La próxima edición del Festival Internacional de Cine de Morelia tendrá excelentes películas para apreciar miradas distintas del cine mexicano contemporáneo. Desde documentales íntimos que muestran los ensueños de la infancia mexicana, hasta dramas sobre el choque cultural de la migración interna del país, el FICM celebrará su 16a edición del 20 al 28 de octubre de 2018.

En mexico.com seleccionamos algunas de las producciones mexicanas que despiertan más curiosidad por sus temas y el trabajo previo de sus directores y que formarán parte de la selección en competencia de este festival.

Alejandra Márquez Abella - Las niñas bien

Tres años después de su primer largometraje, Semana Santa (2015), Alejandra Márquez Abella regresó al Festival Internacional de Cine de Toronto con Las niñas bien, una adaptación del libro de la mexicana Guadalupe Loaeza. Con este libro, publicado originalmente en 1985, Loaeza desnudaba a los integrantes de la élite social de este país, la misma a la que ella pertenecía. Márquez Abella adapta aquellas viñetas en una película que lejos de la comedia o la farsa, capturó la atención de la audiencia en Toronto con su historia sobre cómo una mujer de la alta sociedad enfrenta la ruptura de su burbuja de comodidad ante la crisis económica de 1982. La fotografía y paleta de colores de esta cinta prometen una elegancia y sofisticación que la audiencia mexicana podrá ver durante el FICM. La cinta la protagoniza Ilse Salas, una de las actrices contemporáneas más talentosas del cine nacional.

Kenya Márquez - Asfixia

Asfixia, el segundo largometraje de Kenya Márquez (Fecha de caducidad) sigue a una mujer albina recién salida de prisión que intenta reinsertarse en la sociedad, pero cuyas propias cualidades complican sus posibilidades de salir adelante. En su primer largometraje, Márquez abordaba un cruce de historias alrededor de la pérdida y la fragilidad de las relaciones humanas. En Asfixia, parece retomar un tema de pertenencia, pero a través de Alma, la expresidiaria albina que busca su lugar en el mundo.

“Creo que todo surgió a partir del interés permanente que tengo en el tema de la discriminación”, cuenta la directora en entrevista. “Es algo que me enoja mucho, me hace reflexionar en todos los sentidos”. Alma, la protagonista de Asfixia es doblemente discriminada: por su condición física (alrededor de la cual existe mucha desinformación e ignorancia) y por sus antecedentes penales.

“Quise abordar una historia otra vez desde el drama pero teniendo toques de humor negro como es un poco mi estilo”, explica Márquez, quien elige esas pinceladas de comedia para aligerar la trama y que el público la disfrute además de reflexionar.

Fecha de caducidad, el primer largometraje de Kenya, fue también parte de la selección oficial del FICM en el 2011. En ese entonces recibió una Mención Especial del Jurado y el Premio del Público. En 2018, la cineasta competirá contra otros talentosos directores que con sus segundas y terceras películas consolidan su carrera. “Morelia es una gran plataforma para el cine nacional”, dice. “Creo que se ha convertido en el festival que los cineastas buscamos, en donde queremos estrenar nuestras películas. Es uno de los festivales con programación más sólida y es un honor estar ahí”.

Juan Carlos Rulfo - Érase una vez

Este cineasta recorre con sus películas rincones emocionales y geográficos de México que a veces quedan relegados de la pantalla. Juan Carlos Rulfo llegará a Morelia con Érase una vez un documental que explora las tradiciones infantiles mexicanas sobre el significado de la vida desde la mirada de una niña de 10 años. El avance de este documental lleva al espectador por un viaje de ensueño guiado por las reflexiones de Luisa Rulfo, protagonista de Érase una vez. Los documentales anteriores de Juan Carlos Rulfo, como Los que se quedan (2008), dan voz a las cotidianidades que solemos pasar por alto en México.

Hatuey Viveros - Notas para no olvidar

El director Hatuey Viveros participó en 2014 en el FICM con su documental anterior Café (Cantos de humo), una historia entrañable sobre la pérdida del patriarca de una familia en la Sierra de Puebla. Este año, Viveros regresa a Morelia con otro documental íntimo que explora la transculturalidad de las dinámicas familiares y que le sirvió a él mismo para reconectar con una parte de su familia que desconoció por mucho tiempo.

