Jesús Abraham Maya nunca se imaginó que un proyecto semestral de su clase de Química lo llevaría a recibir el Premio Nacional de la Juventud 2018 en la categoría Ingenio Emprendedor. El estudiante de preparatoria del Tecnológico de Monterrey Campus Querétaro y dos compañeros de clase crearon Popotépetl, un popote degradable y comestible para combatir la contaminación por plásticos de un solo uso.

“Teníamos que tratar de solucionar a través de la química uno de los de los objetivos de desarrollo sostenible de la Agenda 2030”, cuenta Jesús Abraham en entrevista. “Al inicio queríamos hacer algo parecido a una máquina mezcladora de botellas de plástico, pero luego la idea evolucionó en producir algo que evitara el consumo”. La respuesta le llegó a Jesús después de darse cuenta de que estaba mordiendo por ansiedad el popote de plástico de un vaso de té. “Pensé ‘¿por qué no mejor me como este popote?’”

Jesús Abraham Maya recibió el Premio Nacional de la Juventud de manos de Enrique Peña Nieto
Jesús Abraham Maya recibió el Premio Nacional de la Juventud de manos de Enrique Peña Nieto

Junto con Montserrat Arnaud y Gerardo Pacheco, sus compañeros de equipo, Jesús Abraham Maya desarrolló Popotépetl, cuyo nombre rinde homenaje al volcán más emblemático de México y simultáneamente hace un juego de palabras contra la contaminación. “Unimos ‘popote’ por el popote de plástico y ‘tépetl’, que significa montaña en náhuatl”, explica el estudiante de 17 años. “Hace referencia a una montaña de popotes, que es lo que queremos evitar que suceda”.

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Popotépetl está hecho con una gelatina que en lugar de usar grenetina tiene como base una alga. “Es una textura parecida a la de las gomitas, pero más dura. Eso hace funcional al popote”, cuenta Maya. “Además puede tener sabores, así que ofrece una nueva experiencia al consumidor”. Así, el popote puede tener dos destinos: el usuario se lo come o se degrada solo en un par de semanas.

El siguiente paso para el trío detrás de Popotépetl es configurar un plan de negocio dentro de la Incubadora de empresas del Tecnológico de Monterrey, acceso que ganaron en un concurso interno de emprendimiento. También se ocuparán de perfeccionar el producto, del cual por ahora tienen un prototipo funcional. “Queremos desarrollarlo mejor, con estándares de calidad, que cumpla con los estándares de COFEPRIS. Vamos a hacer ajustes para poder lanzarlo al mercado”.

Los popotes y otros productos de plástico de un solo uso contribuyen a la contaminación de los océanos
Los popotes y otros productos de plástico de un solo uso contribuyen a la contaminación de los océanos

Un granito de arena

Aunque el trabajo ha sido en equipo, el líder ha sido Jesús Abraham, quien a mediados de octubre visitó Los Pinos para recibir el Premio Nacional de la Juventud en la categoría Ingenio Emprendedor. Si bien la clase de Ciencias lo impulsó a generar un proyecto en específico, el espíritu emprendedor y de servicio ya estaba en él.

Siempre he querido ayudar a las demás personas o solucionar algo, dar un granito de arena, proponer cosas”, reflexiona en un breve espacio entre tareas y exámenes. “Esa era la intención y una vez viendo la oportunidad, pensé que era el momento adecuado para empezar a actuar”.

Con Jesús Abraham fueron premiados otros jóvenes de entre 12 y 29 años con proyectos que buscan empoderar a comunidades diversas, combatir el cambio climático y mejorar distintas facetas de la vida en México. Para el estudiante de preparatoria, convivir con jóvenes entusiastas y determinados, interesados en formar parte de un cambio, significó una motivación mayor para continuar con su esfuerzo.

“Había gente de verdad asombrosa, muy motivadora, muy admirable. Mucha gente cree que las personas que destacan son extraordinarias, que hay distancia entre ellos y nosotros. Pero no es así, yo considero que una persona extraordinaria es una persona ordinaria dando un extra”, dice Jesús Abraham. “Se trata de dar el corazón, poner determinación a las cosas para que los proyectos se hagan realidad. Es dar siempre un extra porque todos tenemos la oportunidad de poder hacer algo”, concluye.