El nombre de esta etnia indígena ya anuncia su naturaleza: los habitantes de la sierra Tarahumara, en Chihuahua, se autodenominan rarámuri, palabra que se compone de las raíces “rara”, que significa “pie” y “muri”, que es “correr”.

Los rarámuri, pobladores de la Sierra Madre Occidental, en el estado de Chihuahua, también llamados los de “los pies alados”, se han vuelto mundialmente famosos por su participación en competencias internacionales de corredores.

El último gran nombre rarámuri en ocupar las primera planas de los medios nacionales e internacionales fue el de Lorena Ramírez.

Lorena Ramírez se convirtió en la primera mexicana en competir en un ultramaratón en Europa.

Sin entrenamiento formal y con vestimenta tradicional, Lorena, de 23 años, logró obtener el tercer lugar de su categoría en la carrera Cajamar Tenerife Bluetrail, celebrada en España, en 2018, tras correr 102 kilómetros.

Pero ¿por qué los rarámuri corren tan rápido?, ¿cómo logran recorrer grandes distancias a campo traviesa en poco tiempo sin entrenamiento formal ni equipo deportivo?

Este hecho ha intrigado a antropólogos, deportistas y personas comunes.

Así que, basados en investigaciones, te dejamos tres razones por las cuales los rarámuri corren tan rápido

1. Tradiciones y vida cotidiana

Debido a sus festividades y actividades cotidianas, los rarámuri han desarrollado resistencia y fuerza que otras comunidades no tienen.

Así lo demostró una investigación del Instituto Nacional de Antropología e Historia titulada Aproximación a la kinésica de los rarámuri.

En ese estudio, elaborado por el antropólogo Ángel Acuña Delgado para el INAH, se aclara que las actividades cotidianas de esta comunidad devienen en su desarrollo físico superdotado.

“El ejercicio corporal continuado hace que en general los rarámuri estén ‘físicamente’ muy bien preparados. La resistencia es de las ‘cualidades’ más sobresalientes, mostrándose en diversos órdenes de la vida cotidiana y festiva", señala la investigación.

Con festividades se refiere a las carreras tradicionales de bola, o rarajipari, una especie de juego de pelota en el que los participantes recorren largas distancias donde patean y persiguen una pelota de madera.

También se refiere a la ariwete, una carrera similar en la que solo participan las mujeres de la comunidad y donde en lugar de una pelota patean un aro.

Los rarámuri no tienen entrenamiento formal, pero fortalecen su físico "en el transporte de pesadas cargas durante tiempo prolongado, en el trabajo continuo con el hacha, así como a la hora de tomar tesgüino (cerveza tradicional de maíz) durante varios días consecutivos, permanecer despiertos en la velada, soportar el intenso frío invernal, o las hambrunas cuando aparecen”, de acuerdo con Acuña Delgado.

“El rarámuri se hace en la resistencia y la perseverancia, la cual constituye un importante valor social. La fuerza es igualmente notable; a pesar de su aspecto, a veces enjuto, pueden echarse a la espalda costales de maíz de 70 u 80 kilogramos, transportarlos durante cientos de metros y subir los peldaños de la canoa (escalera de madera) para dejarlos almacenados en la troje o el silo. La fuerza, no obstante, es más apreciable en las piernas y el tronco, para subir, bajar pesos o transportarlos, que en los brazos para levantarlos”, concluye.

2. Las sandalias que confeccionan para correr

De acuerdo con el investigador Daniel E. Lieberman, "los rarámuri que usan huaraches tienen arcos más altos y más rígidos que los que usan zapatos modernos de apoyo”.

El estudio que hizo Lieberman arrojó que “varias características de los zapatos para correr modernos probablemente hacen que disminuya el esfuerzo de los músculos intrínsecos del pie.”

Sin embargo, esto no significa que cualquiera pueda comprar unas sandalias como las de los rarámuri para salir a correr. La formación de los pies de esta comunidad es producto de la herencia genética y también de la costumbre de usar este tipo de calzado.

“Es posible que las personas que crecen con zapatos convencionales tengan los pies más débiles y, a menos que estén acostumbrados a la puntería o el golpe en la parte media del pie, es probable que tengan músculos de la pantorrilla más débiles y menos capaces de manejar la excéntrica carga adicional de estos estilos de demanda de carrera”, señala el estudio.

3. Las condiciones geográficas

La compleja orografía de la sierra Tarahumara prácticamente obligó a los rarámuri a adaptarse a ella, de tal manera que se ven obligados a desplazarse largas distancias para realizar sus actividades cotidianas. De hecho, los niños tienen que caminar kilómetros para asistir a la escuela, según relató a El Financiero Martín Solís, representante de la Comisión Nacional de Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI), en Chihuahua, en 2014.

Pero algo de esto puede estar en su genética, de acuerdo con Daniel Lieberman, “la historia oral y los relatos etnográficos informan que los tarahumaras solían atropellar presas como los ciervos y antílopes a través de la carrera de resistencia”.

Estos son solo algunos de los secretos de la etnia de los pies alados para recorrer largas distancias. Aún así, sus capacidades no dejan de ser asombrosas.