Aunque digamos que los recibimos con los brazos abiertos, que somos bien hospitalarios y que “mi casa es tu casa”, no podemos negarlo: México sí es racista.

La xenofobia y el racismo hacia ciertas poblaciones son temas de los que casi no hablamos, pero existen en la historia reciente de nuestro país. Un grupo de especialistas ha conformado la Red de Investigación Interdisciplinaria sobre Identidades, Racismo y Xenofobia en América Latina, con apoyo del Conacyt.

Su coordinadora, la doctora Olivia Gall, comentó a mexico.com que los grupos más denostados en México eran los chinos, las personas de pieles negras —sin importar su nacionalidad— y los judíos. Entre ellos, también había personas de pieles muy blancas, como los rusos, los polacos, los húngaros, pero provenían de Europa oriental y México no las quería.

La académica de la UNAM nos explica que las expresiones de racismo y xenofobia hacia los migrantes centroamericanos no son una novedad para quienes han estudiado este problema, como Daniela Glazier y Pablo Yankelevich, del Colegio de México.

Así que nos dio una ilustrada de los hechos más vergonzosos de la oscura etapa xenofóbica de nuestro México del siglo 20.

1. La masacre de chinos en Torreón

En plena guerra de la revolución mexicana, se dio un acto de odio racial y despojo en la ciudad de Torreón, en el norteño estado de Coahuila, donde 303 ciudadanos chinos fueron masacrados por los ‘alzados’, hombres armados que se decían seguidores de Madero.

La matanza fue terrible. Los asesinatos presentaron mucha saña y crueldad. En ese mismo acto, 150 sobrevivientes fueron totalmente despojados de sus bienes.

2. Prohibido casarse con chinos

En 1923, el Congreso de Sonora aprobó la ley 31 en contra de ciertos tipos de mezclas de razas. Aunque ya existía la Constitución de 1917 que era considerada garantista para la época, la legislación estatal prohibía a las mujeres mexicanas mezclarse con “individuos de raza china, aunque obtengan carta de naturalización mexicana”, señala la investigadora de la UNAM en “Racismos y xenofobias mexicanos frente a los migrantes: 1910-2018”.

3. Las razas indeseables

Gall, coordinadora de la Red Integra, explicó que México ha sido generalmente un país de tránsito, debido a su posición geográfica y porque Estados Unidos siempre ha sido mucho más atractivo como destino migratorio.

Pero después de la etapa de la Revolución Mexicana, los gobiernos comenzaron políticas migratorias en contra de ciertos tipos de población, como los chinos, los de piel negra y hasta los judíos, por considerar que eran razas que no podían mezclarse con los mestizos en el país.

Investigaciones históricas destacan que en 1921 se prohibió la inmigración china, luego la de India y las poblaciones negras

“Se agregó a la lista de indeseables a los gitanos y las poblaciones de origen árabe. Esta última prohibición se hizo pública a través de un acuerdo que apareció en el Diario Oficial el 15 de julio de 1927, en el que prácticamente se prohibía la inmigración de trabajadores de origen sirio, libanés, armenio, palestino, árabe y turco, en función de consideraciones económicas”, señala la investigadora.

4. ‘Razas no asimilables’

Pablo Yankelevich, investigador del Colegio de México, encontró que en 1934, “las razas africanas, australianas, amarillas, indostanas y malayas no se consideraban asimilables" y "se prohibió también la entrada a polacos, lituanos, letones, checoeslovacos, sirios, libaneses, palestinos, armenios árabes, turcos, búlgaros, rumanos, persas, yugoeslavos y griegos, a quienes se catalogaba como dedicados al comercio ambulante”.

Así que a cada inmigrante se le preguntaba al intentar entrar a México cuál era su raza, subraza y su religión.

Con frases xenofóbicas también se acompañaban las medidas para impedir el ingreso al país de otros inmigrantes. “A otras poblaciones —albaneses, afganos, abisinios, argelinos, egipcios y marroquíes— se les habría de cerrar el paso pronto porque estaban formadas por individuos ‘cuya mezcla de sangre, índice de cultura, hábitos, costumbres, etc., los hace ser seres exóticos para nuestra psicología’”, documentó el investigador del Colmex.

5. Los judíos, migración racial

Durante los años del nazismo alemán, México permitió la entrada a alrededor de 2 mil judíos europeos de un total de medio millón que trataban de huir.

El presidente de ese entonces, Lázaro Cárdenas, “consideró a los judíos como ‘una inmigración racial’ y no como refugiados. A pesar de que el discurso oficial cardenista difundía por el mundo que el México de la revolución estaba abierto a proteger a todo aquel que luchara contra o huyera de regímenes totalitarios, el refugio judío no fue visto ni siquiera a través de criterios humanitarios”, afirma Gall.

Sin embargo, hemos creído que somos súper incluyentes y de brazos abiertos porque en el gobierno de Cárdenas se concedió asilo político fue a cerca de 30 mil refugiados españoles en apoyo a la República Española en contra del franquismo, y a León Trotsky, disidente del régimen de Iósif Stalin.

6. La inmigración ilegal como delito

La inmigración ilegal en México era considerada un delito hasta la reforma aprobada en 2008. Se castigaba con hasta dos años de prisión y una multa de 300 a 5 mil pesos y es hasta 2011 que se promulgó la primera Ley de Migración “propiamente dicha de la historia del país, la primera que hace un esfuerzo por regular legalmente la migración en México”, señala la investigadora de la UNAM.

¿Nos sentimos menos ‘amolados’ que los hondureños?

Ante el éxodo de centroamericanos hacia Estados Unidos y las expresiones de odio y discriminación en su paso por México, la investigadora académica explicó que México siempre se ha sentido superior a los países de América Central.

“Para nosotros, los que estudiamos esto, no es una sorpresa lo que está pasando. Más bien confirma nuestros estudios”, expresa. “Siempre hemos considerado que están más amolados, que son más pobres, que son más salvajes, que son más, digamos que como están más amolados, tienden a la criminalidad”.

Señaló que medio millón de centroamericanos cruzan por nuestro país cada año, por lo que los 5 o 6 mil migrantes que han pasado en la caravana son solo una parte.

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A partir de 2006, fue cuando la migración de Centroamérica comenzó a aumentar y los asesinatos de 72 migrantes en San Fernando, Tamaulipas, visibilizaron cómo eran víctimas de secuestro, extorsión, trata y otros delitos.

“Ahí fue donde México abrió un poquito los ojos y se dio cuenta de que en México se les trata muy mal a los centroamericanos, ya sea por la corrupción de las autoridades migratorias, por el crimen organizado o la colusión entre ambos, pero ahorita han hecho crisis”, dijo.

¿Qué sigue?

Bueno, ante la política de cerrar fronteras por parte del gobierno de Donald Trump, es muy probable que los ciudadanos centroamericanos pasen una buena estancia en nuestro país.


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“Es un fenómeno mundial en el que México va a tener que tener una postura más clara”, advierte, “porque hasta ahora México se había portado solo como un país de transmigración que cruza hacia Estados Unidos, pero probablemente México se va a convertir en un país de migración y va a tener que tomar una decisión de si sus políticas migratorias van a ser más abiertas”.

Así que, podemos pensar en cómo nos vamos a portar: como una sociedad justa e incluyente o una de maltratado, como han sido víctimas los paisanos mexicanos en Estados Unidos.