Cuando en México hablamos de emprendimiento, muchas veces se piensa en negocios familiares o en innovaciones tecnológicas que buscan un empujoncito a través de realities televisivos. Pocas veces se piensa en organizaciones de la sociedad civil que buscan una forma de mejorar las condiciones sociales del país al mismo tiempo que hacen suficiente dinero para sostenerse a sí mismas. Para impulsar a estas últimas se creó el programa de aceleración UNLEASH, dedicado a mostrarle a las organizaciones de la sociedad civil que el cambio está más a su alcance de lo que creen.

“Fue un programa piloto, ya que nunca habíamos trabajado con organizaciones de la sociedad civil”, explica en entrevista Graciela Suárez Rentería, directora operativa de UNLEASH. “Pero consideramos que la prevención del delito y la reinserción social son temas muy apremiantes tanto para nosotros como para la sociedad en general”.

Esta aceleradora apoya a organizaciones de la sociedad civil (Foto: Cortesía)
Esta aceleradora apoya a organizaciones de la sociedad civil (Foto: Cortesía)

UNLEASH es una colaboración de la Agencia para el Desarrollo Internacional de los Estados Unidos (USAID), la aceleradora New Ventures y Promotora Social. Estas tres entidades eligieron a 12 organizaciones enfocadas en la prevención de la violencia y las ayudaron a desarrollar sus modelos de negocio. La que más avanzara durante este proceso recibiría una recompensa de cien mil pesos. La mayoría de las asociaciones seleccionadas trabajan directamente con personas en situación de cárcel.

“Nos hacía sentido buscar un programa de aceleración que buscara fortalecer modelos de negocio que estas organizaciones no tuvieran o ayudarlos a diseñar uno para sus necesidades específicas”, agrega Suárez Rentería. “Los objetivos del programa eran por un lado dar sostenibilidad financiera a largo plazo a las organizaciones y que estas no dependan solamente de donativos que pueden terminarse y también crear una oportunidad de reinserción laboral para sus mismos beneficiarios”.

Aunque trabajar con las organizaciones fue muy enriquecedor, uno de los retos para los gestores de UNLEASH llegó con un estigma negativo que se tiene sobre el dinero en el trabajo social. “Al inicio había que cambiar la estructura de pensamiento, porque generalmente en el mundo de las asociaciones civiles se cree que lo lucrativo no es bueno, que hacer dinero es algo malo. Había que cambiar esa forma de pensar, porque no es malo cuando se hace para aumentar el impacto de un proyecto y beneficiar a más personas”.

Replantear la reinserción social

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Población Privada de la Libertad 2016 (ENPOL), una cuarta parte de los reclusos mexicanos son reincidentes. Casi la mitad (44.3%) de esa población reincidió en la comisión de un delito después de dos años de ser puesta en libertad, mientras que el 52.4% reincidió antes de que se cumplieran dos años de su salida. Estos números dicen mucho sobre el sistema penal mexicano, según explica la directora operativa de UNLEASH: “Nos habla de que no tenemos un sistema penal que trabaje temas de reinserción social y a la larga la gente vuelve a delinquir, regresa a la cárcel y es un círculo de delincuencia que le sale más caro a la sociedad”.

Las pocas oportunidades laborales y el entorno social y económico de las personas que salen de prisión no juegan a su favor en los procesos de reinserción. Por eso UNLEASH ofrece una posibilidad a las organizaciones que previenen la creación de estos ciclos interminables de violencia para cambiar la realidad de sus beneficiarios. “Estamos contribuyendo a que haya una reinserción social integral y completa”, cuenta Suárez Rentería. “Así seguimos aportando a temas de seguridad que a todos nos conciernen”.

La Cana y compañía

La asociación ganadora del programa piloto de UNLEASH fue La Cana, que da capacitación y empleo a mujeres privadas de la libertad en el penal de Barrientos en el Estado de México para la producción artesanal de muñecos tejidos. Estos pueden adquirirse en línea y las ganancias se reparten de la siguiente manera: 10% de la venta se destina a la reparación del daño, 10% se guarda en un fondo de ahorro para entregarlo a las reclusas cuando sean liberadas y el 80% restante es un ingreso directo para que ellas puedan solventar sus gastos al interior del penal.

Además de La Cana en UNLEASH participaron otras organizaciones dedicadas a la reconstrucción del tejido social, como La Victoria Emergente (manifestaciones urbanas para el desarrollo comunitario), La Tenda di Cristo (apoyo a personas que padecen VIH y prevención del mismo) y Prison Art (producción de artículos de moda y diseño por personas privadas de la libertad).