Como presidente, Andrés Manuel López Obrador puede decretar leyes o inclusive cambiar la Constitución con ayuda de sus aliados en el Congreso de la Unión, donde Morena será mayoría. El tabasqueño tendrá el poder Ejecutivo e influencia en el Legislativo, pero el poder Judicial tiene mecanismos de control constitucional que podrán ser un contrapeso.

Vamos por partes. ¿Qué son los mecanismos de control constitucional? El abogado Gonzalo Sánchez de Tagle explica que son instancias donde se pide al poder Judicial que haga respetar la supremacía constitucional, la división de poderes y el pacto federal democrático.

Existen, por ejemplo, la controversia constitucional o la acción de inconstitucionalidad contra leyes que podrían ser decretadas por AMLO, las cuales pueden ser promovidas por minorías parlamentarias, gobernadores, congresos locales, la Fiscalía, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), el Instituto Nacional de Acceso a la Información (INAI), entre otros, y serán resueltas por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).

Los ciudadanos, en cambio, tienen a su disposición otro mecanismo: el juicio de amparo, un instrumento que se promueve contra violaciones a los derechos fundamentales y derechos humanos.

“Los amparos indirectos no son una materia que llega a la Suprema Corte (aunque sí por amparo de revisión), llega al poder Judicial por los juzgados de distrito y también se resuelve la constitucionalidad o inconstitucionalidad de una ley que se pueda considerar violatoria”, detalla el jurista Sánchez de Tagle.

López Obrador contará con una mayoría calificada en el Congreso, si se toma en cuenta los partidos de la Coalición que lo llevaron al triunfo. La principal fuerza legislativa será Morena, con 189, más 57 del Partido del Trabajo y 56 del Partido Encuentro Social, lo que suma 302 legisladores.

En el Senado, la principal fuerza también será Morena, que ganó 55 senadores, más seis del PT y ocho para el PES.

¿Se puede dar marcha atrás a una reforma?

López Obrador ha planteado eliminar el fuero constitucional a través de una reforma al artículo 108. Esto puede lograrlo con la mayoría parlamentaria que tiene. La pregunta es: ¿se puede frenar?

Gonzalo Sánchez asegura que no, ya que no hay instancia judicial contra una reforma constitucional, básicamente porque no está sujeta a la revisión de la SCJN. Esta institución no interviene porque los cambios a la Constitución son respaldados por su proceso, que cuenta con la mayoría en la Cámara de Diputados, el Senado y en los estados.

Sin embargo, existe un camino donde la SCJN puede pronunciarse contra una reforma constitucional y puede surgir, dice Sánchez de Teagle, cuando hay una violación al proceso parlamentario.

“Por ejemplo, que no se hicieran las convocatorias correspondientes a sesión de pleno, que haya existido alguna deficiencia en las discusiones en comisiones, que no se hayan tomado en cuenta las mociones de acuerdo en el pleno. Hablamos de violaciones de procedimiento”, dice el abogado constitucionalista e historiador.

¿La SCJN será un contrapeso?

En opinión del abogado constitucionalista Elisur Arteaga Nava, la Suprema Corte de Justicia de la Nación no podrá ser un contrapeso de reacción rápida porque los mecanismos y las resoluciones “toman tiempo”.

“No podemos decir que sea operante para neutralizar una acción inmediata (de AMLO). Son acciones de largo plazo. Además, hemos observado que la Corte se acomoda al gobernante en turno, entonces no sería remoto pensar que esto se repita y entonces no exista este contrapeso”, dice Arteaga.

Un ejemplo claro, dice el también catedrático de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), es la Ley de Seguridad Interior, que está pendiente en la SCJN desde hace siete meses.

Para Gonzalo Sánchez de Tagle y Elisur Arteaga los contrapesos que tendrá AMLO podrían venir inclusive desde el Congreso, pues a pesar que Morena y otros partidos aliados son mayoría, todavía falta saber si todos apoyarán las iniciativas planteadas por el próximo presidente.