La exhibición de cine en México es controlada principalmente por el duopolio de las cadenas comerciales Cinépolis y Cinemex. La forma en la que los títulos producidos en México llegan a salas comerciales (y a públicos amplios) es uno de los grandes conflictos del cine mexicano actual. Para incrementar las posibilidades de exhibición del cine mexicano nació la red CEDECINE: Comunidad de Exhibición Cinematográfica.

Cuando a finales de 2018 Cinépolis y Cinemex decidieron no proyectar en sus salas el octavo largometraje de Alfonso Cuarón, Roma, la producción de la película impulsó su llegada a salas independientes en todo el país. Así, miles de mexicanos tuvieron acceso a la que se convertiría en la primera cinta mexicana en ganar el Oscar a Mejor Película en Lengua Extranjera en 2019. Centros culturales, salas de cine comunitarias y otros espacios se unieron para darle la vuelta a las grandes cadenas.

En un ánimo similar, la 34ª edición del Festival Internacional de Cine en Guadalajara albergó la presentación a medios de la red CEDECINE, impulsada por festivales, cineclubes, colectivos independientes, filmotecas y espacios académicos. CEDECINE está integrada por más de 150 exhibidores con presencia en 30 estados, que en conjunto registran la asistencia de más de 30 mil espectadores mensualmente.

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La filosofía de CEDECINE parte de una creencia fundamental de sus creadores: que el cine “es una herramienta colectiva de transformación estética, cultural y política”.

Los espacios detrás de esta red tienen orígenes distintos, pero se hermanan en su independencia y en el ejercicio plural de acercar al cine a comunidades que no siempre tienen acceso a una sala comercial, ya sea por situaciones económicas o geográficas. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Proyectos de Exhibición de esta red, el financiamiento de los espacios involucrados es 42% privado, 40% de fondos públicos y 18% comunitarios. Además, el 88% de estos espacios no cobran taquilla, mientras que los que sí cobran tienen un costo promedio por boleto de $25 pesos.

Esta red busca visibilizar la demanda por el cine nacional y por cinematografías más diversas en origen y géneros que los estrenos de cartelera comerciales venidos de Hollywood. Esto podría lograrse al consolidar circuitos alternativos de exhibición y abrir foros de diálogo para que los mexicanos puedan ver este cine en cualquier parte del país.

Las líneas de acción de CEDECINE incluyen “la programación, difusión, investigación, formación, vinculación e incidencia en políticas públicas, desde nuestra propia visión de lo que significa la diversidad cinematográfica, la cultura comunitaria y los derechos culturales”.

Para su organización, la red CEDECINE se divide en cinco regiones: Centro, Centro occidente, Noroeste, Noreste y Sur. Estas “buscan detonar dinámicas de enlace, programación de materiales a través de la facilitación del intercambio y el contacto directo con realizadorxs, productoras y distribuidoras".

Con la exhibición cinematográfica acaparada por dos cadenas poderosas que también se involucran en el proceso de distribución de las películas, CEDECINE llega como un esfuerzo de resiliencia y lucha para impulsar una forma más incluyente de ver cine en México.