Las historias de Augusto Mendoza se pueden palpar en los rincones de México, pues sus guiones buscan retratar la realidad de diversos personajes que deambulan por el país, muchas veces sin que mucha gente los note. Él es también un poco así, una persona con gran ingenio, pero que no se nota cómodo ante las cámaras o los reflectores, claro, eso no significa que no los merezca.

Es posible que su nombre no te suene mucho, o que no lo hayas notado en los créditos de esas series o películas que viste en la pantalla, pero su trabajo seguramente lo conoces. Entre los largometrajes que tiene en su trayectoria están Abel, El Santos vs la Tetona Mendoza y Mr. Pig, o en series de Netflix como Diableros.

Su película más reciente es Chicuarotes, dirigida por Gael García, que tuvo estreno en el Festival Internacional de Cine de Cannes el pasado 20 de mayo y llegará a México el 28 de junio a cines comerciales.

Así nación ‘Chicuarotes’

“La idea para hacer Chicuarotes surgió porque mi familia y yo somos de Tulyehualco, un pueblito de Xochimilco. Desde niño yo crecí oyendo historias del pueblo, de personajes, y de pronto vi que se podía escribir una película con esos elementos. Inventé muy poco, simplemente tomé esas historias del pueblo... mezclarlas, acomodarlas para que fueran una sola y de forma dramática para que fuera una historia conjunta”, explicó Augusto Mendoza en la entrevista que concedió a mexico.com en Galera, un nuevo espacio cultural en la colonia Doctores en la CDMX.

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Agrega que aunque Chicuarotes ocurre en el pueblo de San Gregorio Atlapulco, en realidad todas las historias son de Tulyehualco. Un leve cambio porque para él era un escenario mucho más interesante.

“La trama es un par de adolescentes, el Cagalera y el Moloteco, que están atrapados en una situación de la que no encuentran salida. Su vida en la casa es muy violenta y su posibilidad de salir son mínimas, por lo que deciden tomar el camino del crimen para escapar de sus problemas”, cuenta “Chidoguan”, como le conocen también por su usuario en Twitter.

El nombre de Chicuarotes es un gentilicio, es la forma como se llama a las personas de San Gregorio Atlapulco. "Viene de un chile endémico de la zona que es muy resiliente, muy duro y muy picante. Les dicen así a los habitantes porque refleja su carácter”, dijo Gael García a la agencia AFP en Cannes.

Ser guionista en México

El trabajo de Augusto Mendoza como guionista busca no solo regalarnos historias empáticas, originales, divertidas y que a la vez hacen que se sienta apretada la garganta, también retratar situaciones cotidianas de este país que para quien lo conoce sabe lo surrealista que puede llegar a ser.

“Yo sí considero que México es una mina de oro en personajes e historias únicas que solo pueden transcurrir aquí, y muchas veces no encuentro a ese México en el cine mexicano —salvo algunas excepciones— , siento que es un desperdicio no verlo, entonces yo siempre busco retratar mi visión del país en los guiones. Tal vez no es ‘cómo se ve México’, pero sí cómo lo veo yo”, dijo Augusto.

'Cannes es el festival más grande del mundo, entonces, que estrenen Chicuarotes ahí me da mucho gusto y ojalá les guste allá y acá (en México) también', dijo el guionista Augusto Mendoza
'Cannes es el festival más grande del mundo, entonces, que estrenen Chicuarotes ahí me da mucho gusto y ojalá les guste allá y acá (en México) también', dijo el guionista Augusto Mendoza

Para él, el trabajo de un guionista es solitario y azaroso: "La mayor parte se hace a solas, por cuenta propia. Puede ser muy frustrante cuando las cosas no fluyen como debería, pero cuando se dan ‘padre’ es muy satisfactorio. Y puede ser de un minuto al otro: primero puedo pensar que lo que escribo es una porquería que me tiene atorado, pero de pronto sale una idea que hace que todo fluya, eso es muy bonito”.

El primer guion que escribió y se filmó fue Abel (2010), una cinta dirigida por Diego Luna que cuenta la historia de una familia cuyo padre los ha abandonado, su lugar lo toma Abel, un niño de 9 años internado en un hospital psiquiátrico a causa de un posible mutismo selectivo de rasgos psicóticos.

Aunque Augusto escribe guiones desde antes de Abel, fue a partir de esta cinta que su trabajo comenzó a ser más socorrido. Ese dúo conocido como “los charolastras” han sido buenos aliados de sus historias.

—¿Cómo ha sido trabajar con Diego Luna y con Gael García?

—Trabajar con Diego y Gael es muy divertido, pero es muy distinto. Con Diego, las películas que escribí con él eran sus ideas y las fuimos desarrollando juntos. En Chicuarotes ya tenía el guion terminado cuando llegó a manos de Gael. Él me dio mucho espacio para dejar el guion como estaba, mientras con Diego todo cambió a cada paso que dimos.

Augusto Mendoza habla de 'Chicuarotes' en Galera, un espacio cultural en Doctor Carmona y Valle 147, Doctores, CDMX
Augusto Mendoza habla de 'Chicuarotes' en Galera, un espacio cultural en Doctor Carmona y Valle 147, Doctores, CDMX

¿Qué temas aún tienes pendientes para escribir?

—Estoy terminando un guion sobre el sistema de salud en México y lo difícil que resulta esta estructura para los pacientes y los médicos que trabajan en él. Tengo más proyectos en Netflix, pero no puedo hablar de ellos.

Y ¿cómo ves a los guionistas en México?

—Muy guapos, eso es lo primero que me salta a la vista.

Bueno, el trabajo de guionistas en México, ¿hay muchas oportunidades, ves talento?

—Pues no hay suficientes, eso es lo primero. Ahorita hay mucho trabajo en series, en películas, hace falta más gente que esté escribiendo. Ojalá le entrara más gente a este negocio.

En Twitter te conocemos como @chidoguan, una cuenta que muchos consideramos bien divertida, ¿llevas un poco de este humor a tus guiones?

—El humor que manejo en Twitter es muy absurdo, y creo que ese está muy a tono con la película de El Santos vs La Tetona Mendoza, sí recilclé un poco de este humor y el de mi blog en el guion. Tal vez por eso no le fue tan bien, no es cierto, sí le fue muy bien... creo que no debí decir eso, ¿podría repetirlo?

*Puedes ver la entrevista en video con Augusto Mendoza aquí: