¿Alguna vez te has preguntado si las relaciones hoy en día son más caóticas que antes?, o si en la época del internet y las redes sociales ¿nos enamoramos diferente?, ¿por qué ahora es tan común el término stalker?, ¿por qué apenas al conocer a una personas que llamó tu atención (para prospecto de pareja o no) quieres saber todo de ella y buscas sin descanso en su Facebook, Instagram, Twitter...?

Las respuestas a esas preguntas pueden estar en el llamado Síndrome del pensamiento acelerado. Este término ha sido definido así por el psiquiatra e investigador brasileño Augusto Cury y lo aborda en su libro Ansiedad 3 (Océano), que se centra en el tema de los celos. Este es el tercer libro de la trilogía, el primero es Ansiedad. Cómo enfrentar el mal del siglo y el segundo Ansiedad 2. Autocontrol. Cómo controlar el estrés y mantener el equilibrio.

Cury ha estudiado por casi 30 años el tema de los celos y la ansiedad y en este libro nos explica cómo el fantasma de los celos ha ganado musculatura en la modernidad; “y los jóvenes que deberían ser libres son dominados por una ansiedad neurótica de controlar a su pareja”.

“Al estar en la época de la libertad, esperaríamos que los jóvenes no sufrieran de celos, pero ha sido lo contrario. Antes, las personas en una pareja hablaban o se veían una o dos veces por semana (o menos), ahora, con el celular se ponen en contacto cada cinco o diez minutos, uno controla al otro. Los jóvenes ya no saben enamorarse. Los celos son un fantasma mental que se está expandiendo de otras formas”, explica Cury.

De acuerdo con sus investigaciones, las personas de antes realizaban visitas poco frecuentes y esto tenía como efecto que el deseo de verse y estar en contacto fuera más fuerte, pues el placer era efímero, la nostalgia grande y los encuentros mágicos. “Los seres humanos del pasado —o sea, antes de la masificación del internet— amaban con una intensidad mucho mayor que la de los humanos del presente”, agrega el psiquiatra. “Es la sobreexposición de estímulos la que hace que ese encanto se pierda”.

“Las redes sociales son útiles, pero sofocan la explosión emocional de los amantes, y generaran efectos colaterales sorprendentes, entre ellos el vampiro de los celos", asegura Cury. De ahí que en nuestra cotidianidad, entre las parejas con un integrante celoso sean tan frecuentes las preguntas/reclamos: ¿Dónde estás? ¿Qué estás haciendo? ¿Por qué no respondes mis mensajes? ¿Por qué me dejas en visto? Vi que te conectaste, ¿con quién hablabas? Tal vez algo que se dice explícitamente o que simplemente se piensa constantemente al mirar el WhatsApp o cualquier otra aplicación de mensajes.

El Síndrome del pensamiento acelerado

Entre los estudios que ha hecho Augusto Cury está el del Síndrome del pensamiento acelerado, uno relacionado con la saturación de información que tenemos debido a la tecnología. Y aunque este aplica a más funciones en la vida, tiene un gran peso en las relaciones sociales, las de pareja entre ellas.

“Un niño de 7 años de edad tiene más información en su memoria que la que un emperador romano tenía al final de su vida. Esto se debe a la intoxicación digital y el uso de smartphones y videojuegos, que aumenta la confusión de pensamiento a una velocidad jamás vista. Todo ello genera sufrimiento por anticipación, autocobro, despertar con fatiga, dificultad de convivir con personas lentas, los sueños y la memoria se perjudican”, cuenta Cury en entrevista con mexico.com.

“En la era de la intoxicación digital, estamos viendo que las enfermedades emocionales se están expandiendo. Los celos son un síntoma de ello”.

Es un hecho que en nuestro mundo, la tecnología en aparatos sigue avanzando, a la par lo hacen los software y las aplicaciones. Es un mercado que crece cada día y nos han solucionado muchos problemas, pero también creado problemas y necesidades que antes eran menores. La pregunta obligada aquí es ¿hay vuelta atrás?

“La tecnología —que debería liberarnos— nos aprisionó. Los smartphones democratizaron la información y las relaciones sociales; infelizmente, las redes sociales nos conectan con muchísima gente (aunque de forma poco profunda), menos con nosotros mismos”, expone Cury.

Según la tesis de Cury, una persona que tiene celos, ya perdió. “Perdió su autoconfianza, su autoestima, disminuye su valor ante su pareja. Una persona con celos no puede impactar porque presiona mucho, acosa mucho y, consecuentemente, asfixia la belleza, la capacidad de inspirar y motivar a su pareja o a las personas que lo rodean”.

Para disminuir el impacto de la tecnología en nuestras relaciones personales, él recomienda aprender a trabajar en la autoestima para desarrollar una que sea saludable, tener la capacidad de conocer nuestras emociones y así lograr una salud psíquica, por ende, buenas relaciones fuera de las redes sociales. “De no hacerlo, podemos enfermar a los demás o enfermar nosotros”.

Para concluir, el psiquiatra retoma una de las frases que funge de hilo conductor de su libro y resume la importancia del amor propio del que nos habla: “Si la sociedad nos abandona, la soledad es soportable, pero si yo mismo me abandono, la soledad es intolerable”.

El libro 'Ansiedad 3. Celos', de Augusto Cury ayuda a entender esa sensación tan destructiva
El libro 'Ansiedad 3. Celos', de Augusto Cury ayuda a entender esa sensación tan destructiva