Guadalajara es el principal semillero del cine de animación en México y Sofía Carrillo es una de sus promesas más cautivadoras.

En la 60ª entrega del premio Ariel a lo mejor del cine mexicano, la tapatía Sofía Carrillo recibió el reconocimiento a Mejor Cortometraje de Animación por Cerulia, que cuenta la historia de una joven que va a despedirse de su casa de la infancia pues están por venderla, pero el recuerdo de sus abuelos y de una vieja y tenebrosa amiga la retienen. El pasado 9 de junio Carrillo presentó su película en el festival de cortometrajes Literally Short, en Houston, Texas.

Como parte de una generación propositiva de animadores jaliscienses (como Karla Castañeda, León Fernández o Rita Basulto), Sofía Carrillo se siente emocionada por el estado actual de la animación en México.

Aunque en la capital del país existe Ánima Estudio (que desde su fundación en 2003 ha estrenado 16 largometrajes), desde hace un par de décadas Guadalajara ha visto crecer sus propios talentos. “Se está armando un entorno muy favorable para que haya mucha producción de animación”, cuenta Carrillo en entrevista con mexico.com antes de su presentación en Literally Short. “Probablemente no exista como tal una industria, pero se está formando y se están apuntalando todos los elementos que se necesitan para ello. Lo que está pasando ahí es muy emocionante”.

Para la cineasta, la animación es un medio por el cual las nuevas generaciones pueden expresarse de manera más global: “Se están manifestando de formas distintas y se están desvaneciendo barreras entre disciplinas. Lo que tienes en Jalisco es un semillero de artistas borrando barreras y buscando expresarse por medio del cine y muy específicamente por medio del cine de animación”.

La magia de Cerulia

Su más reciente corto, CeruliaXX, le ha dado más exposición internacional y reconocimientos como el Ariel 2018. Con un interés marcado por el horror (en 2017 participó en la película de antología estadounidense titulada XX) y los elementos fantásticos, Carrillo no deja de interesarse en la realidad nacional. “Están pasando muchas cosas en el mundo y he tenido que reconciliarme con el hecho de que hago fantasía u horror pero que también tienen su uso y su necesidad para el espectador”, explica. “Necesitamos diversidad para que haya algo para todos. Es importante mostrar lo que pasa en el país, pero también es importante dar una alternativa y no significa que no me importe lo otro”.

“Es muy complejo lo que nos rodea y las emociones que sentimos”, agrega la cineasta, admiradora de su colega y paisano Guillermo del Toro, quien como ella encuentra en estos géneros la posibilidad de tocar temas profundos. “A veces necesitas esperanza. Creo que necesitamos más cine fantástico; algo que te llene y te haga sentir esperanza en un contexto tan difícil como el que estamos viviendo. El arte es intangible, pero a la vez increíblemente necesario y para el mexicano es fundamental. Tiene que formar parte de la dieta diaria, porque si no cómo haríamos para sobrevivir a todo lo que nos pasa. Tenemos una cultura increíblemente rica y por eso seguimos en pie”, concluye.