La discriminación racial es una realidad cotidiana para millones de personas no caucásicas en los Estados Unidos. Viven con el miedo latente de caer en las manos equivocadas en un sistema de justicia penal donde el prejuicio racial de un miembro de la autoridad podría cambiar sus vidas para siempre. En Boston, Massachussets, el proyecto Data for Justice (Datos para la Justicia) ha conseguido revertir más de 20 mil condenas injustas relacionadas con discriminación racial. Una de las personas más importantes detrás de este proyecto es la mexicana Paola Villarreal, científica de datos que fue reconocida por el MIT Technology Review como una de las Innovadoras Jóvenes del año.

“Me siento muy honrada, pues es bastante importante y como un hito en mi carrera”, cuenta Paola Villarreal en entrevista. “Significa que el trabajo que he hecho ha tenido el impacto que busqué para un proyecto que lleva poco más de tres años”.

Paola Villarreal aprendió a programar sola en su adolescencia y ha trabajado en los sectores público, privado y académico en todo lo que tiene que ver con código y software abierto y con encontrar formas de usar la tecnología para ayudar a la gente. Por ejemplo, ella diseñó la app de EcoBici y le quedó tan bien que el gobierno se la compró para que se convirtiera en la aplicación oficial del programa. En 2015, gracias a una beca de la Fundación Ford y Mozilla, Villarreal viajó a Boston para trabajar con la Unión de las Libertades Civiles de América (ACLU), para quienes desarrolló Data for Justice.

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Una de las razones por las que el MIT Technology Review reconoció a Paola fue el ángulo con el que utilizó la ciencia de datos en beneficio de causas sociales. El análisis a partir de las bases de datos con las que trabajó el proyecto detectó un “posible sesgo racial sistemático en la acción de la policía” contra “personas afroamericanas, latinas, y en general no caucásicas”.

A través de este análisis y utilizando la ciencia de datos, Paola ayudó a cambiar para bien las vidas de más de 20 mil personas cuyas condenas fraudulentas por posesión de narcóticos fueron revertidas. “El proyecto es solo parte de un gran esfuerzo de muchísimos años de litigios y de otros equipos, muchos abogados, muchos activistas, comunidades. Yo solamente utilicé los datos que ellos habían obtenido y los organicé, los integré a los testimonios”, explica la ingeniera.

La manera en la que Villarreal piensa la tecnología la destaca de entre otros científicos de datos. “Siempre me ha interesado usar la tecnología y los datos para pelear contra la desigualdad”, dice. “Me parece que la tecnología no es neutral y al revés: en muchos casos genera más desigualdad. Creo que la tecnología tiene un rol fundamental en esta lucha y hay que empezar (a utilizarla) haciéndolo de forma muy proactiva”.

De acuerdo con ella, un proyecto como este podría replicarse en México, siempre y cuando los datos existan. “Muchas veces lo que sucede no es necesariamente que no se quiera dar a conocer la información, sino que a veces no se registra y eso también sucede en Estados Unidos”, comenta, pues aunque en Boston consiguieron información que necesitaban, los sistemas de justicia no siempre documentan los casos. “Hay que empezar por ahí e ir viendo los mecanismos de transparencia, de apertura, para que este tipo de cosas puedan replicarse. En México es mucho más urgente”.

El trabajo pendiente

Como promotora y usuaria del software y el código abierto desde su adolescencia, Paola ha ayudado a integrar a las comunidades que trabajan este tema en México. “Estos años han sido muy gratificantes, llevo organizando cosas de software libre y datos abiertos más de 13 años”, dice. “Hay comunidades de desarrolladores o de periodistas y eso es el paso principal. Solo queda seguir haciéndolo y tratar de acercar la tecnología a más gente, más conocimiento, más información”.

Su perseverancia la ha llevado a continuar trabajando temas sociales con ciencia de datos gracias a otras becas y apoyos de instituciones como Harvard y el MIT. “Mucha gente ha tratado de convencerme de que es difícil o me puedo meter en problemas o es imposible”, agrega. “Si creemos que es lo correcto y que podemos hacerlo, hay que poner todo el empeño y todo el esfuerzo. No es fácil, pero sí vale mucho la pena”.

Saber que Data for Justice cambió la realidad de tanta gente ayuda a poner esto en perspectiva. “Puedes tener impacto al menos en 20 mil personas, que a su vez impactan a su familia y comunidades. Sí puedes, con la tecnología y los datos, afectar de manera positiva a muchísima gente”, concluye.