#SaludDeteriorada / México 💉 diabético

Si no padeces este mal, seguro conoces a alguien que lo sufre: más de 6 millones de mexicanos tienen diabetes y es nuestro principal problema de salud pública. Aun así, el gobierno no da buen seguimiento a los pacientes ni es capaz de garantizarles medicamentos. Todo con consecuencias desastrosas.

Amputan a 20 mil mexicanos por diabetes cada año

El principal problema de salud pública en México está mal atendido y las consecuencias son terribles: millones de diabéticos sobreviven sin seguimiento y sufren daños irreversibles. El número de amputaciones crece cada año.

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*Esta serie de reportajes se realizó a partir de la investigación de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, ‘Salud Deteriorada: opacidad y negligencia en el sistema público de salud’. También Animal Político publica un reportaje sobre este tema.

Un equipo de futbol empieza su entrenamiento en una de las canchas del deportivo Lázaro Cárdenas, en la CDMX. Ocho de ellos solo tienen una pierna y al portero le falta un brazo. Su nombre oficial es Club Deportivo de Amputados Guerreros Aztecas. Es sábado por la mañana.

Algunos, como Iván Dávila, de 20 años, perdieron extremidades en accidentes. En su caso, la pierna y el brazo, después de tocar por error un cable de alta tensión. Eso no le impide, ayudado por una sola muleta, tratar de bajar el balón a lo Neymar (y casi lograrlo). Por cáncer, a Jorge Morales le falta la pierna derecha desde los 12 años. Él hace malabares en los semáforos. Pero para Eduardo Posadas y Freddy Lozano, la culpable es la diabetes mellitus, mejor conocida como diabetes tipo 2.

Esta enfermedad es responsable de casi todas las amputaciones no causadas por accidentes en el país. Aunque puede controlarse con una buena atención médica antes de que derive en complicaciones más graves, en México la falta de una política pública eficaz impide que los pacientes lo logren.

De acuerdo con el estudio Salud deteriorada: opacidad y negligencia en el sistema público de salud, resultado de una investigación de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, la política pública para enfrentar la enfermedad ha sido un fracaso: está mal diseñada y fragmentada, el gobierno federal no tiene control sobre lo que hacen los estados y los sistemas de información de seguimiento a pacientes son opacos, están duplicados y se encuentran subutilizados.

La diabetes es el problema de salud pública que más impacta a los mexicanos: 6.4 millones de personas mayores de 20 años la padecen y están en tratamiento y 80 mil han perdido la función renal, por lo que dependen de diálisis para sobrevivir. Pero el panorama es aún peor, pues según la Federación Mexicana de Diabetes en el país existen mas de 12 millones de personas que viven con la enfermedad, pero aproximadamente la mitad lo ignora.

Una de cada tres muertes en mayores de 35 años está relacionada con esta enfermedad: en 2016 fallecieron 105 mil enfermos. Y cada año, 20 mil pacientes sufren amputaciones, según la investigación de MCCI.

El síntoma más claro de que las autoridades no actúan adecuadamente ante el problema es que estas amputaciones en lugar de reducirse se han incrementado. En 2004, la tasa de amputaciones de extremidades inferiores fue de 71 por cada 100 mil pacientes, y en 2013 —el dato más reciente que tiene el Instituto Mexicano del Seguro Social— subió a 90 por cada 100 mil.

“Estimamos que el número de amputaciones en el país es de entre 15 mil y 20 mil al año y van en aumento. Esto es muy problemático, ya que indica que la atención que le damos a los pacientes con diabetes no es óptima. En la mayoría de los países que tienen buena atención, estos indicadores disminuyen año con año, y aquí es al contrario”, nos explica el doctor Mauricio Hernández, líder del equipo que realizó el estudio.

Freddy, uno de los jugadores de Guerreros Aztecas amputado debido a la diabetes, es un hombre de pelo cano, bigote y lentes. Descubrió que era diabético en el año 2000 y cree que es herencia de familia. Hace tres años y medio le amputaron la pierna derecha. Viajaba en un microbús, una señora quiso bajar antes de tiempo y lo empujó. Cayó a la calzada y se golpeó el pie.

