Sin duda uno de los referentes que México heredó al mundo en sus Juego Olímpicos fue su logotipo, hasta la fecha este se sigue mencionando en las clases de diseño gráfico y, a pesar de que ya cumplió medio siglo, se mantiene tan vigente como la primera vez que se presentó.

Luego de que Pedro Ramírez Vazquez tomara el control del Comité Organizador de las Olimpiadas (COO) se creó el Programa de Identidad Olímpica, cuya principal función fue la de crear la —ahora icónica— imagen de México 68, es decir, el logotipo que distinguiría a la justa deportiva y la simbología tanto de los eventos deportivos como de la Olimpiada Cultural. Este quedó a cargo del arquitecto y urbanista Eduardo Terrazas.

Entre los colaboradores que Terrazas contrató para desarrollar este proyecto se encontraba el diseñador gráfico estadounidense Lance Wyman.

El arte wixárika como inspiración

Hubiera sido un gran error no tomar como inspiración el trabajo artesanal de los pueblos indígenas mexicanos, por lo que Terrazas aseguró en entrevista para The Olympic Museum que “estaba fascinado con las artesanías mexicanas, más con la tabla, que es una artesanía de los wixárikas (huicholes, en español). Ellos hacen sus imágenes pegando estambre sobre una superficie de madera en líneas paralelas […] pensamos en hacer [el logo] de manera concéntrica”.

Y así fue como surgió el logotipo que pareciera defragmentarse.

Wyman se unió al equipo de diseño con una clara idea de los patrones que tiene el arte prehispánico mexicano, este siempre basado en las líneas y su repetición. Lo que hicieron fue justamente combinar la repetición de los patrones wixárikas con el op-art, que es un estilo visual que justamente busca crear ilusiones ópticas a través de la repetición.

El arte prehispánico fue inspiración del diseñador estadounidense Lance Wyman.
El arte prehispánico fue inspiración del diseñador estadounidense Lance Wyman.

A esto le agregaron los colores vibrantes que distinguen a nuestro país. La iconografía comunicaba con facilidad conceptos tan sencillos como las disciplinas de la Olimpiada, por lo que considerando la diversidad de culturas —con sus respectivos lenguajes— que visitarían la ciudad facilitarían enormemente el hecho de moverse de una competencia a otra. No serían tan indispensables los intérpretes para resolver dudas sencillas.

Lance Wyman se encargó de aplicar el concepto desarrollado por Eduardo Terrazas.
Lance Wyman se encargó de aplicar el concepto desarrollado por Eduardo Terrazas.
Este es el mobiliario urbano que se encontraba distribuido por toda la Ciudad de México.
Este es el mobiliario urbano que se encontraba distribuido por toda la Ciudad de México.

La controversia

A la fecha, Lance Wyman es reconocido en México por varios trabajos además del que desempeñó en el logotipo de México 68; él diseñó el logo de Pastas La Moderna y la iconografía del Metro. Pero esto no lo despega de una controversia que se hizo pública en 2016 en un nota publicada en el periódico Excélsior.

En esta, Javier Ramírez Vázquez Campuzano, hijo de Pedro Ramírez Vázquez, asegura que Wyman solamente se encargó de “la talacha”, porque cuando él se integró al equipo, su padre ya había desarrollado el concepto que terminó siendo la base del logotipo de México 68.

Ramírez Vázquez hijo asegura que entre los archivos de su papá se encontraba la minuta de una junta de 1966, en la que se estableció cómo sería el logotipo, y que Terrazas intervino para proponer las líneas paralelas características del arte wixárika.

Por otra parte, aunque Wyman nunca ha mostrado una postura bien definida al respecto, asegura que Terrazas puso a concursar la creación del logotipo, por lo que decidió venir a México y terminó formando parte del equipo detrás de este logotipo tan representativo.