No hace mucho, fue distinguido como uno de los Jóvenes Líderes Mundiales, pero hoy, pesa en su contra una orden de aprehensión.

La cúspide de la carrera de Emilio Lozoya en el servicio público es también la más polémica: como director de Petróleos Mexicanos (Pemex), está acusado de recibir sobornos, dañar las finanzas de la empresa con la compra de empresas “chatarra” y de usar como taxis las aeronaves para el combate al huachicol.

Lozoya estudió Economía por el ITAM y Derecho en la UNAM, así como una maestría en Administración Pública en Harvard. Hasta antes de 2012, trabajó para el Foro Económico Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco de México y fue miembro del consejo de administración de la constructora española OHL.

El año 2012 pintaba bien para el joven Lozoya: con apenas 36 años, fue reconocido por el Foro Económico Mundial como uno de los Jóvenes Líderes Mundiales junto a otros dos mexicanos, la fotógrafa Gina Badenoch y el presidente de grupo Pando y miembro del consejo de América Móvil, Santiago Cosío Pando.

En ese año también se integraba al equipo del entonces candidato a la presidencia Enrique Peña Nieto, como coordinador de vinculación internacional. En julio, Peña ganó a la Presidencia de la República y Lozoya lo acompañó en el equipo de transición y en diciembre fue nombrado director general de Petróleos Mexicanos. Al funcionario le tocó la aprobación e implementación de la reforma energética, sobre la que abogó serviría para modernizar a la empresa.

Y en esa reestructura vino la compra de la planta de fertilizantes Agro Nitrogenados de Pemex a Altos Hornos de México (AHMSA) por 273 millones de dólares, que llevaba años sin operar, en 2014, mismo año en el que Lozoya fue reconocido como el Ejecutivo Petrolero del Año por Energy Intelligence.

“Bajo el liderazgo de Lozoya, Pemex está emprendiendo su transformación corporativa más importante en los últimos 75 años, ya que pasa de ser un monopolio estatal a una empresa estatal dinámica que competirá por las oportunidades en el sector, ya sea por sí sola o en colaboración con otras empresas petroleras”, resaltaba la publicación británica.

A la par de esa transformación, el país perdía miles de millones de pesos en combustible robado, así que el gobierno de Peña Nieto invirtió millones de pesos en un sistema de vigilancia aérea, sin embargo, las aeronaves acabaron como transporte personal del director de Pemex, quien voló hacia diversos puntos de CDMX, de México y de Estados Unidos, sin justificar sus traslados, de acuerdo con la revisiones de la cuenta pública de 2015 y 2016 realizadas por Auditoría Superior de la Federación (ASF).

Las oficinas centrales de AHMSA fueron el destino recurrente de un helicóptero de Pemex, según las bitácoras de vuelo revisadas por la ASF.

Entre 2013 y 2016, Pemex entregó tres contratos a Constructora Norberto Odebrecht, dos para obras en la refinería Miguel Hidalgo, de Tula, y otro en la de Salamanca; en los primeros se registraron sobreprecios que derivaron en que en la actual administración se prohibiera contratar a la empresa en obras en que se usaran recursos públicos federales.

En febrero de 2016, Emilio Lozoya dejó de manera sorpresiva la dirección de la empresa productiva del Estado envuelta en una crisis de producción y deuda, que continúan hasta la fecha y que mermó su calificación crediticia.

Dos meses después, su nombre aparecería en los Panamma Papers, cuando una copia de su pasaporte fue hallada en los archivos Mossack Fonseca en un intento de crear una empresa offshore a través de Dubai, figuras que se usan regularmente para evadir impuestos.

La solicitud se hizo en 2011 y los documentos no permitían saber si se había concretado el trato, Lozoya negó “categóricamente haber registrado o creado empresa alguna en Panamá, o que haya tenido o tenga cuentas bancarias en ese país”.

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Pero ese mismo año sería también clave en el rastro de presuntos ilícitos cometidos por el exfuncionario peñista. En diciembre, salió a la luz la entrega de sobornos de Odebrecht en países de África y América Latina, incluido México.

La solicitud de pagos ilegales a la empresa constructora Odebrecht habrían iniciado desde que Lozoya era parte del equipo de campaña de Peña Nieto, de acuerdo con la declaración de Luis Alberto de Meneses Weyll, exdirector de la constructora brasileña, obtenidos por Quinto Elemento Lab.

“En este proceso, cuando ya está posicionado en el comité de campaña presidencial (Emilio Lozoya) me plantea que sería muy importante para él que pidiéramos contribuir a algo por todo lo que él nos había apoyado desde 2009 […] Consideré que él ya era parte del equipo de un candidato, de un partido que lideraba las encuestas”, declaró el alto ejecutivo ante fiscales brasileños.

Odebrecht tenía una oficina en Brasil llamada Operaciones Estructuradas, de la cual salían los sobornos y desde donde se planeaban los esquemas de lavado de dinero. Desde esa oficina, Olivio Rodrigues Júnior, otro funcionario de la constructora brasileña, declaró haber transferido dinero a cuentas ligadas a Emilio Lozoya.

La organización Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) detalló que los sobornos llegaron a dos compañías ligadas a Lozoya. Durante la campaña, el dinero fue transferido a una empresa constituida en Islas Vírgenes llamada Latin American Asia Capital Holding. Poco antes que Emilio llegara a la dirección de Pemex hubo más sobornos, pero a la empresa Zecapan SA.

En total hubo transferencias por al menos 8 millones de dólares a las dos empresas ligadas a Emilio Lozoya.

Lozoya negó en reiteradas ocasiones haber cometido irregularidades y la entonces Procuraduría General de la República jamás procedió en su contra.

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En las últimos días, la suerte uno de los Jóvenes Líderes Mundiales y Ejecutivo Petrolero del Año parece haber cambiado: la Secretaría de la Función Pública (SFP) lo imposibilitó por 10 años para ejercer cargos públicos, la Secretaría de Hacienda le congeló cuentas y este martes un juez solicitó una orden de aprehensión en su contra.

Y los escándalos en los que estuvo envuelto se unen: la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) detectó una transferencia de recursos de Altos Hornos de México a una empresa filial de Odebrecht, que habrían sido triangulados a otra empresa supuestamente vinculada al exfuncionario, por lo que congeló los activos bajo la sospecha de que provenían de actos de corrupción, de acuerdo con el titular del área antilavado de la SHCP, Santiago Nieto Castillo, quien en el anterior gobierno abandonó el cargo de fiscal contra delitos electorales luego de acusar presiones de Lozoya.