Los Juegos Olímpicos de 1968 nos dejaron profundas huellas y no solo en lo deportivo, también cambiaron el paisaje al sur de la capital mexicana, con un corredor de esculturas monumentales llamado la Ruta de la Amistad.

Han pasado ya 50 años desde que México se convirtió en el primer país latinoamericano en ser sede de la olimpiada de verano, un evento deportivo que fue empañado por la matanza en Tlatelolco, ocurrida solo 10 días antes de la inauguración.

En paralelo, se realizó la Olimpiada Cultural que incluía la instalación escultórica que se presumió entonces como el corredor artístico más grande del mundo.

Sus orígenes

La Ruta de la Amistad es un corredor de 17 kilómetros en el que se encuentran 19 esculturas monumentales más tres creadas por invitados especiales [las cuales se instalaron fuera de la ruta]. El proyecto fue ideado por el artista plástico alemán Mathias Goeritz (autor de las famosas Torres de Satélite), quien “introdujo ideas sumamente nuevas”, comenta Marlene Ehrenberg, parte del equipo de atención al visitante en el evento deportivo.

“En la época preolímpica [Goeritz] vino a México, conoció a Pedro Ramírez Vázquez y al equipo que era muy creativo. Estaba haciendo diseños muy interesantes. Le preguntó ¿por qué si tenían dos Villas Olímpicas —que estaban conectadas por el Periférico Sur— no las adornaban con esculturas gigantes?", esto para que al paso de los coches se pudiera notar la presencia de donde se hospedaban los atletas.

Goeritz quiso llevar su inclinación hacia el uso del concreto (un símbolo del desarrollo urbano) a su proyecto cultural. En él colaboró con el reconocido arquitecto Luis Barragán y con el pintor Jesús Reyes Ferreira —ambos personajes que tuvieron gran influencia en el uso del color y la escala de Goeritz, así como en su intención de producir un impacto emocional.

Tal como las Torres de Satélite, con este paseo escultórico se reflejaba esa frontera entre la escultura y la arquitectura para ese espectador que va al volante.

'Tertulia de Gigantes', del holandés Joop B. Beljon.
'Tertulia de Gigantes', del holandés Joop B. Beljon.


El proyecto de Goeritz consistía “en hacer una ruta de esculturas donde pudieran participar artistas de todos los continentes. Él tenía muy claro que quería que fueran esculturas monumentales, preferentemente de concreto y atemporales”, comenta Fernanda Angulo, quien forma parte del equipo del Patronato de la Ruta de la Amistad, organización que actualmente se encarga de mantener en buen estado esta herencia olímpica.

'Sol Bípedo', de Pierre Székely, Hungría-Francia.
'Sol Bípedo', de Pierre Székely, Hungría-Francia.


Y sí, el Movimiento del 68 tampoco quedó ajeno a esta ruta. Aunque Mathias Goeritz simpatizaba con el movimiento estudiantil, permaneció al margen debido a su condición de extranjero, de modo que se concentró de manera exclusiva en su proyecto. Esto a causa de una enorme división entre varios de sus estudiantes que participaban en el movimiento.

Su meta fue llevar el arte a las calles, por lo que “estas esculturas se convirtieron en parte del tejido de la vida de la ciudad, y habitantes y turistas las disfrutaron durante muchos años”, explica Andrew Rebatta en un texto para el Museo El Eco, en una exposición sobre los No-lugares (espacios de paso, de comunicación y consumo temporales).

Sin embargo, con el crecimiento explosivo de la urbe, y después de años de negligencia y actos vandálicos surgidos en los 70, las obras se volvieron poco accesibles.

La ruta que quedó en el olvido

El 27 de octubre de 1968 finalizaron los Juegos Olímpicos y la Ruta de la Amistad se mantuvo impecable hasta después del Mundial de Futbol de México 1970 “porque el gobierno quería que la ciudad se viera limpia y se tenía que aprovechar la infraestructura que se había hecho para las Olimpiadas”, comenta Angulo.

El abandono total en el que cayeron las piezas —entre las que figuran autores como Alexander Calder y Herbert Bayer, uno de los representantes de la Bauhaus— fue después del Mundial. Una vez que los ojos del mundo dejaron de estar en la capital del país, las piezas quedaron sin recibir mantenimiento.

“Se puede decir que las esculturas quedaron casi en total abandono durante 25 años; ya no se les dio mantenimiento, estaban vandalizadas, había puestos de comida, gente que incluso las usó para vivir”, asegura Fernanda.


El proyecto denominado La Ruta de la Amistad y el desarrollo de un no-lugar presentado por el Museo Experimental El Eco dejó ver cómo lucían las esculturas en 2011, cuando ningún aniversario importante se conmemoraba y las piezas estaban despintadas, rayadas con aerosol y bajo la maleza silvestre de la zona... Olvidadas también por ese ruido urbano que provoca el caos vial, las prisas interminables de los capitalinos, los centros comerciales de la zona, los anuncios publicitarios, los puestos ambulantes.

Sin ojos que se detuvieran a observarlas y apreciarlas, el valor estaba casi muerto.