“A raíz de la diabetes se me complicó y me llevaron al hospital. Cuando llegué, tenía el azúcar muy alto. Me intentaron estabilizar, pero no tenían abastecimiento de medicamentos y tardaron días en poder controlarme el azúcar. Al principio iban a cortarme dos dedos, pero luego tuvo que ser todo el pie, luego la pierna entera...”, nos cuenta mientras sus compañeros entrenan detrás suyo.

Recuerda que antes de la operación había un gran descontrol en el hospital Los Reyes-La Paz del Seguro Social. Que le decían que le operaban un día, luego otro. Que no había doctores, que no había medicina. Que cuando finalmente le bajaron al quirófano, el cirujano le preguntó qué era lo que le tenían que cortar. “No sabía qué tenía que hacer”, dice, todavía sorprendido. A su familia incluso le dijeron que durante la operación “podía quedar en la plancha”.

La patología llamada pie diabético —una alteración clínica que afecta los nervios y produce lesiones y en muchos casos ulceraciones— frecuentemente resulta en amputación, aun en los países desarrollados. Esta es una de las complicaciones más comunes asociadas con la diabetes y se estima que entre 15 y 25% de los pacientes con la enfermedad la desarrollarán en algún momento.

De acuerdo con el estudio Índice de amputaciones de extremidades inferiores en pacientes con diabetes, la diabetes tipo 2 es la principal causa de amputaciones de extremidades inferiores, siendo la responsable de aproximadamente la mitad. Las amputaciones de extremidades inferiores son 15 veces más frecuentes en los pacientes con esta enfermedad que en la población general y México tiene una de las tasas más altas entre los países de la OCDE.

Para darnos una idea de cómo estamos respecto a otros países, podemos mencionar que si la tasa de amputaciones solo en derechohabientes del IMSS fue de 89.6 por cada 100 mil pacientes con diabetes en 2013, en Estados Unidos fue de 35.7, en Corea de 7.7, y en los países europeos osciló entre 9 y 26.5. Estos datos no consideran las amputaciones que se realizan en otros subsistemas de salud como el ISSSTE o el Seguro Popular.

Aparte de todo esto, el estudio de Mexicanos contra la Corrupción también evidencia otros problemas alrededor de la atención de la diabetes: desabasto importante de medicamentos clave para el tratamiento, mala calidad de atención médica, compras de insumos caducados o a sobrecostos, y la injerencia de la industria azucarera y de comida chatarra en las decisiones para evaluar las políticas de prevención de la enfermedad.

Estrategia sin rumbo

Tan pronto Enrique Peña Nieto llegó a la presidencia de México, puso en marcha la Estrategia Nacional para la Prevención y el Control del Sobrepeso, la Obesidad y la Diabetes (ENPCSOD) para combatir un problema que ya era grave desde entonces. La estrategia, revela el estudio de Mexicanos, no estuvo exenta de fallas y absurdos.

Uno es que ocho de los 20 miembros del Consejo Técnico del órgano rector, el Observatorio Mexicano de Enfermedades No Transmisibles (OMENT), tienen relación con la industria alimentaria y de bebidas azucaradas. En particular con compañías señaladas de contribuir con sus productos al problema de obesidad y sobrepeso en el país.

Pese a esto, el Comité de Ética y Prevención de Conflictos de Interés de la Secretaría de Salud señaló en respuesta a una solicitud de transparencia que no tiene “un mecanismo para evitar conflicto de intereses entre la industria y el sector salud en el marco de la OMENT”.

Otro problema es que en los programas de la estrategia nacional ni siquiera se definieron bien los indicadores de resultados. Como el programa Prevención y Control del Sobrepeso, Obesidad y Diabetes, que aunque estaba enfocado en adultos, tenía resultados basados en conocer la prevalencia de obesidad en niños.

“Para conocer los avances en las políticas públicas, los indicadores son fundamentales. Y lo que vemos en México es que no hay evidencia de que se usen estas mediciones con ese objetivo”, indica Mauricio Hernández.

