Quizá suena como una idea ilógica en la era de redes sociales y comercio por internet, pero un joven mexicano está convencido de que es posible hacerla realidad: tener una vida más satisfactoria sin tener más dinero y pertenencias.

“El problema principal es nuestra tendencia a vivir sin cuestionarnos las cosas. Estamos acelerados e insatisfechos de manera automática, sin hacer una pausa, sin hacer una reflexión”, dice Pedro Campos, autor del libro La Vida Minimal, cómo vivir ligero en un mundo pesado, en entrevista con mexico.com.

¿Cómo se puede lograr una vida feliz sin ambicionar más dinero y sin consumir más cosas? Pedro plantea cinco puntos claves en su libro:

1. Identificar lo importante

Enfócate en lo que realmente te importa en la vida. A veces tenemos gastos y deudas por destinar el dinero a cosas que no son trascendentales, o estamos muy ocupados porque dedicamos tiempo a actividades que no son necesarias.

Si realizas cambios en ambos aspectos, tal vez empezarás a disfrutar aquello que no implica gastar dinero.

Es fundamental considerar, por ejemplo, aquello que más disfrutas, lo que te ayuda a lograr tus metas y lo que te hace sentir plenitud.

Nunca dejes de hacerte la pregunta: ¿qué es lo verdaderamente importante?

2. Depurar tus pertenencias

Piensa esto sobre las cosas que tienes solo por acumulación: “si no te sirve, es un estorbo”.

Con la idea falsa de que “algún día nos servirán para algo”, acumulamos pertenencias en casa que no tienen ninguna utilidad.

Esos objetos tienen un peso en tu vida del que tal vez no eres consciente, es decir, ocupan un espacio físico, pero también mental. Por eso al depurar podrás tener menor ruido visual y mayor claridad mental.

Así ganarás espacio en tu casa para lo que te gusta hacer. Aunque también debes tomar en cuenta que depurar toma tiempo, requiere esfuerzo y es una tarea personal.

Acumula experiencias, no pertenencias.


3. Dejar de comprar lo que no necesitas

Puedes poseer el mundo entero y aún así sentir que te falta algo más.

Vivimos en un mundo en el que hemos aprendido a consumir como un modo de vivir. Desde la niñez, nos enseñaron que tener más y mejores juguetes equivale a “más diversión”, y eso nos ha llevado a comprar por comprar.

El problema no es adquirir cosas, sino hacerlo sin pensarlo, por ocio o solo por aparentar a los demás.

¿Qué podrías obtener si consumes menos? Tu economía mejorará, dejarás de acumular pertenencias y, cuando sí necesites algo, podrás comprar lo de mejor calidad.

Piensa que, si compras menos, necesitas menos dinero; si necesitas menos dinero, tendrás más libertad; si tienes más libertad, puedes enfocarte en lo que te hace feliz, y si eres feliz, no necesitarás comprar muchas cosas.

4. Eliminar distracciones

¿Has sentido que no tienes tiempo para nada?

Si es así, tal vez se deba a la costumbre que solemos tener de pasar de una actividad a otra, sin cuestionarnos el sentido de cada cosa que hacemos.

Este ritmo vertiginoso puede provocar que no atendamos a nuestro cuerpo o que ignoremos nuestras emociones.

Ocupado no es sinónimo de productivo. En cambio, usar mejor el tiempo te permitirá: vivir sin tanta prisa, hacer menos cosas, pero hacerlas bien, y enfocarte en aquello que realmente es importante.

Para eliminar distracciones, es necesario aprender poco a poco a decir “no”. Por ejemplo, a una actividad que no es prioritaria.

¿Por qué todo el tiempo tenemos que estar "haciendo algo”? No hacer nada en algunos momentos es necesario para nuestro bienestar.

5. Entrenar una mente ligera

La vida se vuelve más pesada cuando está repleta de distracciones, miedos, juicios, preocupaciones, excusas y rigidez.

Llenar la mente de pensamientos innecesarios es similar a saturar nuestra agenda o nuestros cajones con cosas que no nos sirven.

Entre miles de pensamientos diarios, algunos de ellos generan un peso en nuestra vida que nos impide concentrarnos o avanzar en alguna actividad que realmente nos interesa.

De hecho, es casi inevitable tener este tipo de pensamientos, pero lo que sí podemos hacer es aprender a dejarlos pasar sin aferrarnos a ellos.

Una menta ligera ve la vida con flexibilidad, se ocupa e intenta soltar sus pensamientos.


El qué dirán

¿Cómo enfrentar el entorno, que puede estar lleno de juicios y cuestionamientos sobre la decisión personal de tener una vida más depurada?

Esto responde Pedro Campos, autor de Vida Minimal:

“Creo que lo importante es tener claros nuestros valores, aunque suene un poco cursi, pero tener claro cuáles son tus valores y ser fiel a ellos, y al mismo tiempo —y creo que es parte de los descubrimientos que se hacen en este estilo de vida—: qué tanto me importa lo que digan los demás de mí o lo que piensen los demás de mí, si yo estoy siendo fiel a lo que yo quiero vivir.

“Ahí nos podemos dar cuenta de que muchas veces sí nos dejamos llevar mucho por el qué dirán o cómo encajar, aunque tampoco se trata de ser un antisocial y no hablar con nadie y no participar en nada", comenta. "Al final, creo que también tenemos que ser lo suficientemente flexibles y adaptables y tal vez amorosos para no volvernos unos insufribles y realmente estar con las personas y ser parte de lo que uno tiene, y dar lo mejor de nosotros sin alejarnos”.