulina Moreno.

“Todos los alimentos naturales en cierta medida son ‘súper’ porque te proporcionan nutrientes como proteína para recuperación celular, carbohidratos para la energía, o vitaminas y minerales que te ayudan a la función celular”, agrega. Además, recomienda consumir cualquier tipo de alimento en sus versiones menos procesadas, pues son las que conservan los nutrientes de origen.

Sin embargo, es importante consultar a un nutricionista o con un profesional de la salud que esté al tanto de tu alimentación para asegurarte de que estás consumiendo los superalimentos correctos para tus necesidades nutricionales. “A veces la gente decide consumir superfoods todos los días, pero no, hay que irle variando. No hay que tenerles miedo, pero es importante que sea rotativo, como cualquier tipo de alimentación”, concluye.