El 27 de junio de 2018, Corea del Sur venció a Alemania y le dio a México el pase a octavos de final en el Mundial de Rusia 2018. Por un día, los mexicanos celebraron la comida, la música y la cultura coreana. Las semillas de ese repentino amor estaban ahí desde principios de la década pasada, cuando surgió en este país una de las bases de fans más intensas de la actualidad: los seguidores del K-pop en México.

Los años noventa fueron clave para la expansión internacional de esta cultura asiática. Corea aprovechó el momentum después de las Olimpiadas de Seúl en 1988 y comenzó a exportar su música y sus producciones televisivas (los K-Dramas) a sus vecinos asiáticos. A esta presencia internacional se le conoce como Hallyu u ola coreana.

Para finales de la década de los noventa, China y Japón ya eran mercados importantes para Corea y comenzó su expansión a otros horizontes, entre ellos América Latina. Hoy en día, Chile y México son los países de esta región que más consumen los productos de la ola coreana (especialmente el K-pop) y donde se han desarrollado las bases de fans más sólidas.

¿Qué es el K-pop?

La traducción literal es “pop coreano” pero se refiere a toda la industria de la música popular en Corea de Sur. No es un género musical específico, sino una amalgama de estilos occidentales (rock, jazz, hip hop, reguetón) que revolucionó la escena local a principios de los noventa y que ha tenido una explosión internacional en la última década, a partir de su popularización en Japón.

“Llegó en un momento en que la música estaba viendo hacia dónde iba a innovar”, cuenta en entrevista con mexico.com Lucero Santiago, fundadora y editora de K-Magazine, medio mexicano especializado en cultura coreana y líder en cuanto a difusión de K-pop. “El crecimiento de internet y la apertura internacional de contenidos coreanos hizo que despuntara”.

Los exponentes del K-pop son grupos integrados por hombres o mujeres jóvenes que cantan en coreano usando estribillos en otros idiomas (como el inglés y el español) y bailan en perfecta coordinación. El estilo musical va evolucionando de acuerdo a los ritmos más populares del momento y su estética visual es colorida e impactante.

El estilo de las bandas responde a una estrategia específica que ha permitido el crecimiento de la escena. En Corea del Sur, las agencias musicales reclutan, financian, entrenan y promueven a sus nuevos artistas bajo sistemas rígidos que diseñan y ejecutan hasta el último detalle de cada ídolo (como los llaman sus fans). “Te venden un talento completo, un artista que sabe cantar, actuar, bailar, habla seis idiomas y se metió desde los cinco años a entrenar”, cuenta Santiago.

Su estética es muy detallada y resalta ideales de la belleza coreana como las pieles blanqueadas o “cuerpos marcados y torneados en hombres y mujeres delgadas orientadas a un mercado occidental”, como explica Javier Pineda, comunicólogo y fan del K-pop cuya tesis de titulación Prosumo del K-pop: Caso México estudia las características de los fans del género en este país. “Existe también el girlcrush, basado en que las mujeres sean femeninas pero tengan rasgos de virilidad y fuerza masculinas; así como el giyowo, que es la presencia de acciones y rasgos de ternura tanto en hombres como en mujeres”. La ropa que usan las bandas resalta las personalidades de cada integrante e influye profundamente la moda de calle en su país de origen.

La personalidad de cada banda es prediseñada desde el reclutamiento de sus integrantes hasta pensar en el nombre y canción oficial de su club de fans una vez que se lancen sus materiales discográficos al mercado. Otro aspecto fundamental es lo audiovisual. “Para la producción de sus videos tienen que mostrar muchos escenarios, coreografías, tecnología, todo un concepto”, agrega Santiago.

Entre las bandas de K-pop más populares e icónicas se encuentran BTS, Girls’ Generation, Super Junior, Big Bang, SHINee, BoA y los iniciadores de todo: Seo Taiji and Boys.

¿Cómo empezó su boom en México?

De acuerdo con Lucero Santiago, el 2002 fue el año clave para la llegada del Hallyu a México. “Todo sobre Eva fue el primer K-drama (melodramas seriados) que llegó a la televisión abierta mexicana”, recuerda la periodista, quien comenzó como fan del K-pop y convirtió esa pasión por el tema en un medio especializado. “Mucha gente que hoy es fan del K-pop empezó viendo esa novela: era una historia de amor pequeñita, como cuento de hadas bonito. Te atrapa y empiezas a consumir más de su género, descubres qué más hay en internet, sale una banda, la buscas, encuentras otras… luego quieres comer su comida, aprender su idioma, sus bailes”.

