Con el inicio del nuevo gobierno, Andrés Manuel López Obrador creó una nueva dinámica de interacción con los medios y los ciudadanos: cada día lleva a cabo una conferencia de prensa en Palacio Nacional, a la que asisten alrededor de 120 periodistas.

El acercamiento a la figura presidencial y hacerle un cuestionamiento era impensable en tiempos priistas, e incluso en los de la alternancia panista. Las entrevistas al presidente se daban una o dos veces por año con motivo de su informe anual y, por lo general, eran muy cuidadas y planeadas por los equipos de prensa.

Hoy, el presidente escucha hasta 25 preguntas cada día, generalmente sobre temas de coyuntura en el país, seguridad y asuntos de política interna. Periodistas de medios nacionales y del interior del país toman el micrófono y formulan una pregunta al presidente.

OjO AQUÍ: 🎤 AMLO solo contesta la mitad de las preguntas en las mañaneras

La conferencia se transmite en Facebook y Youtube en tiempo real, y gran parte de los comentarios de los usuarios en redes se centran en atacar a los periodistas, contra quienes se lanzan todo tipo de insultos; y uno de los más repetidos reclamos es que no se ponen de pie al hacerle una pregunta a AMLO.

“¡Párate, hue***a!” es solo uno del rosario de groserías que se escriben cotidianamente.

El presidente ofrece su conferencia desde un podium sobre un templete y, al concluir su mensaje principal, da la palabra a los reporteros. La pregunta es: ¿debe un periodista ponerse de pie al hacerle una pregunta al presidente?

El consultor en comunicación Luis Espino explica a mexico.com algunos motivos por los que sería importante ponerse de pie al comunicar algo. En principio, dice, permite proyectar mejor la voz y es también una señal de respeto y de mejor comunicación con el interlocutor.

No porque sea diario (la conferencia) se debería perder esa formalidad”, comenta Espino. “Una manera de cuidar las formas es ponerse de pie y formular (las preguntas) de manera respetuosa no le resta seriedad e importancia al nivel del cuestionamiento”.

Espino refirió el momento en que un periodista de CNN hizo un duro cuestionamiento a Donald Trump, e incluso sostuvo el micrófono en sus contrarréplicas cuando una moderadora intentó quitárselo.

El experto destaca que el ponerse de pie no quiere decir sumisión ni docilidad. “Te puedes poner de pie y preguntar por qué parece un corredor keniano o quedarte sentado y preguntarle algo fuerte. Lo mejor sería ponerse de pie y hacer preguntas serias”.

El respeto se da en dos vías, advierte: “Por eso es importante que el presidente respete a los interlocutores y no incurra en estas interlocuciones de ‘prensa fifí’”.

En el contexto de los primeros 100 días de gobierno de López Obrador, en mexico.com preguntamos a varios periodistas de medios nacionales que asisten a las conferencias si un reportero debe ponerse de pie al hacerle una pregunta al presidente o no y por qué. Esto fue lo que nos respondieron:

OjO AQUÍ:🖋 La comparecencia de las mañaneras, por Rubén Aguilar

“Sé que la fuente presidencial de la Casa Blanca se pone de pie; quizá nos falta ejercitarlo aquí. Si me preguntas si el reportero DEBE ponerse de pie para preguntarle al presidente, no lo creo ni remotamente necesario”, comentó un reportero de un medio nacional que ha cubierto las actividades de AMLO desde que era aspirante presidencial.

“Ponerse de pie y hacerle las reverencias a AMLO es simplemente innecesario y, sobre todo, contradictorio con el estilo de su presidencia. Ello no significa faltarle al respeto: es comprenderlo y actuar de conformidad”, comentó.

El editor del sitio especializado en economía Sentido Común, Eduardo García, considera que el ponerse de pie es un gesto para que el presidente lo pueda ver mejor, al igual que el resto de los compañeros que están presentes en el Salón Tesorería de Palacio Nacional.

“Incluso creo que pone en igualdad de circunstancia al que tiene el micrófono con el presidente, ambos de pie. En salones, generalmente quienes preguntan también se paran para que se les pueda distinguir, creo que eso debe ocurrir en las conferencias matutinas”, comentó.

Otra periodista que ha cubierto actos de presidencia y cuyo nombre no se da a conocer por cuestiones laborales considera que no es una regla. En otros gobierno ha habido quienes hacen preguntas sentados y no se han hecho tan cuestionamientos como ahora.

En el caso de Andrés Manuel, ella cree que la tendencia será seguir sentado, y no por un tema de respeto o por ese pretexto de no quiero estorbar a las cámaras, sino porque simplemente así se ha hecho siempre, dice.

Esta reportera señala que algunos colegas comenzaron a hacerlo por las críticas que reciben en las redes sociales y no porque consideren que es una señal de respeto la investidura presidencial.

“Como las cosas se dieron de otra manera, ahora el hecho de ver parados a los compañeros no me parece una actitud genuina, sino presionada o lambiscona —de aquellos que son pejefans—”, expresó.

Para otro reportero de un diario nacional, sí es necesario ponerse de pie al formularle una pregunta como una expresión de respeto, pero considera que es un espacio que debe dejarse un poco fuera de la agenda nacional. “El respeto hacia el presidente también se demuestra cuestionándolo. Es decir, con preguntas serias, con contenido y bajo la premisa que podemos representar la voz de muchos ciudadanos”.

Por separado, el reportero Carlos Montesinos cuestiona el objetivo de las mañaneras.

OjO AQUÍ: 🔕 Aborto, Gay, Feminicidios... las palabras que AMLO no dice

Montesinos cuestiona cuál es el objetivo de las mañaneras. “¿Que haya diálogo circular entre la prensa y el poder? ¿Que el presidente pueda marcar la agenda del día desde que este inicia? ¿Desacreditar de manera rápida y eficaz a la prensa fifí por no ponerse de pie? Van 100 días de esta dinámica, más que suficiente para que cada quien saque sus propias conclusiones”.

En este debate que parece menor pero que tiene un mayor fondo, las y los entrevistados coinciden en que el respeto no solo se demuestra al ponerse de pie.

Ha habido personas que se ponen de pie para preguntarle al presidente qué tipo de sangre tiene o si usa cámara hiperbárica.