En México hay dos indicadores de seguimiento para la diabetes, el INDICAS II y el OMENT, operados por dos áreas diferentes de la Secretaría de Salud.

Para el investigador, ya el hecho de tener dos indicadores es grave debido a que se duplica la información y por tanto el gasto y la inversión pública en desarrollarlos y mantenerlos. Pero encima, los instrumentos dan resultados dispares y sin relación entre ellos. Por ejemplo, en control glucémico —es decir, las personas que mantienen controlados sus niveles de azúcar en sangre—, INDICAS II dice que un 62.9% de los pacientes lo logran, mientras que el OMENT señala que solo es el 18.74%.

“Sabemos que la cifra de INDICAS II no es real, ya que se basa en un autorreporte de las clínicas, que escogen qué expedientes mandan y cuáles no, reflejando solo aspectos positivos. El OMENT es más real, más potente y mejor armado, pero no hay evidencia de que se use para hacer política pública y parece estar secuestrado por un un grupo de funcionarios”, argumenta Hernández.

Él y su equipo, asegura, tuvieron que luchar contra la opacidad de la Secretaría de Salud para lograr un acceso limitado a sus datos.

La diabetes no los detiene

La Liga de futbol de Amputados de México lleva funcionando cuatro años. Con 12 equipos, uno de ellos es Guerreros Aztecas. Eduardo Posadas, uno de los dos jugadores que perdieron una pierna por la diabetes, tiene 45 años. Amante del futbol desde su niñez, explica que el miedo tras su amputación —debido a una infección en el hospital y complicada por su enfermedad— era no volver a jugar.

“Vi el equipo, les contacté por Facebook y desde ese día aquí estoy. Las reglas son no hacer barridas, no meter los bastones ya que son falta. Los jugadores de cancha tienen que estar amputados de alguna pierna y los porteros, de una extremidad superior”, cuenta. Según el reglamento de la FIFA, no existe el fuera de juego y los porteros no pueden abandonar el área. Cada tiempo dura 25 minutos y si tocan intencionadamente el balón con las muletas cuenta como si lo hicieran con la mano.

El 27 octubre será la segunda vez que México es sede de un campeonato mundial de futbol para amputados. San Juan de Los Lagos, en Jalisco, recibirá a 24 delegaciones. Rusia fue la ganadora de la edición de 2014, celebrada en Culiacán, Sinaloa. México no logró entonces pasar de la fase de grupos.

“Nosotros entrenamos tres veces por semana, cerca de tres horas. Consisten mucho en conducción del balón, disciplina, resistencia. Hay que tener mucha fuerza en los brazos. Mi forma de jugar cambió mucho, pero es muy gratificante haberlo logrado, me satisface jugar así y demostrarme que no tengo límites”, afirma Eduardo.

La diabetes, nos explica Clicerio González, investigador con 35 años estudiando el tema, se debe a varios elementos. "Por un lado, la inactividad física y el sobrepeso. Indudablemente, el consumo de refrescos es un elemento muy importante que predomina en ciertos sectores de nivel económico bajo. Por último, hace poco hemos detectado un gen que podría explicar hasta el 20% del exceso de diabetes en la población mexicana, pero aún no sabemos mucho de él”, nos dice.

Volver a levantarse

Freddy, el hombre de pelo cano y bigote, recuerda que recién amputado, tumbado en su cama, vio a los Guerreros Aztecas en un programa de televisión. Decidió que si ellos podían, él también. Recuerda que en uno de sus primeros entrenamientos, se cayó al suelo y no lograba pararse.

El entrenador le dijo a sus compañeros que le ayudaran. Mientras algunos se acercaban, escuchó de fondo un “levántate, cabrón, tú puedes solo”. Cuando iban a levantarlo les paró. “Yo puedo solo”, dijo. Aunque no recuerda cómo lo consiguió, se paró. Y fue el parteaguas de su relación con la diabetes.

Hoy, por complicaciones derivadas con con su otro pie, no pude jugar al 100 por 100. Echa una cascarita de vez en cuando y va a entrenar cuando puede. “Lo que soy ahora es gracias a ellos”, dice con orgullo.

Y se apoya en las muletas para volver a la cancha.