Fue hace 500 años cuando los españoles llegaron al ahora territorio mexicano, un encuentro de mundos que dio origen a lo que somos ahora. Y aunque primero llegaron a comunidades mayas y pasaron por muchos otros pueblos, el encuentro que marcó un hito es el que tuvieron con los mexicas; entre los objetos más impresionantes que vieron los colonizadores estuvieron las piezas ornamentales como los penachos, la joyería y los escudos, llamados chimalli.

El chimalli (del náhuatl: escudo) era un objeto defensivo usado por las fuerzas militares de Mesoamérica. Estaban elaborados con una base rígida pero ligera elaborada con tablillas de madera o caña, fibras de maguey y de algodón entretejidos. La ornamentación de la cara externa era la que les daba belleza, pues se decoraban con materiales preciosos: mosaicos de jade, plumas de quetzales, colibríes o loros, pieles de ocelote (jaguar), láminas de concha, perlas, oro, plata o bronce.

Hasta abajo, algunos escudos tenían una cortina de tiras de cuero (también decoradas), cuya función era la de proteger las piernas de proyectiles. Para sostener el escudo su cara anterior tenía un par de asas hechas de fibras entretejidas de maguey o henequén cubiertas por cuero de venado.

Se sabe que los chimalli eran objetos muy preciados. Se categorizaban en dos grupos: el de batalla —o yaochimalli— y el ceremonial/ornamental —māhuizzohchimalli—, el cual era otorgado como premio e insignia a logros en batalla. Entre más fina la calidad de los materiales y la decoración, mayor el rango de quien lo portaba.

Y aunque los más famosos son los mexicas, también hubo en la península de Yucatán. De hecho, la confección de cada uno era el reflejo de la fauna y flora de la localidad.

Fray Bernardino de Sahagún, en Historia general de las cosas de Nueva España, los describe así:

Había muchas variaciones dependiendo del rango, uso y también dentro de la religión, uno de los más famosos dentro de la mitología mexica era el Tehuehuelli, un chimalli divino, el cual fue utilizado por Huitzilopochtli junto a la Xiuhcoatl, un arma de fuego divina, para defender a su madre Coatlicue de Coyolxauqui y sus 400 hermanos.

Nezahualcóyotl con equipo militar según una lámina del Códice Ixtlixóchitl, lleva su chimalli
Nezahualcóyotl con equipo militar según una lámina del Códice Ixtlixóchitl, lleva su chimalli

El diseño del escudo ayudaba a identificar al portador en rango militar, jerarquía social y experiencia en combate. Cada chimalli es único, se pueden encontrar algunos de 30 centímetros de diámetro y hasta de 1.5 metros; con peso de 2 a 6 kilos y anchura de 2 a 8 centímetros.

De los chimalli que pudieron haber existido hace más de 500 años, quedan muy pocos: uno de ellos ha ido de México a Europa y de regreso, ahora está en el Museo Nacional de Historia y en exhibición, dos están en Stuttgart (Alemania); otro en Viena (Austria) y uno más aparece en el acervo del British Museum. Te contamos la historia de cada uno.

Chimalli del Castillo de Chapultepec

Este chimalli es el único que hay en México. Aunque salió del país, regresó hace 154 años.

Salió de México en 1524, fue parte de las ofrendas al rey Carlos I de España y este lo llevó para Austria. Fue Maximiliano de Habsburgo quien lo trajo de nuevo a México en 1865 y lo hizo parte de su colección de arte, desde entonces, este está en el Castillo de Chapultepec (la cual fue residencia oficial del emperador), que es la sede del Museo Nacional de Historia (está en exhibición de febrero a mayo de 2019).

"La pieza está montada con pieles de conejo, venado y ocelote (jaguar), así como con plumas de loros, quetzales y patos. ‘Por ser de piel de ocelote, nos hace pensar que era para alguien en especial. Tuvo que ser para alguien en las clases sociales elevadas, cercano al palacio real, o incluso para el emperador. No es un objeto común’”, explicó la arqueóloga Laura Filloy Nadal al diario El País.

Los estudios también revelaron que sobre las medias lunas que decoran la parte frontal del chimalli hubo alguna vez láminas de oro, que se perdieron en el viaje a Europa.

