Quienes vieron la pelea de pesos pesados este sábado 1 de junio por la noche, entre el multicampeón británico Anthony Joshua y “un gordo” llamado Andy Ruiz Jr., tal vez jamás pensaron que este segundo se llevaría tres campeonatos mundiales por vencer —y por nocaut— a un hombre que le aventaja una cabeza de altura y tiene una musculatura digna de un concurso de fisicoculturismo. Pero así fue.

Desde el Madison Square Garden, en Nueva York, o desde los sillones de miles de espectadores, la sorpresa no cabía, las risas y la admiración tampoco, pues el triunfo de Andy Ruiz Jr. fue indiscutible. Tras recibir una buena serie de golpes en el rostro y la cabeza, el británico no pudo más y se rindió en el séptimo round.

Ahora, este Andy Ruiz es campeón unificado de la Federación Internacional de Boxeo (FIB), Asociación Mundial de Boxeo (AMB) y Organización Mundial de Boxeo (OMB). Y es una figura inspiradora no solo por este logro deportivo, sino porque ha roto estereotipos en cuanto a lo que “debería” ser el cuerpo de un boxeador exitoso, porque en su infancia y juventud sufrió de obesidad, de problemas de pandillas y porque es llamado mexicano, pues aunque nació en Estados Unidos, su familia es de Mexicali.

Ruiz, conocido como “Destroyer” estaba abajo en las apuestas 33 a 1; antes de subirse al ring, recibió burlas por su físico, pero salió en hombros. Así que quien creyó en él, ahora debe estar disfrutando junto al pugilista ese triunfo histórico.

Si no conocías a este boxeador y su historia, aquí te la contamos.

Una infancia distinta

Andy Ruíz Jr. nació el 11 de septiembre de 1989 en Imperial Valley, California, pero sus raíces son mexicanas. Pasó su adolescencia en una zona de pandillas, tráfico de drogas y tráfico de personas, algo que preocupaba a su familia, quien reconoce que siempre fue peleonero: “Desde los 10 años ya se peleaba con policías”, dijo su padre, quien tiene el oficio de albañil.

Fue justo su padre quien lo encaminó en el boxeo, vio en este deporte una forma de canalizar la fuerza y energía de su hijo, además de un escape para las malas compañías. Comenzó peleando con adultos, pues los niños de su edad no estaba interesados en ser golpeados en un cuadrilátero.

El sobrepeso siempre fue una carga en su vida, desde niño recibió muchas burlas por ello.

Andy, el boxeador

El debut profesional de Ruiz fue a los 19 años, ocurrió el 28 de marzo de 2009 en la Plaza de Toros en Tijuana, Baja California, México. Fue una pelea de cuatro asaltos contra Miguel Ramírez. Ruiz ganó la pelea a través del KO en el primer asalto. Luego peleó nuevamente después de tres meses en el mismo lugar, esta vez derrotó a Ross Brantley tres veces en la primera ronda, ganando la pelea por nocaut técnico.

Destroyer tuvo un receso de ocho meses antes de regresar al ring en febrero de 2010, cuando ganó por una decisión unánime de cuatro asaltos contra Juan Luis López Alcaraz.

Un mes más tarde, hizo su debut en los Estados Unidos en el Gaylord Hotel en Texas, cuando venció a Luke Vaughn en el primer asalto. En sus siguientes tres peleas del 2010 —también en ese país— derrotó a Miles Kelly por nocaut, Raymond López por decisión unánime y Francisco Díaz por nocaut.

Su entrenador, el cubano Fernando Ferrer, lo hizo llegar a ser profesional en 2009 con un récord de 105-5. Había intentado representar a México en los Juegos Olímpicos de Beijing, pero no lo logró, así que siguió en el boxeo profesional.

Su tatuaje que dice dice ‘Made in México’ (“Hecho en México”), no deja duda del orgullo que Andy siente por el origen de su familia y de él mismo
Su tatuaje que dice dice ‘Made in México’ (“Hecho en México”), no deja duda del orgullo que Andy siente por el origen de su familia y de él mismo

El año 2016 fue bueno para Andy, con sus puños logró un récord de 29 peleas ganadas, esta hazaña lo llevó a su primera oportunidad para pelear por el título mundial ante el australiano Joseph Parker en Aukland; perdió por decisión mayoritaria y su ánimo bajó tanto que no quiso saber nada de las competencias de box sino hasta inicios de 2018.

Fue en este año cuando se enfrentó a Devin Vargas, a Kevin Johnson y también al alemán Alexander Dimitrenko. Un nombre que rondaba su mente era Anthony Joshua, el campeón del peso pesado, su categoría. Al enterarse de que el mexicano Jarrell Miller —el próximo rival del inglés— había sido descartado por dopaje, Andy vio ahí una oportunidad.

Andy mandó un mensaje por Instagram al promotor Eddie Hearn, diciéndole que él podría pelear contra Joshua: "Dame la pelea, voy a pelear más fuerte que cualquiera de los hombres que han mencionado, voy a darle una mejor pelea y voy a vencer a Anthony Joshua’”, contó Hearn.

El promotor podría pasar por un loco por aceptar un rival con sobrepeso, pero el récord inmaculado, que incluía 22 victorias (21 nocauts) y ningún empate ni derrota, no dejaban duda de los logros de Ruiz. Y aceptó.

Así fue como se pactó esta pelea que pudimos apreciar este sábado 1 de junio, cuando vimos al mexicoamericano dar lo mejor de sí, jamás dejarse intimidar ante el campeón mundial, el de de cuerpo atlético, el de estatura abrumadora.

Desde el primer round intercambió golpes con él; en el tercero, el británico conectó con la quijada de Ruiz, quien se fue directamente a la lona. Sin embargo, ese golpe marcó el resurgimiento del mexicoamericano, quien se recuperó para después darle una combinación de golpes en el rostro que dejó al campeón en la lona.

Ahora, este domingo, Andy Ruiz Jr. ostenta un récord de 33 victorias (22 nocauts) y una derrota, pero junto a ellas, el mayor reto que ha sido vencer a los estereotipos de cómo debe lucir el cuerpo de un campeón, para él, cualquiera que tenga la fuerza y se esmere entrenando, puede lograrlo, se pone como ejemplo.