El maguey de la mixteca oaxaqueña es reconocido internacionalmente como un sistema tradicional que protege el ecosistema de toda una región, informó la organización internacional Slow Food.

En septiembre pasado, Slow Food y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) facilitaron el nacimiento de un nuevo Baluarte Slow Food: el dedicado al Maguey de la Mixteca Oaxaqueña.

Gracias al proyecto trienal, “Empoderando a los jóvenes indígenas y a sus comunidades para defender y promover su patrimonio alimentario”, se involucró a la organización Mujeres Milenarias al proyecto “Baluarte Slow Food”.

A través de un comunicado, se dio a conocer que el proyecto Baluarte Slow Food busca trabajar con organizaciones productivas que sostienen una producción de calidad en peligro de extinción, protegen regiones y ecosistemas únicos; recuperan métodos de procesamiento tradicionales y salvaguardan razas de animales autóctonas y variedades de plantas locales.

Bibiana Bautista Gaytán, originaria de la localidad Santa María Apazco —de la mixteca alta oaxaqueña—, es ingeniera forestal de profesión y una activa defensora de las costumbres mixtecas, entre las que destaca el aprovechamiento sustentable del maguey pulquero.

La localidad El Almacén, un pequeño pueblo del municipio de Santa María Apazco, es famoso por la excelente calidad de su pulque: los pueblos indígenas locales, en particular los mixtecos, han sido capaces de preservar no sólo la biodiversidad del maguey, sino también la cultura, las tradiciones y las ceremonias religiosas asociadas con él.

En los momentos más importantes de la vida de la comunidad y de cada productor, como el nacimiento de un niño, una buena cosecha, o una celebración comunitaria, se ofrecen ceremonias rituales en lengua mixteca al maguey. Actualmente hay 50 familias mixtecas, organizadas en la asociación Mujeres Milenarias.

Recientemente viajó a Italia para encontrarse con otras jóvenes indígenas de todo el mundo, que pertenecen a la red Terra Madre Indígena y que cuentan con proyectos que buscan proteger una producción en riesgo de desaparecer ante la alimentación industrial y la forma de vida promovida por la comida rápida o “fast food”.

Para Bibiana, coordinadora del Baluarte, la experiencia de asistir el Salone del Gusto-Terra Madre 2018 en septiembre pasado fue una gran oportunidad que les ayudará a revalorar los conocimientos tradicionales en la producción del pulque en la región mixteca.

“Nos permitirá también consolidar los eslabones de la cadena productiva para potencializar el aprovechamiento sustentable del maguey pulquero. Además, para la organización de Mujeres Milenarias el ser nombradas Baluarte Slow Food abre perspectivas para establecer estrategias con los municipios pulqueros de la región”, acotó.

Bautista Gaytán agregó que al mismo tiempo buscarán concretar alianzas con instituciones de enseñanza, de investigación y de gobierno para poder generar acciones que mejoren el ingreso de las familias de esta región mixteca gracias a la venta de productos derivados del maguey, bajo la filosofía Slow Food de “bueno, limpio y justo”.

Impulsar al maguey como un sistema productivo no solamente significa saborear y disfrutar sus beneficios, sino entender los tiempos biológicos, la paciencia de esperar por lustros la maduración de un agave y también el tiempo de su fermentación para disfrutar de un producto vivo, al contrario de la velocidad y productos inertes que exige la industria.

Los Baluartes Slow Food son proyectos que apoyan sistemas comunitarios que garantizan la conservación de alimentos buenos, limpios y justos. Buenos, desde el punto de vista del sabor y la nutrición, limpios al buscar que no usen agroquímicos tóxicos y cumplan medidas de higiene en producción, transformación y empaque y, justos al dar una remuneración adecuada a quienes los producen y los consumen.

El Baluarte del Maguey de la Mixteca Oaxaqueña significa un reconocimiento a todo el pueblo mixteco, que por miles de años ha preservado el conocimiento de aprovechamiento sustentable del maguey. Se reconoce su valor cultural, ambiental y económico, ahora promovido por jóvenes indígenas.