El pequeño pueblo de Centerville (“Un lugar muy bonito”, lee su cartel de bienvenida), un suburbio americano en medio de la nada, es el escenario de The Dead Don’t Die, la nueva película del director Jim Jarmusch, una comedia apocalíptica que habla más sobre los males del capitalismo que sobre los zombies que persiguen a sus protagonistas. Esta cinta, el 13º largometraje de Jarmusch, fue la encargada de inaugurar la 72ª edición del Festival de Cannes.

Los habitantes de este pueblo ficticio, muy del Estados Unidos de Donald Trump, se ven amenazados cuando, a causa del fracking, la Tierra cambia de rotación y se desestabilizan las reglas de la naturaleza. Súbitamente, los animales empiezan a actuar raro, los relojes dejan de funcionar, el sol tarda más en ocultarse y los muertos comienzan a resucitar.

Jim Jarmusch y parte del elenco de 'The Dead Don't Die' en Cannes (Christophe Simone / AFP)
Jim Jarmusch y parte del elenco de 'The Dead Don't Die' en Cannes (Christophe Simone / AFP)

La salvación dependerá de la fuerza policiaca de Centerville, integrada por el Jefe Cliff Robertson (Bill Murray) y los patrulleros Ronnie Peterson (Adam Driver) y Mindy Morrison (Chloë Sevigny), con la ayuda de la extravagante directora de la funeraria local, Zelda Winston (Tilda Swinton). Todo se desarrolla en una manera muy propia de Jarmusch, sin prisas ni grandes reacciones ante la inminente amenaza, y mucho humor negro.

Los zombies, aprendemos, “gravitan hacia las cosas que más amaban en la vida”. Entonces, los vemos rondando por las calles, pidiendo café, wi-fi, antidepresivos, o aquello que los consumía cuando estaban vivos. Desafortunadamente, el chiste se vuelve repetitivo.

OJO: 👀 Estos mexicanos presentarán sus proyectos en Cannes

Quizás, lo más emocionante de la película es su impresionante elenco de estrellas, compuesto en gran parte por colaboradores recurrentes del director estadounidense. Además de los protagonistas ya mencionados, vemos en papeles secundarios a Tom Waits (un ermitaño que narra la historia), Iggy Pop (un zombie adicto al café), Steve Buscemi (un granjero racista), RZA (un repartidor de Wu-PS), y Selena Gomez (una hipster de Cleveland).

La última vez que Jarmusch jugó notablemente con el género del horror, fue en su melancólica hazaña Only Lovers Left Alive (2014), sobre una pareja de vampiros eternamente enamorados. En esta ocasión, el director le rinde tributo al cine de zombies con múltiples y obvias referencias a lo largo de la película, entre ellas una mención literal a George Romero, el padrino de este subgénero.

“Esto no va a terminar bien”, se la pasa diciendo el personaje de Adam Driver a lo largo de la película. “¿Cómo sabes?”, le pregunta Bill Murray, en una de las varias escenas que rompen la cuarta pared. “Leí el guión”, contesta Driver… Pues, no estaba equivocado. Al menos nos dieron una escena de Adam Driver manejando un Smart.