Por la experiencia de un mal día le puedes preguntar a cualquiera, pero por un mal día donde las partes más íntimas de tu cuerpo fueron vistas por millones de usuarios de internet, puedes preguntarle a Luis Roberto Alvess Zague.

Ante los 320 millones de usuarios de Twitter circuló un video con la imagen del exfutbolista donde muestra su miembro viril... bueno, su pene ante la cámara de un teléfono. Tras la publicación de este material, el comentarista dijo que se trató de una broma hecha por medio de “Photoshop en video”.

Sea cual sea la verdad de este caso, la enseñanza que nos deja es tener precaución con el sexting, pues de un plano simplemente cómico o bochornoso, podría subir a términos de abuso o acoso. Para que nunca te pase un Zague, y mucho menos un Celebgate —como ocurrió a Jennifer Lawrence, Kirsten Dunst y Kate Upton, o más en terreno nacional, a Kate del Castillo o Montserrat Oliver—, te dejamos esta guía salvadora.

Tener contraseñas y bloqueos

Parece ser lo más lógico del mundo, pero la realidad es que no todas las personas protegen sus dispositivos electrónicos con códigos, contraseñas difíciles de adivinar o accesos mediante huella digital o reconocimiento facial. De modo que si alguien llega a entrar en tus datos por un robo de equipo (o por una broma al dejarlo descuidado), hay riesgo de que esas nudes o videos íntimos caigan en malas manos.

De acuerdo con un estudio hecho por Pew Research, uno de cada cinco adultos usuarios de teléfonos celulares sextea. Entonces, se puede intuir que el riesgo está latente.

No mostrar el rostro

Tomar nudes o grabar videos íntimos y enviarlos a quien se desee es un derecho, sin embargo, hay que tener en cuenta la posibilidad de que este material pueda salirse de nuestro control al enviarlo: que quien lo reciba no sea ético y lo difunda, que lo hackeen, que le roben ese dispositivo donde lo guardó, que tomen una captura de pantalla o descarguen el video…

Ante cualquier imprevisto, lo ideal es que en las fotos, videos o incluso grabaciones de audio no haya algo que nos reconozca como el rostro o nombre. Si no existe nada que identifique que la foto pertenece a alguien específico, entonces el problema podría disolverse en el anonimato.

Sexting consensuado y en confianza

Para que sea seguro, este tipo de coqueteo virtual debe ser siempre un asunto acordado por ambas partes. Enviar una nude a alguien desconocido podrá ser más riesgoso que con alguien con quien se tiene una relación de confianza. No obstante, las relaciones cambian y no se sabe si alguien a quien se le tuvo todo el amor, después podría tomar venganza. Así que conviene jamás olvidar el punto anterior.

Usar aplicaciones inteligentes

Una protección extra no está de más. Existen aplicaciones de chats más discretas que WhatsApp, como Privates, para iOS, que permiten bloquear capturas de pantalla y configurar fotos para que expiren en un tiempo determinado. Para Android está Signal, que permite deshabilitar capturas de pantalla, solo que no aplica en los iPhone. Bleep es otra buena opción, disponible para los sistemas operativos Android y Apple.

Verificar tu configuración

En algunos chats más comunes, basta con revisar la configuración de estos para crear un filtro protector. Activa un modo de incógnito para que la aplicación no realice copias de seguridad de las imágenes en la nube. En Facebook Messenger se pueden hacer conversaciones secretas y en Google Hangouts basta con poner apagar el historial de chat.

Esconder las evidencias

Si las fotos íntimas van a quedar guardadas en un celular o computadora, conveniente no hacerlo en una carpeta que se llame “nudes sexis” o “archivos privados” (hay nombres menos obvios como “informe de tesis final” o “facturas de 1998”). Existen aplicaciones que guardan este tipo de archivos con contraseña (como Bóveda de fotos) y en la computadora también hay opciones.

En una Mac, basta abrir la imagen en Vista previa, luego en Archivo > Exportar como PDF > Ocultar detalles y crear una contraseña para el archivo. En Windows, solo hacer clic con el botón derecho en la carpeta, luego en Propiedades > Avanzado > Encriptar y crear una contraseña, para que nadie pueda ingresar a ellas.

Denunciar, no quedarse en silencio

En mayo de 2018 se aprobó en Yucatán que se pueda castigar con cárcel (de seis meses a cinco años) a quien incurra en el delito de la pornovenganza, revelar, divulgar, publicar o amenazar con difundir imágenes eróticas, sexuales o pornográficas (con o sin el consentimiento de las personas afectadas) por medio de mensajes telefónicos, publicaciones en redes sociales, correo electrónico o cualquier otro medio.

De modo que, si estás en ese estado, podrás pedir que sancionen a quien resulte responsable de exhibir tus fotos o videos íntimos. Este tipo de castigo se logró gracias a que Ana Baquedano, víctima de extorsión, llevó su caso ante el Congreso de su estado y exigió que fuera penado.