Este chimalli, que perteneció a Moctezuma, está en exhibición en el Museo Nacional de Historia
Este chimalli, que perteneció a Moctezuma, está en exhibición en el Museo Nacional de Historia

Chimalli con mosaico turquesa

Este escudo que ostenta un mosaico turquesa data del 1400 al 1521 y pertenece a la cultura mexica. Tiene un diámetro de 31.6 centímetros y está hecho de madera de pino, con resina adhesiva y mosaico de turquesa y tres tipos de concha.

Partes del diseño están trabajadas en relieve de resina dorada. Una banda de madera ahora sin decorar alrededor de la circunferencia del escudo está perforada por una serie de orificios espaciados más o menos regularmente, que podrían haber sido utilizados para unir plumas al escudo.

De este se ha observado que tiene un diseño que incorpora la imagen de una gran serpiente emergiendo de mandíbulas dentadas y enrollando hacia el cielo. La cola de la serpiente se despluma sobre su bobina inferior y la cabeza tiene un gran colmillo de caracola blanca. El ojo está hecho de concha madre perla y la mandíbula se perfila usando un material de color rojizo y concha. Un lado del cuerpo de la serpiente está bordeado por pequeños montantes de resina de pino, la misma resina que se usó para fijar la madera.

Actualmente se encuentra en el acervo del British Museum en Londres.

Chimalli mexica (azteca) con manufactura al estilo mixteco actualmente en el Museo Británico
Chimalli mexica (azteca) con manufactura al estilo mixteco actualmente en el Museo Británico

Chimalli Ahuizotl

Es uno de los mejor conservados y se encuentra en el Museo de Etnología de Viena junto al penacho de Moctezuma. Se cree que perteneció Ahuizotl, un emperador mexica. Se trata de un escudo redondo con plumas preciosas y placas de oro.

La decoración central es la imagen de un lobo mexicano, pero en versión emplumada. Está hecho de plumas de colores y hojas de oro. Por su delicada confección se deduce que es de los māhuizzohchimalli (ornamental/ceremonial).

Chimalli que se cree perteneció al emperador mexica Ahuizotl, el escudo original se encuentra en exposición en el Museo de Etnología de Viena, Austria
Chimalli que se cree perteneció al emperador mexica Ahuizotl, el escudo original se encuentra en exposición en el Museo de Etnología de Viena, Austria

Tiene 70 cm de diámetro, en una base de dos capas de carrizo perpendiculares y sujetadas con fibra de henequén. Los contornos del diseño están delineados por medio de placas de oro tejidos a la base. En los bordes tiene plumas de pájaros como cotinga y quetzal, así como de guacamaya escarlata y oríolo amarillo.

El escudo data de principios del siglo XVI.

Parte trasera del chilalli Ahuizotl y detalle del decorado con plumas y hojas de oro
Parte trasera del chilalli Ahuizotl y detalle del decorado con plumas y hojas de oro

Los chimalli son una pieza fundamental en la historia de México, no sólo por su valor estético y la técnica con que fue hecha, sino porque pasó por periodos importantes de la historia de México, como la Conquista y el Segundo Imperio, además de haber formado parte de un discurso nacionalista a principios del siglo XX, cuando se exhibió en el Antiguo Museo Nacional.

—Eduardo Matos Moctezuma, INAH

Chimalli en Stuttgart

Estos dos escudos se encuentran en el Landesmuseum Württemberg de la ciudad de Stuttgart, Alemania. Ambos están hechos de plumas y datan del 1521, año de la conquista de Tenochtitlán.

Estos dos escudos llegaron al Kunstkammer (gabinete de curiosidades) de los duques de Württemberg y se quedaron desde 1599 en la corte de Stuttgart. Hasta la fecha, las plumas de las aves han conservado su impresionante esplendor de colores.

A este le llaman el 'Escudo de primavera'
A este le llaman el 'Escudo de primavera'

Los chimalli no podrían volver a México

Que este tipo de escudos viajen de un lado a otro del Atlántico es casi imposible, al hacerlo se corre el riesgo de provocarles daños irremediables a las piezas, pues cualquier vibración puede lesionarlos. Aún no se inventa una tecnología que logre reducir el impacto de la más mínima vibración por el movimiento, razón por la cual, los mexicanos solo podremos verlos si viajamos a Europa.

Si quieres saber más sobre la elaboración de los chimalli, te recomendamos ver este video del Instituto Nacional de Antropología e Historia.