La relación de los ingleses con los Mundiales es cuanto menos difícil. Más allá del largo camino de penas y decepciones que les acompaña en las últimas décadas, la federación inglesa nunca fue un gran defensor del torneo. En la primera edición, 1930 en Uruguay, las tensiones entre la FA y la FIFA hicieron que los ingleses no fueran ni siquiera invitados. Esto sentó muy mal en el seno de los three lions ya que consideraban que su presencia debía ser obligatoria por su papel en la creación del futbol. A los mundiales siguientes les siguió el boicot inglés hasta que en 1950 se rindieron a la soberanía de la FIFA y aceptaron ir. Desde ese momento la exigencia era máxima, los ingleses tenían una deuda histórica y el torneo de 1966 en su casa era la ocasión perfecta para saldar cuentas. Lo consiguieron pero con una ayuda extra que para siempre marcó la historia de los Mundiales.

El capitán inglés Moore recibe el trofeo como Campeón del Mundo.
El capitán inglés Moore recibe el trofeo como Campeón del Mundo.

La conversación de los árbitros y el tanto que nunca entró… o sí

Hurst recibió el balón, se giró dentro del área y su disparo se marchó contra el larguero y botó. ¿Dónde aterrizó el balón? El propio Hurst reconoció años más tarde que para él “ese balón nunca entró” pero el juez de línea Tofik Bakhramov no dudó: “Desde mi posición parecía muy claro”. La seguridad del asistente fue clave y el árbitro dio por bueno el 3-2 que prácticamente daba el triunfo a Inglaterra. De hecho con Alemania ya volcada, Hurst cerró el marcador con un gol en el último minuto. Inglaterra por fin tocaba el cielo en el deporte que inventó.

Con el paso del tiempo se ha mantenido la incógnita sobre el gol fantasma más famoso de la historia. La Universidad de Oxford realizó un estudio cuya conclusión fue que el balón no pasó la línea. Aunque la investigación más reciente fue de la cadena británica Sky utilizando el software que analiza la tecnología de gol en la Premier. Para Sky el balón sí entraba aunque es difícil saber con qué exactitud se puede aplicar el programa informático a la condiciones que determinaron esa jugada en 1966. Lo que sí sabemos es que el gol subió al marcador y que Inglaterra alzó la copa.

La maldición que persigue a Inglaterra

Desde aquel enfrentamiento Alemania se ha vengado con creces en los torneos oficiales. Eliminaciones en Eurocopas (la tanda de penalti de 1996) y Mundiales (remontada de 0-2 a 3-2 en 1970) pero aquel gol fantasma de Hurst tuvo una reedición en 2010. Alemanes e ingleses se veían las caras en octavos. Con 2-1 en el marcador favorable a los de Löw, Lampard remató desde la frontal y el balón atravesó la línea tras golpear en el larguero. Un tanto muy evidente que no se dio. Alemania acabó pasando a cuartos y el gol fantasma de Hurst quedó vengado. Desde entonces, los ingleses siguen persiguiendo un éxito similar. ¿Será 2018 su año?