El futbol ya era el deporte rey, el mundo se paralizaba para el torneo más seguido, millones de personas pegadas a la radio y, por primera vez, a la televisión. En un mundo que ya empezaba a codearse con los billetes y el glamour apareció un adolescente brasileño que obligó a las grandes estrellas a caer rendidas. Edson Arantes do Nascimiento llegaba a Suecia como un desconocido para los europeos pero nunca más pasó desapercibido. Él vengó al fútbol brasileño de la herida abierta ocho años antes.

Las estrellas europeas y los prejuicios

En semifinales se cruzaron con Francia, considerada la selección más potente con Just Fontaine en estado de gracia (marcó 13 goles en aquel Mundial). Nadie había vencido en un Mundial lejos de su continente hasta que Pelé se olvidó de récords y se puso a jugar. Tres goles de aquel chaval. En carrera, regateando, saltando, conduciendo el balón o desmarcándose. Lo sabía hacer todo. Todo. Tenía 17 años pero el mundo ya era suyo, como demostró apenas unos días después.

El 28 de junio en el Estadio Rasunda de Solna los anfitriones, Suecia, se medían a Brasil. Y todo se puso de cara para los locales cuando a los cuatro minutos se adelantaron. Entonces se activó Vavá, Garrincha y sí, Pelé. Aquel joven no era como los demás, el seleccionador sueco Raynor confesó que le dieron ganas de “animar a Brasil” por cómo estaba jugando. Con Pelé desatado Suecia claudicó (5-2). 17 años y el mundo era suyo. 17 años y campeón del mundo. Iniciaba el periodo más dominante de la historia de los Mundiales: la canarinha vencía su primer Mundial y marcaba el camino para la victoria en 1962 y 1970.

La búsqueda del nuevo Pelé sigue

Tal fue la impresión que generó aquel joven en 1958 que desde entonces varios han sido los seleccionados adolescentes que han llegado a un Mundial con Pelé en el recuerdo. Así pasó cuando Brasil convocó a un novato Ronaldo en 1994 –jugó cero minutos- o cuando Inglaterra llevó a un joven Theo Walcott que no había debutado en primera división. Su actuación sigue marcando un techo inalcanzable. No ha sido hasta 2018 cuando otro adolescente como Kylian Mbappé ha marcado dos goles en un mismo partido –frente a Argentina en octavos– igualando la marca de Pelé de hace medio siglo. Todavía sigue sin comprenderse cómo pudo ser tan decisivo siendo tan joven.