Karl Lagerfeld, Virgil Abhol (la nueva adquisición de Louis Vuitton), Kate Moss, Naomi Campbell, los chicos de The XX, Robert Pattinson y Takashi Murakami son algunos de los 900 invitados que le dieron la bienvenida a Kim Jones en su debut a cargo de la división masculina de Dior el pasado fin de semana en París.

Y sobre todos ellos, una escultura de 10 metros de altura —compuesta de 70 mil flores— vigilaba cada paso de los invitados y de los modelos que mostraron la nueva era de la casa francesa. El responsable: el artista urbano Kaws.

El street art ha influenciado la estética de Jones, quien decidió honrar al Christian Dior, fundador de su nuevo hogar creativo, con una versión de él con su gato Bobby a través de la visión de Kaws, quien además de pintar monumentales canchas de basquetbol, se dedica a realizar esculturas gigantes en las que reinterpreta personajes como Elmo, Mickey Mouse y el Hombre Michelin.

Un Kaws en un Zaha Hadid

Para Kaws no es extraño crear figuras de enormes dimensiones como la que se instaló en París en la Semana de la Moda, para muestra las piezas que ahora habitan en el recién inaugurado hotel Morpheus en Macao, China.

Este lugar se distingue por su diseño desde su fachada, la cual fue creada por Zaha Hadid Architects y ahora es hogar de su escultura Good Intentions.