“Fui invitado a ser jurado del Festival Santiago Álvarez en Santiago de Cuba y mientras estaba en ese contexto, se aproximó mi familia”, cuenta Hatuey Viveros en entrevista con mexico.com. “Mi abuelo había crecido en esa ciudad y parte de mi familia estaba ahí, pero yo no había tenido contacto con esa parte en toda mi vida. Se dio una reconexión que yo no contemplaba”.

Notas para no olvidar es el testimonio fílmico de un proceso de reconstrucción de vínculos entre Viveros, quien nunca antes convivió con su familia materna cubana, y esta tribu amorosa que quería conocerlo. “A través de ellos empiezo a conectar con un mundo que era absolutamente diferente a lo que yo tenía de información sobre Cuba”, comenta, refiriéndose a ambos lados del panfleto cubano: quienes apoyan la revolución y quienes la repudian.

Para Viveros esta exploración se convierte en necesidad y retrata a tres generaciones de los suyos, jugando incluso con el “si hubiera”. Como cuenta: “Vivir una relación directa con ellos y estar ahí me hizo entrar a un mundo que no conocía, que no existía, que era muy bello. Es una parte de una cultura que ahora es mía pero que en ese momento no conocía y a partir de eso jugar con la idea de cómo hubiese sido mi vida si hubiese crecido ahí”.

Que Notas para no olvidar se estrene en Morelia a Viveros le parece un paso casi natural. “Morelia es un festival que nos ha acompañado como realizadores incluso de la época de estudiantes en las secciones de cortometraje en las que hemos participado con nuestro trabajo”, cuenta. “Se ha vuelto tan natural que es un lugar donde coincidimos los directores, es el espacio donde presentamos las cosas y para mí es como continuar con esa familiaridad”.

Kyzza Terrazas - Bayoneta

El director del documental sobre hip hop mexicano Somos lengua (2016) llegará a Morelia con un largometraje de ficción protagonizado por Luis Gerardo Méndez (Tiempo compartido). Bayoneta cuenta la historia de un boxeador retirado, Miguel ‘Bayoneta’ Galíndez, quien vive como entrenador de box en Finlandia entre los recuerdos de sus mejores años como profesional y un problema con el alcohol. Terrazas ha trabajado en este proyecto por más de cinco años con el escritor Rodrigo Márquez-Tizano. Desde hace décadas no se filma en México una buena película sobre uno de los deportes de mayor cobertura mediática en este país. Bayoneta promete una historia cautivadora, una gran interpretación de Luis Gerardo Méndez y un recorrido interesante que conecta a Tijuana con Finlandia.

Xavi Sala - Xquipi’ Guie’dani

Originario de los Países Catalanes, el cineasta Xavi Sala participa en la 16a edición del FICM con la película Xquipi’ Guie’dani (El ombligo de Guie’dani, en zapoteco), su primer largometraje. Esta cinta narra la historia de Guie’dani, una niña indígena zapoteca a quien le cuesta trabajo adaptarse a vivir en la Ciudad de México cuando su madre y ella entran a trabajar como empleadas domésticas de una casa adinerada.

Guie’dani es rebelde y conflictiva, pero encuentra en Claudia, otra chica de carácter complicado, a una persona con quien identificarse. Así, inician una intensa relación. “El tema principal de Xquipi' Guie’dani es la identidad”, cuenta el director en entrevista. “Para mí la característica más importante de la identidad es la lengua”.

Sala conoció al pueblo zapoteco después de que se encargó de la edición de unos documentales sobre el Istmo de Tehuantepec. “Me impresionó mucho su fortaleza en la lucha por preservar su idioma y tradiciones frente a la discriminación e intolerancia de otros territorios dominantes”. La cinta tendrá su estreno mundial en el 54° Festival Internacional de Cine de Chicago el 13 de octubre, una semana antes de su estreno en Morelia.

“Posiblemente es el festival más importante de México, tiene un gran nivel, el año pasado participé en la sección Impulso Morelia y lo disfruté mucho”, dice Sala, quien cuenta con también con la nacionalidad mexicana, acerca de su participación en la Selección Oficial de este festival. “El FICM es una gran plataforma para la promoción de la película y espero que gracias a ello la puedan ver muchos espectadores”.

Con otros estrenos nacionales como Museo de Alonso Ruizpalacios y La camarista de Lila Avilés, el XVI FICM promete nueve días de absorber cine mexicano de excelente calidad.