En 2016, la cinta colombiana-venezolana-argentina El abrazo de la serpiente logró un nominación al Oscar como Mejor película extranjera; este 2018, el mismo director Ciro Guerra, ahora de la mano de Cristina Gallego, realizó Pájaros de verano, una de las películas latinoamericanas más impactantes del año pasado.

Tal vez pudo ser olvidada por la Academia de Cine estadounidense para las nominaciones de esta entrega de premios, pero no es una película olvidable para los espectadores.

Protagonizada por Carmiña Martínez, Natalia Reyes y José Acosta, se desarrolla en Colombia, en el pueblo wayuú que celebra una próxima boda y donde una familia se involucra en el narcotráfico. Así, lo que inicia como una historia de amor, se tergiversa en una decadencia de un pueblo.

Si aún no la ves, te recomendamos vayas alguno de los cines donde aún está. Aquí te damos siete razones para que la conviertas en tu plan de fin de semana o en una de tus favoritas.

1. El rol de la familia

La película está ambientada entre las décadas de 1960 y 1980, narra el ascenso y la caída de una familia wayuú producto de la bonanza marimbera, o sea, de la marihuana. Todo empieza por un deseo de superación, de una vida mejor y más cómoda, para tener a la familia feliz y con una vida más digna que la que tienen en las chozas del desierto.

Rapayet (José Acosta) desea conseguir la dote para casarse con Zaida (Natalia Reyes), de acuerdo con la tradición wayú. Los Cuerpos de Paz estadounidenses (anticomunistas) le brindan una oportunidad no solo de obtener animales y collares para intercambiarlos por su novia, sino de crear una fortuna que se volverá peligrosa.

El lucrativo negocio de la venta de marihuana empieza con los estadounidenses hippies pero va hacia traficantes estadounidenses, un presagio de lo que marcaría a un país por décadas. En la Guajira, una familia wayúu vivirá las desastrosas consecuencias del choque entre la ambición y el honor. Su cultura, sus tradiciones y sus vidas se verán amenazadas por una guerra entre dos tribus wayúu, cuyas consecuencias serán incontrolables.

Puede que todo se tergiverse, pero el amor entre la familia siempre estará primero.

2. Es una historia latinoamericana

Para los colombianos es loable ver que se haga una película sobre un pueblo indígena de su nación y que gran parte de los diálogos estén en la lengua de los wayús. Para el resto de latinoamericanos es también voltear a ver a este país, cómo son las costumbres y tradiciones de un pueblo originario.

Así pues, podemos conocer un poco más sobre los wayús o guajiros (del arahuaco guajiro), aborígenes de la península de la Guajira, sobre el mar Caribe, que habitan territorios de Colombia y Venezuela, un pueblo que no tiene fronteras entre los dos países sudamericanos.

3. El origen del narco

Y aunque se estigmatice a los colombianos y mexicanos de narcotraficantes, esta película solo le pone un rostro más humano. Eric Kohn de Indiewire describió a esta película como “un poema de tono fascinante sobre la identidad fracturada de Colombia”.

Y su trama no dista mucho de lo que sucede en cintas de mafiosos como El Padrino, Scarface o la serie Los Soprano. Sin embargo, tiene ese toque latinoamericano, pues de una simple búsqueda por una vida mejor, se llega a construir una industria con la marihuana.

4. La decadencia humana

Así como sucede en Breaking Bad, donde un profesor de química con cáncer terminal quiere hacerse de dinero para dejarle a su familia una vida mejor cuando él no esté, así sucede en Pájaros de verano. La similitud es obligada, pues aquí, el protagonista desea que su esposa tenga una vida digna, solo que acaba metiéndose hasta fatales consecuencias con el narco y el negocio de la marihuana. Tal como le pasó a Walter White con las metanfetaminas.

5. La actuación de Carmiña Martínez

Aunque que Natalia Reyes y José Acosta son los rostros que aparecen en los carteles de la película, la verdadera protagonista es la actriz Carmiña Martínez, quien interpreta a Úrsula, madre de Zaida.

En entrevista con El Heraldo de Colombia, dijo: “Interpretar a Úrsula es volver a llenarme de mis raíces, volver a mi tierra y tener la dicha de representarla con toda la honestidad y la pureza. Mi vida se la he dado a ella”.

Por más de 30 años, ella ha paseado su teatro por Colombia, Brasil, Inglaterra, Cuba, España, Venezuela, Portugal, México y otros países. Ahora, nos regala al personaje más fuerte de la cinta, la que toma las decisiones, la que lleva la batuta.

“Úrsula es una mujer muy fuerte, luchadora, cabeza de familia, con un temperamento muy fuerte, que ha sacado sola sus hijos adelante. Una mujer que por el bienestar de la familia puede tomar cualquier decisión. Es quien lleva las riendas de esta ranchería”, explica la actriz que tiene sangre indígena wayúu.

6. Ovacionada en Cannes y en el mundo

La cinta fue elegida para representar a Colombia en la 91° edición de los premios Oscar en la categoría Mejor película de habla no inglesa, nominación que no logró. No obstante, sí fue seleccionada para abrir la edición 50 de la Quincena de Directores en el Festival de Cannes de 2018 y recibió el premio de la mejor película en el Festival de Biarritz Amérique Latine en 2018, premio que otorga siete mil euros para distribuir la cinta en Francia.

Así que si maravilló tanto a los críticos más exigentes del cine, es porque algo bueno tiene, ¿no?

7. Los detalles narrativos

La película está contada en capítulos en orden cronológico, lo cual le da una sensación más ágil para narrar una historia que va a lo largo de una década.

Tal vez el recurso recuerde un poco a las películas de Tarantino, pero es solo un guiño, pues Pájaros de verano tiene su esencia muy bien definida.

Si bien la película tiene una fuerte carga de balazos y violencia, estas se pueden transitar por medio de silencios, de escuchar el viento del desierto y el pasar de las aves.