Los que esperaban el partido más interesante del Mundial nos tuvimos que conformar con una semifinal con más tensión que entretenimiento. La Francia de Deschamps exhibió el cambio de paradigma de los galos. De la creatividad con el balón al orden y correr sin él. Esta adaptación a un estilo mucho más efectivo ha conseguido que Francia sea el máximo candidato al título aunque no sea con el brillo que todos esperábamos. Francia necesitó de un Hugo Lloris acertado y de una Bélgica con menos espacios para exponer un plan similar a lo visto ante Brasil. Con lo justo y sin brillo, Francia es finalista y con merecimientos.

El talento al servicio del grupo

Podríamos hablar de la mejor convocatoria de todo el campeonato, los 23 futbolistas franceses son puro talento y dan un sinfín de opciones al entrenador. Aún así, Deschamps no consiguió transmitir con la posesión y el Mundial 2018 ha marcado el qué y el cómo de una selección que busca físico en la medular, velocidad en ataque y los menores espacios posibles en su línea defensiva. La evolución francesa ha convertido a este equipo en un bloque en el que todos se sacrifican sin mostrar su calidad en busca del bien común.


Un guion muy simple pero eficaz

Los galos no quieren atacar y viven de los espacios rivales, en el choque de hoy Bélgica forzó, pero tampoco quiso correr riesgos innecesarios. Lukaku nunca encontró los espacios, De Bruyne tuvo que retroceder en exceso para tener posesión y Hazard empezó siendo desequilibrante contra Pavard, aunque acabó diluyéndose en el entramado defensivo francés.

No necesitaron del mejor Mbappé, ni Griezmann, ni de Pogba, únicamente del colectivo y de Lloris. Francia dio la sensación de hacer lo suficiente en todo momento para controlar el marcador y sobre todo, los de Deschamps demostraron inteligencia para controlar el marcador.

En el primer tiempo ambos quisieron el empate a cero; en el segundo, el cabezazo de Umtiti dio tranquilidad a Francia que exhibió la importancia de elegir a dos laterales tan defensivos, parecía que los de Deschamps jugaban con cuatro marcadores centrales. Sin duda, esa capacidad para dominar y ser inteligentes sin balón les confirma como el máximo favorito para ganar el Mundial.

El jugador belga Eden Hazard (C) reacciona mientras compite por el balón con el mediocampista francés N'Golo Kante (I) y el centrocampista francés Paul Pogba (D
El jugador belga Eden Hazard (C) reacciona mientras compite por el balón con el mediocampista francés N'Golo Kante (I) y el centrocampista francés Paul Pogba (D