Cuatro generaciones de la familia de Veneranda Pérez —artista visual de formación y cervecera por tradición—han nacido y crecido en Tepito. Están metidas en el mundo de la cerveza, así que hace seis años pusieron un negocio de cerveza artesanal en la calle de Tenochtitlán, donde siempre han vivido, por lo que también han sido testigos de la transformación del barrio.

En esta calle tuvieron un problema: “Afuera de mi casa mataron a tres personas en un balacera en marzo [2018]; para mí fue un shock ese día. A mí y a mi familia nos rebasó la violencia. Ese fue el momento de huir o buscar soluciones”, comenta Veneranda Pérez, quien eligió la segunda y así surgió el colectivo Tenoch 40, integrado por 11 personas, no todas del barrio pero sí de contextos sociales similares.

El Círculo de Mujeres Cerveceras del Barrio de Tepito tiene seis semanas trabajando como tal y se fundó para “ser un punto de encuentro para las mujeres que vivan o trabajen en el barrio y quieran aprender este oficio”, además de que buscan ser una cooperativa en un futuro. Ellas tomaron el oficio de la cerveza porque tradicionalmente era ejercido por las mujeres en los siglos XIX y principios del XX “porque era una labor del hogar”.

Las mujeres que integran el Círculo se reúnen en la Galería José María Velasco en Tepito, en donde tienen lo necesario para preparar su cerveza.
Las mujeres que integran el Círculo se reúnen en la Galería José María Velasco en Tepito, en donde tienen lo necesario para preparar su cerveza.

La intención del Círculo de Mujeres Cerveceras es hacer una línea a la que llaman Cervezas Sanadoras a partir de plantas medicinales, el lote que están preparando actualmente tiene planta de muicle.

El muicle es una planta medicinal que ayuda a tratar enfermedades respiratorias.
El muicle es una planta medicinal que ayuda a tratar enfermedades respiratorias.

Cuando la cerveza esté lista se embotellará en envases decorados por ellas mismas y se venderá en la Galería José María Velasco, espacio en el que trabajar y podrás adquirir la cerveza que se produce en lotes limitados.

Ninguna de las botellas de estas Cervezas Sanadoras se repite ya que se pintan a mano con diseños personalizados.
Ninguna de las botellas de estas Cervezas Sanadoras se repite ya que se pintan a mano con diseños personalizados.

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Construyendo paz en “el barrio bravo”

Luego de lo que sucedió en la calle de Tenochtitlán, Venerada buscó opciones para ayudar a su comunidad, así se encontró con la organización Escuela de Paz Tepito, quienes ayudan a que los habitantes de las comunidades entiendan cómo surgen problemas como la violencia y, de esta misma manera, generar soluciones con la participación de la comunidad.

Nos conformamos como un colectivo y es algo que se está construyendo.

Veneranda Pérez

Voces del Círculo de Mujeres Cerveceras

Claudia es psicóloga, y un día se integró al Círculo por invitación de una amiga. “Quería aprender el proceso de hacer cerveza, así decidí entrarle”, solamente va los martes y cuando la conocimos estaba haciendo grabados para decorar las botellas, además de participar en el proceso de esta bebida artesanal.

Cristina es otra de las integrantes. Ella es ingeniera en alimentos y conoció a Veneranda en una cata de mujeres cerveceras, quien la invitó a participar.

Ellas son algunas de las chicas del Círculo de Mujeres Cerveceras.
Ellas son algunas de las chicas del Círculo de Mujeres Cerveceras.

Una más es Fanny, para quien hacer cerveza es reapropiarse de las cosas: “Pienso que mucho de este proyecto habla de eso, reapropiarse del oficio y de los espacios porque es una necesidad. Es necesario hacerlo y mostrarle a la gente que aquí estamos, haciendo algo para todas y para el barrio”.

La última de las mujeres que conocimos es Lina, quien llegó a Veneranda por Escuela de Paz; ambas pensaban en un proyecto muy similar así que se juntaron. “Vene le puso fechas y fue haciéndolo realidad, le dio forma. La gente aceptó, respondió muy chido y justo Escuela de Paz trata de abarcar la violencia desde tres aristas, una de ellas esta". Hasta ahora, tiene tres años trabajando en diferentes proyectos en Tepito.