“Ser mexicano no es algo negativo, algo que no nos permita salir adelante, ser mexicano puede ser algo bastante bueno, competitivamente hablando, por el apoyo que como familia nos damos”, sostiene Daniel Marín Quiroz, quien a sus 18 años puede darse el lujo de elegir la beca de una de nueve de las universidades más importantes de Estados Unidos.

Daniel es estudiante de la PrepaTec, campus Estado de México, y tras una serie de entrevistas, pruebas y certificaciones fue aceptado este año en las prestigiosas Harvard, Stanford, Yale, Columbia, University of Pennsylvania, Duke, Brown, Dartmouth y Rice University.

Seis de esas instituciones pertenecen a la famosa “Ivy League” (Harvard, Yale, Columbia, University of Pennsylvania, Brown y Dartmouth), el grupo de 8 universidades privadas de élite ubicadas en el noroeste de Estados Unidos.

Otra forma de medir el éxito de este joven mexiquense se puede ver en la tasa de admisión de esas escuelas: Stanford es la universidad más selectiva con un 4.2%, seguida por el resto de universidades como Harvard, con 4.5%, y Columbia con 5.1%, de acuerdo con el Tec de Monterrey.

La “curiosidad” de Daniel lo llevará a explorar en la economía, la física teórica y ciencias computacionales.

“Ya sea que me gradúe con una carrera o dos, a mí me interesan las tres. Tengo casi dos años para explorar esas áreas para saber en qué me voy a graduar”, explica el joven estudiante en entrevista para mexico.com.

El internet es una herramienta para hacer crecer nuestra visión del mundo, considera Daniel. Foto: Tec de Monterrey
El internet es una herramienta para hacer crecer nuestra visión del mundo, considera Daniel. Foto: Tec de Monterrey

¿Qué le ha ayudado a lograr esto?

El dice que el apoyo de su comunidad (familia, amigos y profesores), la curiosidad y el acceso a la tecnología.

“Es el resultado de varios años de trabajo, no solo mío sino de mi familia, de las personas que me han apoyado, profesores, ha sido un trabajo conjunto”, señala y agradece la flexibilidad que le ha brindado su escuela para participar y prepararse para las olimpiadas de conocimiento en las que ha sobresalido: ganó oro en la XXVIII y la XXIX Olimpiada Nacional de Física (2017 y 2018, respectivamente), también logró el primer lugar en las olimpiadas estatales de Matemáticas y de Física (2017) y en última Olimpiada Internacional de Física —celebrada en Portugal—(2018) logró una presea de bronce.

Aunque no esté en competencia, la curiosidad lo motiva a estudiar alrededor de seis horas extra al día y para ello echa mano de la herramienta preferida de los jóvenes, el internet. “El hecho de tener acceso es de las cosas más vitales, creo que una gran parte de lo aprendido lo he hecho por mí parte a través de internet”.

Pese a que reconoce su parte autodidacta, Daniel valora el trabajo de sus maestros y la profesión misma, pues afirma que "ningún buen alumno puede nacer sin el apoyo de un buen profesor o comunidad de profesores”.

Es muy posible que estudiar en una escuela prestigiosa le abra muchas oportunidades laborales en un futuro, pero Daniel no ve la educación solamente como un medio para conseguir un trabajo, sino como una herramienta para “hacer crecer a las personas”.

“A veces puede parecer que lo que nos enseñen en la escuela no tiene una aplicación práctica en el momento (...) pero nos da educación como persona, por ejemplo, cuando uno aprende historia conoce sobre relaciones entre humanos, saber cómo somos, los problemas que hay, nos hace expandir nuestra visión del mundo”, ilustra.

Daniel fue parte de la delegación que representó a México en la más reciente Olimpiada Internacional de Física, donde un ganó la medalla de bronce. Foto: UNAM
Daniel fue parte de la delegación que representó a México en la más reciente Olimpiada Internacional de Física, donde un ganó la medalla de bronce. Foto: UNAM

En México una de cada tres personas no asisten a la escuela por falta de dinero (Encuesta Nacional de los Hogares 2017) y el promedio de educación de los jóvenes de la edad de Daniel, entre 15 a 24 años, es equivalente al primer grado de bachillerato (Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos en los Hogares).

Daniel es consciente de ello, de que no todos los jóvenes se encuentran en un ambiente que les permite acceder a la educación y que querer algo “no siempre es suficiente” para lograrlo, por lo que recomienda a quienes tienen la oportunidad de continuar sus estudios que no los abandonen.

Los mismos datos de la Encuesta Nacional de los Hogares refieren que uno de cada tres mexicanos señalan que no asisten a la escuela porque no quisieron, no le gustó estudiar o logró su meta educativa, Daniel llama a esas personas que están en la encrucijada de dejar la escuela a que no desesperen porque “muchas veces los beneficios de una buena educación se ven a largo plazo y de una manera inesperada”.

Para el aspirante a científico, en estos últimos años “la moral de los mexicanos ha bajado por lo que pasa en el país" y pide “no perder el ánimo”, tomar el internet para educarnos y “la educación en serio porque que nos beneficia como individuos y como sociedad también”.

Sin educación uno vive en un mundo muy pequeño y muchas veces irreal” como lo sería la idea de que un mexicano no puede sobresalir, concluye.