Después de los regalos, la segunda cosa más esperada en Día de Reyes es la rosca. Un pan en forma ovalada, con un agujero en el centro, cubierto con fruta cristalizada y decoraciones de azúcar. Su masa tiene el sabor particular del azahar y si te encuentras al niño que tiene escondido, te tocará pagar los tamales el 2 de febrero, Día de la Candelaria. Pero ¿por qué comemos Rosca de Reyes?, ¿de dónde salió este manjar que acompañamos, invariablemente, con chocolate caliente?

Como buen producto de una fiesta católica, la Rosca de Reyes llegó a México durante la Colonia, alrededor del siglo XVI. Su origen simbólico está relacionado con la matanza de niños perpetrada por Herodes I que es recordada el 28 de diciembre con el Día de los Santos Inocentes. Por eso es que se esconde una representación de Jesucristo bebé en la rosca: para recordar cómo María y José lo ocultaron para evitar su muerte.

La Rosca representa la Epifanía, la llegada de los Reyes Magos a adorar al niño Jesús. Esta tradición tiene origen en Francia, donde se prepara la Galette des Rois (oblea de Reyes) o Couronne des Rois (corona de Reyes). Este pastel redondo llevaba oculta un haba y quien la encontrara era coronado Rey de las Fiestas. Con el paso de los años, la tradición católica cambió el haba por una representación más directa de Jesús y esparció la preparación de la rosca a otros países.

Símbolos en la Rosca de Reyes

  • La forma ovalada o circular de la rosca representa el amor infinito de Dios a sus fieles
  • El “muñequito” representa a Jesucristo escondido para salvarse de Herodes I
  • La decoración de la rosca recuerda a las coronas de los Reyes Magos 
  • Las frutas cristalizadas son de origen desértico para conmemorar el viaje de María y José por el desierto para salvar a Jesús

Y sí, antes todos querían que les saliera el muñeco como un lindo recordatorio de fe.