Para este grupo de estudiantes de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), el futuro es hoy. Con creaciones que parecen sacadas de la ciencia ficción, el equipo de robótica de la UANL, Tigre Robotics, está haciéndose un nombre en competencias internacionales de su ramo y construyendo proyectos de impacto social para ayudar a su comunidad.

Tigre Robotics es un grupo multidisciplinario integrado por estudiantes de la UANL de diferentes carreras y edades. Fundado en 2016, este equipo participa en FIRST, una liga internacional para la inspiración y reconocimiento de la ciencia y la tecnología. “La liga se enfoca mucho a que los equipos a través de la ciencia y la tecnología ayuden a cambiar a su comunidad”, cuenta en entrevista con mexico.com Hannia Mata, estudiante de Medicina de la UANL y miembro de Tigre Robotics.

Este equipo se creó por estudiantes para estudiantes y está constituido como un programa extracurricular que entre otros objetivos busca combinar las habilidades de los jóvenes de distintas áreas académicas para ayudar a mejorar el mundo con un invento a la vez. “Esta liga te enseña a hacer un robot, te prepara para conocer su funcionamiento, los circuitos eléctricos, la programación… y después de enseñarte eso te preguntan: ¿ahora cómo lo aplicarías a tu comunidad?”, dice Rafael Vázquez, coach del equipo y estudiante de Ingeniería Mecatrónica.

En 2018, Tigre Robotics llamó la atención nacional por su participación en competencias internacionales, como el Mundial de Robótica celebrado en Houston. Ahí, este equipo ganó el premio Gracious Professionalism. Durante 2018 también obtuvieron el premio Engineering Inspiration en el encuentro de robótica Bayou Regional 2018.

Impacto duradero

Aunque celebran el ser reconocidos a nivel internacional, estos jóvenes inventores buscan generar un impacto positivo y duradero en la sociedad. “Queremos inspirar a la gente a que vayan y lo hagan ellos también. Que el equipo y los proyectos tengan futuro y no que cuando ya no estemos se queden ahí”, agrega Hannia Mata. “Que aunque nosotros no estemos, la gente se haya inspirado a darle seguimiento y que rinda frutos”.

“Así es como se logran proyectos de acción social que permiten mediante la ciencia y tecnología hacer un impacto positivo”, coincide Rafael Vázquez.

Uno de los proyectos más conocidos y difundidos de Tigre Robotics en los medios es Brazos que cambian vidas, un programa de producción de prótesis de bajo costo para niños que han sufrido amputaciones.

“El nivel de amputaciones en México, el costo tan alto que representa adquirir una prótesis en nuestro país y la escasez de las mismas, fueron los tres factores que nos impulsaron a llevar a cabo Brazos que cambian vidas”, cuentan los estudiantes.

Las prótesis se imprimen en 3D con fibra de carbono y plástico y un sistema de imanes que permite que sus piezas sean intercambiables en caso de que se rompan. El diseño más caro de Tigre Robotics ronda los 20 mil pesos, pero este tipo de prótesis se vende en México por entre 300 mil y 500 mil pesos.

“Para darle un poco más de emoción decidimos hacerla con diseños de superhéroes”, agrega Rafael Vázquez. “Para que el niño lo vea más llamativo: que sea una solución a un problema pero que también sea una ayuda psicológica, que se vea a sí mismo como un superhéroe”. Los chicos están en proceso espera de la certificación otorgada por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) para poder entregar su primer modelo 100% funcional.

Los conocimientos electrónicos, de programación, diseño e ingeniería pueden ser aplicados también a la mejora y protección del medio ambiente, como demuestran sus otros proyectos Retrack y A.R.B.O.L.:

Retrack

Uno de los proyectos “verdes” de Tigre Robotics es esta iniciativa para reciclar Tetrapack y transformar este material en bloques de construcción. “Es algo que no se recicla en México y que de otra forma se convertiría en desperdicio”, explica Rafael. “Así podemos ayudar a crear construcciones emergentes ante desastres naturales o viviendas en comunidades de escasos recursos”. Actualmente, el equipo de la UANL usa esta forma de construcción para crear una sala de estudio para que niños de primaria tengan clases de ciencia y tecnología.

A.R.B.O.L.

Esta iniciativa atiende a un proceso que a veces se olvida durante las campañas de reforestación. “Al principio va mucha gente y llevan árboles, pero no regresan a regarlos y estos mueren por falta de mantenimiento y cuidado”, dicen los chicos de Tigre Robotics, quienes monitorean el estado de los árboles por medio de una placa electrónica. “Nos manda las señales desde el árbol: la humedad, la temperatura, y con base en eso podemos programar un riego automático para automatizar el proceso y que los árboles sí crezcan y puedan tener una vida larga”.

Al infinito y más allá

“Es un poco complicado por la cuestión económica ya que no hay mucho apoyo a ciencia y tecnología o el que existe necesita de muchos métodos administrativos para poder recibir un apoyo”, dice Rafael. Gracias al apoyo de patrocinadores como Rotary International, Grainger y Softtek, Tigre Robotics puede gestionarse y continuar como un programa de estudiantes para estudiantes.

A fin de cuentas, son ellos mismos quienes determinan los siguientes pasos en su lista de proyectos. Como explica Hannia Mata: “Nacen de inspiraciones personales o de ver un problema en la comunidad y buscar cómo solucionarlo con los conocimientos que tenemos”.

Para Emilio Garza, uno de los integrantes más jóvenes de Tigre Robotics, pertenecer a este equipo es una plataforma invaluable para mejorar sus posibilidades profesionales y de impulso social. “Estoy seguro que con todo el apoyo que estamos teniendo vamos a poder hacer algo para las generaciones futuras. Nuestros padres no tuvieron la oportunidad que estamos viviendo, así que hay que aprovecharla”, concluye.