Mathias Goeritz, fundador de El Eco, concibió y organizó el proyecto de la Ruta de la amistad en conjunto con el Comité Organizador de los XIX Juegos Olímpicos de México en 1968, de sus proyectos más ambiciosos en Ciudad de México.

Andrew Rebatta para El Eco



El lento —pero seguro— rescate de la Ruta de la Amistad

En 1994, Luis Javier de la Torre se topó con la Ruta y al conocer su historia decidió rescatarla del deplorable estado en el que se encontraban sus piezas. Así empezó a buscar contactos hasta que se encontró con Javier Ramírez Vázquez Campuzano, hijo de Pedro Ramírez Vázquez, cabeza del comité organizador de México 68, quien en aquel entonces aún vivía.

A la fecha, todas las obras están en pie, pero han tenido que ser reubicadas a causa de obras como el segundo piso del Periférico, y ahora, las esculturas en su mayoría se encuentran divididas en dos tréboles del cruce de Insurgentes y Periférico Sur.

En el Trébol 1 de la Ruta de la Amistad se encuentra la mayor parte de las 19 obras que la componen.
En el Trébol 1 de la Ruta de la Amistad se encuentra la mayor parte de las 19 obras que la componen.
En el Trébol 2 se encuentra el popular 'Sol Rojo', de Alexander Calder, que actualmente forma parte del Estadio Azteca.
En el Trébol 2 se encuentra el popular 'Sol Rojo', de Alexander Calder, que actualmente forma parte del Estadio Azteca.


Por desgracia, ni el gobierno federal y tampoco el local se han preocupado por este proyecto único en su tipo; según explican los entrevistados, gran parte de los recursos que obtienen para financiar la restauración y mantenimiento de las piezas vienen del exterior.

"A nivel internacional, esta colección es muy importante para las figuras del arte contemporáneo, de la arquitectura, del diseño, entonces hemos tenido mucho apoyo de su parte; además de que diversas embajadas también se han visto involucradas”, dice Angulo.

Es una colección única, el problema es que al tenerla en un espacio público es muy difícil poder tener control sobre ella. Ese sigue siendo uno de los principales retos del patronato. No es una colección que se tenga asegurada bajo condiciones controladas.

Patronato de la Ruta de la Amistad

El estado actual de la Ruta de la Amistad

Visitamos este gran proyecto artístico para conocer su estado actual y saber qué tan fácil es tener acceso a las esculturas. Elegimos el Trébol 1 porque es donde hay más piezas y nos encontramos con dos piezas recientemente restauradas: México, del español Josep Maria Subirachs, y El Ancla, del suizo Willi Gutmann. Ambas fueron adoptadas por la misma empresa, la cual se encargó de su restauración.

'México', del español Josep Maria Subirachs.
'México', del español Josep Maria Subirachs.
'El Ancla', del suizo Willi Gutmann.
'El Ancla', del suizo Willi Gutmann.


Y aunque es evidente que la ruta no está diseñada para verla de cerca. Si se quiere apreciar a detalle las piezas, el recorrido hay que hacerlo a pie... y hay que tener fuerza y voluntad. El acceso a cada una es complicado, y si se tiene alguna discapacidad motriz es aún más complejo, ya que no hay ni escaleras ni rampas próximas a las esculturas.

Hombre de Paz, del escultor italiano Constantino Nivola, está resguardada por la llantera Pirelli mientras que Las Tres Gracias, del checoslovaco Miloslav Chlupac, fue adoptada por Adidas.

'Hombre de Paz', del escultor italiano Constantino Nivola, fue adoptada por Pirelli.
'Hombre de Paz', del escultor italiano Constantino Nivola, fue adoptada por Pirelli.
'Las Tres Gracias', del checoslovaco Miloslav Chlupac, fue adoptada por Adidas.
'Las Tres Gracias', del checoslovaco Miloslav Chlupac, fue adoptada por Adidas.


El antes y después de algunas piezas de La Ruta de la Amistad

En la investigación para saber qué ha sido de La Ruta de la Amistad, pudimos retratar las obras en su estado actual y también encontrar testigos de de cómo lucieron en años anteriores. Incluso, se puede ver el proceso de construcción de la escultura Janus.

El 50 aniversario de los Juegos Olímpicos de México 68 le ha sentado bien a esta galería al aire libre.

'Muro Articulado', del austriaco Herbert Bayer, representante de la escuela de la Bauhaus, así llegó a lucir
'Muro Articulado', del austriaco Herbert Bayer, representante de la escuela de la Bauhaus, así llegó a lucir
'Muro articulado', del austriaco Herbert Bayer, que ahora “viste” un color amarillo que la hace lucir más llamativa.
'Muro articulado', del austriaco Herbert Bayer, que ahora “viste” un color amarillo que la hace lucir más llamativa.
'México', del español Josep Maria Subirachs.
'México', del español Josep Maria Subirachs.
'El Ancla', del suizo Willi Gutmann.
'El Ancla', del suizo Willi Gutmann.


'Señales', de la mexicana Ángela Gurría.
'Señales', de la mexicana Ángela Gurría.
'México', del español Josep Maria Subirachs.
'México', del español Josep Maria Subirachs.
'Janus', del australiano Clement Meadmore.
'Janus', del australiano Clement Meadmore.