La difusión de este género en México tuvo a su principal aliado en internet. Los foros, páginas tributo y redes sociales creados por los fans permitieron el crecimiento de esa base de seguidores que hoy agotan las entradas de sus shows y que incluso han inspirado el surgimiento de escuelas de coreano en este país. “Los fans consumen mucho contenido digital y los medios tradicionales no les ponían atención. Este fenómeno nació de internet y sus seguidores saben en dónde encontrar información de primera mano”, explica Santiago, que antes de crear K-Magazine era una fan más, fascinada con la ola coreana.

Hay tantas agrupaciones de K-pop que para distinguirse han tenido que abrirse a públicos cada vez más amplios o lejanos a su país de origen. Recientemente han volteado a Latinoamérica y a los Estados Unidos. BTS, la banda más exitosa de K-pop del momento, lanzó una colaboración especial con la rapera trinitense Nicki Minaj como acompañamiento a su álbum Love Yourself: Tear. Mientras que Super Junior (otro grupo icónico de este género) publicó una colaboración con la cantante estadounidense de ascendencia dominicana Leslie Grace.

“Están descubriendo mercados interesantes y quieren apostarle a América Latina”, explica Lucero Santiago. “Ya se dieron cuenta de que cuando vienen, los boletos se acaban”. Este acercamiento se ve también en el uso de ritmos latinos como el reguetón en los álbumes más recientes de grupos como estos.

La pasión y entrega de las fans mexicanas (y latinoamericanas en general) ha atrapado la atención de los grupos de K-pop. “Cantan con ellos, los reciben en el aeropuerto", cuenta la editora de K-Magazine. Esto no pasa desapercibido por los ídolos, que empiezan a componer en español para agradecerle a su audiencia. “Algo que nos decía Super Junior (una de las bandas más grandes a nivel internacional) es que esta vez compusieron una canción en español para su tour en Latinoamérica. Si sus fans le dedican tiempo a aprender coreano, ellos debían tomarse el tiempo para aprender español y cantarles en su idioma”.

¿Cómo son sus fans?

Hay una apropiación cultural positiva de parte de los seguidores del K-pop: no es suficiente con escuchar sus canciones y ver sus videos. Estas comunidades de fans necesitan más: “El K-pop es la punta del iceberg de la ola coreana, es lo que jala más, pero al final las fans quieren saber dónde aprender el idioma, dónde comer, hasta qué pasa en Corea del Norte… son muy informadas y apasionadas”.

Como señala Javier Pineda en Prosumo de K-pop: Caso México, las fans mexicanas de este género musical tienden a canalizar su creatividad en la producción de materiales relacionados con sus bandas favoritas, así como en distintos retos que involucran bailes (la reproducción de coreografías tiene sus propias competencias como el K-pop Cover Dance) y otro tipo de tributos.

Los artistas internacionales convencionales no llevan la personalización o acercamiento con sus fans al nivel del K-pop, donde la audiencia es lo más importante. Los artistas del K-pop se refieren a sus fans como sus novias o esposas. Como todo fandom, este también tiene un lado oscuro: las sasaeng, fans obsesivas que acosan a sus ídolos y se meten en su vida privada. Para este tipo de fan, los integrantes de las bandas son suyos, su posesión. “En Corea está mal visto que los artistas estén cambiando de pareja. No tienen novia o sí tienen pareja es a escondidas. Cuando uno de los integrantes de Super Junior anunció que iba a casarse, las fans lo atacaron y lo dieron de baja temporal de banda”, agrega Santiago.

Sin embargo, son más los seguidores leales y positivos. Después de todo, estas comunidades de fans son las que han transformado a la música pop coreana en un éxito mundial. Las agencias y los artistas lo saben: “Componen pensando qué quiere el público y en lo que les dicen a través de la música. BTS lo tiene muy claro con el concepto de Love yourself, deben amarse a sí mismos para amar a sus fans”, explica Lucero Santiago. “Es un marketing muy estratégico. La banda piensa mucho en cómo construye su comunidad y eso influye en el éxito de cada una, hacen comunidades fuertes e inquebrantables”, concluye.