Cuando éramos niños, muchos íbamos temprano a la cama noche del 5 de enero para que fuera más corta la espera por los juguetes que traerían los Reyes Magos; otros, los más osados, esperaban despiertos y muchas veces escondidos a esperar la llegada de los personajes que nos traerían alegría con sus regalos, la espera fracasaba y quedaban rendidos ante el sueño.

Al despertar las peticiones, a veces cumplidas y otras no, nos esperaban y ese día se convertía en uno de fiesta, pero siempre quedaba la duda de cómo habían llegado a casa, quienes leían nuestra carta y en un corto tiempo respondían a nuestras peticiones.

Esa duda ha sido disipada por el fotógrafo Jaime Ávila, quien logró captar la llegada de Melchor, Gaspar y Baltazar a las casas de niños mexicanos y se convirtió en el rey mago de los padres en los últimos días.

El pasado viernes 4 de enero, Jaime lanzó la convocatoria en su cuenta de Twitter (@elcualquiera) para que le hicieran llegar una foto de la vista de afuera de su domicilio y él captaría la llegada de los tres personajes montados.

La convocatoria se viralizó: Miles de retuits y Me Gusta derivaron en cientos de solicitudes de ayuda.

El saldo del primer día: “Dormí menos de cuatro horas, edité como 100 fotos ayer y me faltan como 100 todavía para hoy. Sigo sorprendido por la respuesta, pero bien satisfecho por los agradecimientos. Espero lograr acomodarme para recibir más fotos hoy”, explicó Jaime en otro de sus mensajes.

Pero no solo llegaron peticiones, también hubo manos que se ofrecieron a ayudar. El usuario @maxpalmillas se sumó a la iniciativa para dar salida a las fotos.

Y a las 5:20 horas de este sábado escribió: Ya tengo mucho sueño, pero mañana continuamos.

Hasta la noche de este sábado ambos seguían trabajando en auxilio de las familias que buscaban alegrar a los pequeños.

“Estoy en friega haciendo los más que puedo, pero la respuesta me sobrepasó por mucho. No voy a dormir y seguiré hasta donde me sea humanamente posible. Entenderán que ya no puedo seguir recibiendo solicitudes. Lo hago con mucho cariño, pero tengo que parar en algún momento”, escribió Jaime.

Como reza el nuevo clásico: No todos los héroes llevan capa, a veces solo se necesita talento, una computadora y el deseo de saber felices a los niños. Aquí una muestra del trabajo logrado: