La Bodega Concha y Toro lanzó en México su etiqueta Diablo, un vino poco convencional que busca seducir al mercado nacional.

Las tendencias en consumo de vino están en flujo constante y una de las más recientes es la de los ensamblajes. Más allá de preocuparse por qué cepa de uva se elegirá para acompañar una cena especial, los consumidores empiezan a inclinarse por estas combinaciones de cepas que multiplican las texturas y sabores del vino.

Concha y Toro aprovecha esta moda para lanzar en más de 15 países la etiqueta Diablo, una botella innovadora y arriesgada para una marca que destaca por sus sabores clásicos.

Estas son cinco razones para atreverse a salir de lo habitual y probar una copa de Diablo, un vino de mezcla roja oscura cosecha de 2015.

Su mitología

Este vino hace honor a su nombre con un añejamiento en barrica de roble francés y americano durante seis meses, seis semanas y seis días. La idea detrás de esta cualidad es remitir al consumidor a la tentación del lado oscuro. Tanto la mezcla de sabores como el diseño de su etiqueta pretenden envolver a quien lo bebe en un aura de misterio y seducción.

Su origen

Diablo proviene del Valle del Maule, una región cuyas condiciones climatológicas la hacen propicia para la producción de vinos diversos. Esto provoca que Diablo sea una mezcla atípica, tinta, de cepas nobles — aunque su enólogo, Héctor Urzúa, no ha hecho públicos los porcentajes exactos de sus ingredientes.

Su sabor

Los toques de frutas negras en este vino combinan con sus notas achocolatadas y cremosas que recuerdan al moca y la vainilla. Además de su mezcla de cepas, Diablo contiene guinda madura, grosella negra y ciruela que se conjugan con aromas tostados de especias, grano de café y chocolate amargo.

Sus texturas

Diablo es de color rojo intenso, casi negro. Bien pudo llamarse Vampiro porque ya servido en la copa recuerda a un trago de sangre. Se trata de una bebida que sabe mejor a temperatura ambiente, pues esta detona sus notas más interesantes y lo sedoso de sus texturas. No es un vino seco y sus aromas son ligeramente dulces.

Sus maridajes

Los sabores y texturas de Diablo lo hacen ideal para acompañar alimentos como la carne roja, comidas picantes e incluso postres. Las notas de clavo, anís y pimienta negra de este vino acompañan muy bien a salsas y guisos especiados como el mole poblano o el rogan josh indio. Por otro lado, las personas vegetarianas pueden apoyarse en esta etiqueta para maridar con recetas que incluyen berenjenas, distintos tipos de hongos y otros vegetales a la parrilla.